El documento analiza el propósito de la muerte de Cristo, enfatizando que esta fue por 'muchos' y no por 'todos', según las escrituras. Se argumenta que la simiente de Dios es selectiva y que Cristo vino a salvar a aquellos considerados sus 'ovejas'. A través de una interpretación bíblica, se afirma que los espíritus son elegidos por Dios desde antes de la fundación del mundo, subrayando la idea de predestinación.