1
HORA SANTA 2015
Una hora con Jesús en la noche del Jueves Santo
Todos conocemos la escena. Jesús ha celebrado la cena pascual con sus discípulos en el
Cenáculo. Allí, todo ha sido muy intenso: la entrega, la emoción, los sentimientos. En un momento
de la cena, él, el Maestro, ha lavado los pies a los discípulos. ¡Nunca se ha visto a un maestro tan
abajado! En otro momento, con un trozo de pan en las manos ha pronunciado palabras de entrega:
“Tomad y comed, esto es mi cuerpo”. Y con una copa de vino ha seguido entregándose: “Bebed
todos, porque ésta es mi sangre”. Y les ha dicho algo de cara al futuro: “Haced esto en memoria
mía”. Jesús ha amado hasta el extremo.
Ahora ya es de noche. Ya han cenado. Han cantado los salmos y salen para el Monte de los
Olivos. Recorren las calles de Jerusalén, dejan a un lado el Templo, atraviesan la muralla, pasan el
torrente Cedrón y llegan a un huerto, llamado Getsemaní, que significa “Molino de aceite”. Jesús
busca ayuda para vivir esa hora. ¡Tan dura es para El! No quiere venirse abajo. ¿Quién será en esta
noche una presencia alentadora para Jesús? Les pide a los suyos que le acompañen; busca, una
vez más, el encuentro con su Padre.
JESÚS: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.
NARRADOR: Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y
angustiarse. Entonces dijo...
JESÚS: Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.
NARRADOR: Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
JESÚS: Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo
quiero, sino lo que tú quieres.
NARRADOR: Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
JESÚS: ¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues
el espíritu es decidido, pero la carne es débil.
NARRADOR: De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
JESÚS: Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.
NARRADOR: Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque estaban muertos de sueño.
Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó y a
sus discípulos les dijo:
JESÚS: Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el hijo del Hombre va a ser
entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.
NARRADOR: Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los doce, acompañado de un
tropel de gente con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los senadores del
pueblo. El traidor les había dado esta contraseña: “Al que yo bese, ése es: detenedlo”. Después se
acercó a Jesús y le dijo: “¡Salve, Maestro!” Y lo besó. Pero Jesús le contestó:
JESÚS: Amigo, ¿a qué vienes?
NARRADOR: Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que
estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo cortó la oreja al criado del sumo
sacerdote. Jesús le dijo:
JESÚS: Envaina la espada: quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a
mi Padre? El me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se
cumpliría la Escritura que dice que esto tiene que pasar.
2
NARRADOR: Entonces dijo Jesús a la gente:
JESÚS: ¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como a un bandido? A diario me sentaba
en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.
NARRADOR: Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel
momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.
Dios está aquí,
tan cierto como el aire que respiro,
tan cierto como la mañana se levanta,
tan cierto como que este canto lo puedes oír.
Lo puedes sentir moviéndose entre estos bancos,
lo puedes oír cantando con nosotros aquí;
lo puedes llevar cuando por esa puerta salgas;
lo puedes guardar por siempre en tu corazón.
CINCO ACTITUDES ORANTES EN ESTA NOCHE
1. “Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo”.
Quien lo desee puede abrir las manos.
¿Cómo responderemos a tu petición, Señor? Tú nos pides que estemos contigo, que no te
dejemos solo en esta hora. Pero, ¿sabes, Señor? Somos pobres, y estamos cansados, y el sueño y
el miedo nos pueden. No tenemos fuerzas contra un mal tan poderoso. No sabemos cómo quitar el
pecado del mundo, cómo quitar el pecado de nuestro propio corazón. Nos falta luz y nos falta
virtud.
Queremos practicar el bien y hacemos el mal.
Queremos orar y no sabemos.
Queremos amar y no podemos.
Queremos comprometernos y nos cansamos.
Queremos dar testimonio y nos avergonzamos.
Queremos ser libres y nos sentimos esclavos.
Queremos combatir el mal y nos acobardamos.
Acepta, Señor, nuestras manos, aunque estén vacías...
Momento de silencio.
Vengo ante ti, mi Señor,
reconociendo mi culpa,
con la fe puesta en tu amor
que tú me das como a un hijo.
Te abro mi corazón y te ofrezco mi miseria.
Despojado de mis cosas quiero llenarme de ti.
Que tu Espíritu, Señor, abrase todo mi ser.
Hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera.
Hazme dócil a tu voz.
Transforma mi vida entera.
3
2. “¡Salve, Maestro!” Y lo besó.
Quien lo desee puede cerrar los ojos.
Jesús, has oído muchas cosas esta tarde. Has percibido un ajetreo grande en las calles, has
olido la tormenta en el ambiente. Has mirado a los ojos de la gente y has escuchado el lenguaje del
odio. Has escuchado las palabras grandilocuentes de Pedro y de los demás discípulos. Todavía te
resuenan: “Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré... Aunque tenga que morir contigo,
no te negaré”. Has sentido sobre tus mejillas el beso de uno de los tuyos, mientras te decía: “Salve,
Maestro”.
¿Qué te diremos nosotros que no te hiera más en esta noche? A cada uno nos miras a los
ojos y nos preguntas: “Amigo, ¿a qué vienes?” Cerraremos los ojos para oír en el corazón el callado
amor y poder decírtelo en silencio en esta noche.
Momento de silencio.
Puesto en tus manos, Señor,
siento que soy pobre y débil.
Mas tú me quieres así: yo te bendigo y te alabo.
Padre, en mi debilidad, tú me das la fortaleza.
Amas al hombre sencillo.
Le das tu paz y perdón.
Que tu Espíritu, Señor, abrase todo mi ser.
Hazme dócil a tu voz,
transforma mi vida entera.
Hazme dócil a tu voz.
Transforma mi vida entera.
3. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba.
Quien lo desee puede arrodillarse o poner el rostro en tierra.
Jesús, tu rostro está en la tierra. ¡Cuánto quieres nuestro barro! ¡Con cuánto cariño nos has
besado! Pero nuestra tierra no te ha recibido. Y tú sigues abajándote, sigues escondiendo tu rostro
en el barro para que brote la nueva creación. Tu Palabra, Jesús, se puso el mejor de los trajes.
Salió limpia de las manos del Padre, pero aceptó mancharse con los últimos y sentarse a comer con
los pecadores. Salió verdadera para desenmascarar toda mentira. Salió como luz de vida al
encuentro de las sombras de muerte. Salió con fuerza, capaz de sostener a los que tenían las
rodillas vacilantes, y ahora, junto a unos olivos, nos pides la cercanía y la ternura, porque te mueres
de tristeza y de angustia. ¿Nos dormiremos cansados por el miedo?
Recordamos los rostros del hambre, de la enfermedad, de la guerra, de cualquier clase de
violencia y abuso sobre los más pequeños. En ellos estás tú, Jesús. Lo que hagamos a ellos, te lo
hacemos a ti, Jesús. Lo que dejemos de hacer a ellos, tampoco te lo hacemos a ti, Jesús.
Momento de silencio.
Cuando un niño con hambre pide pan,
cuando llora pues nunca se lo dan.
Oh, oh, oh, oh... tiemblo por Ti Jesús,
sufres, lloras, mueres,
con los niños de hambre mueres Tú.
Cuando siento que el mundo en guerra está,
que el hermano al hermano matará.
4
Oh, oh, oh, oh... tiemblo por Ti Jesús,
sufres, lloras, mueres,
con los hombres que mueren mueres Tú.
4. “Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu
voluntad”.
Jesús, ¡qué bien nos enseñas el Padre nuestro en esta noche! “Danos lo que te hace vivir
así”, te pedían los discípulos, cuando veían la ternura con que levantabas a todos los caídos por los
caminos. Y Tú sacabas de tu corazón la perla más preciosa, tu Abbá, y lo mostrabas con gratuidad
a todos. ¡Con qué gozo comunicabas a tus amigos los secretos del Padre! Ahora, en la noche y la
tristeza, te brota también tu palabra orante favorita: Abbá. En medio de la noche, surge tu deseo
más profundo: “Hágase tu voluntad”. Y el Reino sigue abriéndose camino en nuestra tierra por
caminos secretos, misteriosos. Pronto florecerá la semilla sembrada. También nosotros queremos
orar el Padrenuestro contigo, en esta noche, en este momento de nuestra vida.
Cada uno escoge una palabra del Padre nuestro y la va repitiendo en su interior, unido a
Jesús.
Momento de silencio.
Como el Padre me amó,
yo os he amado;
Permaneced en mi amor,
permaneced en mi amor.
Si guardáis mis palabras
y como hermanos os amáis,
compartiréis con alegría
el don de la fraternidad.
Si os ponéis en camino,
sirviendo siempre a la verdad,
fruto daréis en abundancia,
mi amor se os manifestará.
5. “¡Levantaos! ¡Vamos!”.
El que hace de Jesús se pone en pie, tiene en las manos un cirio encendido, mira a las personas que
están orando. Así permanece unos momentos.
Jesús, estás a punto de morir, pero tu fuente sigue manando amor.
Jesús, estás a punto de ser clavado en la cruz,
pero de tu costado sigue manando el Espíritu que nos da la vida.
Jesús, estás a punto de entrar sepultado en la tierra,
pero tu vida sigue siendo para nosotros una luz en la noche.
Nos pedías apoyo y eres Tú quien nos da el apoyo.
Nos pedías compañía, y eres Tú quien nos acompaña.
Nos pedías que estuviéramos contigo, y eres Tú quien está con nosotros.
¿A dónde quieres que vayamos contigo? Juntos andemos, Señor.
Compartimos con sencillez y verdad, con calma, los ecos que Jesús quiere que se queden
grabados en nuestro corazón.
Presentemos, en primer lugar, a Cristo a cuantos están marcados por el dolor, en su cuerpo
o en su alma.
5
 Por los que son perseguidos y torturados. Dales tu fuerza y compasión. Escúchanos,
Señor.
 Por los que sufren depresión y tristeza. Dales tu fuerza y esperanza.
 Por los que sienten miedo y repugnancia. Dales tu fuerza y confianza.
 Por los que son fuertemente tentados. Dales tu fuerza y oración.
 Por los que se sienten solos. Dales tu fuerza y tu amistad.
 Por los que están desconsolados. Dales tu fuerza y tu consuelo.
 Por los que son traicionados. Dales tu fuerza y tu perdón.
 Por los que son cobardes. Dales tu fuerza y seguridad.
 Por los que son violentos. Dales tu fuerza y tu paz.
 Por los que son despojados. Dales tu fuerza y tu riqueza.
 Por los que no tienen techo ni patria ni papeles. Dales tu fuerza y tu familia.
 Por cuantos viven en algún infierno. Dales tu fuerza y tu liberación.
Y presentemos también nuestra acción de gracias a Cristo, Siervo de Dios.
 Por el misterio pascual de tu muerte y tu resurrección. Te damos gracias, Señor.
 Por el pan y el vino de la Eucaristía.
 Por haberte quedado con nosotros.
 Por este tiempo de adoración.
 Por haber bajado a nuestros infiernos.
 Por habernos enseñado a vencer la tentación.
 Por reafirmar tu sí al Padre.
 Por tu paciencia y comprensión con los discípulos.
 Por tus ejemplos de paciencia y perdón.
 Por tus enseñanzas de paz y no-violencia.
 Por aceptar nuestra ayuda y consuelo.
 Por queremos como amigos para siempre.
Oración del Padrenuestro dicha por todos, dicha con Jesús.
Gracias, Jesús, por tus palabras,
son testamento y herencia.
Te hiciste silencio, te hiciste grito,
te hiciste perdón y regalo,
eres palabra-misericordia, palabra-paz,
palabra-dolor, palabra-amor crucificado.
Háblame, Jesús-Palabra, purifícame con tu palabra,
consuélame con tu palabra,
enamórame con tu palabra,
conviérteme en eco vivo de tu palabra,
sostenido con la fuerza de tu Espíritu.
Como el Padre me amó,
yo os he amado;
Permaneced en mi amor,
permaneced en mi amor.
No veréis amor tan grande
como aquel que os mostré.
Yo doy la vida por vosotros.
Amaos como yo os amé.
Si hacéis lo que os mando
y os queréis de corazón
compartiréis mi pleno gozo,
de amar como Él me amó.

HORA SANTA 2015

  • 1.
    1 HORA SANTA 2015 Unahora con Jesús en la noche del Jueves Santo Todos conocemos la escena. Jesús ha celebrado la cena pascual con sus discípulos en el Cenáculo. Allí, todo ha sido muy intenso: la entrega, la emoción, los sentimientos. En un momento de la cena, él, el Maestro, ha lavado los pies a los discípulos. ¡Nunca se ha visto a un maestro tan abajado! En otro momento, con un trozo de pan en las manos ha pronunciado palabras de entrega: “Tomad y comed, esto es mi cuerpo”. Y con una copa de vino ha seguido entregándose: “Bebed todos, porque ésta es mi sangre”. Y les ha dicho algo de cara al futuro: “Haced esto en memoria mía”. Jesús ha amado hasta el extremo. Ahora ya es de noche. Ya han cenado. Han cantado los salmos y salen para el Monte de los Olivos. Recorren las calles de Jerusalén, dejan a un lado el Templo, atraviesan la muralla, pasan el torrente Cedrón y llegan a un huerto, llamado Getsemaní, que significa “Molino de aceite”. Jesús busca ayuda para vivir esa hora. ¡Tan dura es para El! No quiere venirse abajo. ¿Quién será en esta noche una presencia alentadora para Jesús? Les pide a los suyos que le acompañen; busca, una vez más, el encuentro con su Padre. JESÚS: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. NARRADOR: Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y angustiarse. Entonces dijo... JESÚS: Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo. NARRADOR: Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: JESÚS: Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres. NARRADOR: Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: JESÚS: ¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil. NARRADOR: De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: JESÚS: Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. NARRADOR: Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque estaban muertos de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó y a sus discípulos les dijo: JESÚS: Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega. NARRADOR: Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los doce, acompañado de un tropel de gente con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña: “Al que yo bese, ése es: detenedlo”. Después se acercó a Jesús y le dijo: “¡Salve, Maestro!” Y lo besó. Pero Jesús le contestó: JESÚS: Amigo, ¿a qué vienes? NARRADOR: Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo: JESÚS: Envaina la espada: quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? El me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura que dice que esto tiene que pasar.
  • 2.
    2 NARRADOR: Entonces dijoJesús a la gente: JESÚS: ¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis. NARRADOR: Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Dios está aquí, tan cierto como el aire que respiro, tan cierto como la mañana se levanta, tan cierto como que este canto lo puedes oír. Lo puedes sentir moviéndose entre estos bancos, lo puedes oír cantando con nosotros aquí; lo puedes llevar cuando por esa puerta salgas; lo puedes guardar por siempre en tu corazón. CINCO ACTITUDES ORANTES EN ESTA NOCHE 1. “Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo”. Quien lo desee puede abrir las manos. ¿Cómo responderemos a tu petición, Señor? Tú nos pides que estemos contigo, que no te dejemos solo en esta hora. Pero, ¿sabes, Señor? Somos pobres, y estamos cansados, y el sueño y el miedo nos pueden. No tenemos fuerzas contra un mal tan poderoso. No sabemos cómo quitar el pecado del mundo, cómo quitar el pecado de nuestro propio corazón. Nos falta luz y nos falta virtud. Queremos practicar el bien y hacemos el mal. Queremos orar y no sabemos. Queremos amar y no podemos. Queremos comprometernos y nos cansamos. Queremos dar testimonio y nos avergonzamos. Queremos ser libres y nos sentimos esclavos. Queremos combatir el mal y nos acobardamos. Acepta, Señor, nuestras manos, aunque estén vacías... Momento de silencio. Vengo ante ti, mi Señor, reconociendo mi culpa, con la fe puesta en tu amor que tú me das como a un hijo. Te abro mi corazón y te ofrezco mi miseria. Despojado de mis cosas quiero llenarme de ti. Que tu Espíritu, Señor, abrase todo mi ser. Hazme dócil a tu voz, transforma mi vida entera. Hazme dócil a tu voz. Transforma mi vida entera.
  • 3.
    3 2. “¡Salve, Maestro!”Y lo besó. Quien lo desee puede cerrar los ojos. Jesús, has oído muchas cosas esta tarde. Has percibido un ajetreo grande en las calles, has olido la tormenta en el ambiente. Has mirado a los ojos de la gente y has escuchado el lenguaje del odio. Has escuchado las palabras grandilocuentes de Pedro y de los demás discípulos. Todavía te resuenan: “Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré... Aunque tenga que morir contigo, no te negaré”. Has sentido sobre tus mejillas el beso de uno de los tuyos, mientras te decía: “Salve, Maestro”. ¿Qué te diremos nosotros que no te hiera más en esta noche? A cada uno nos miras a los ojos y nos preguntas: “Amigo, ¿a qué vienes?” Cerraremos los ojos para oír en el corazón el callado amor y poder decírtelo en silencio en esta noche. Momento de silencio. Puesto en tus manos, Señor, siento que soy pobre y débil. Mas tú me quieres así: yo te bendigo y te alabo. Padre, en mi debilidad, tú me das la fortaleza. Amas al hombre sencillo. Le das tu paz y perdón. Que tu Espíritu, Señor, abrase todo mi ser. Hazme dócil a tu voz, transforma mi vida entera. Hazme dócil a tu voz. Transforma mi vida entera. 3. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba. Quien lo desee puede arrodillarse o poner el rostro en tierra. Jesús, tu rostro está en la tierra. ¡Cuánto quieres nuestro barro! ¡Con cuánto cariño nos has besado! Pero nuestra tierra no te ha recibido. Y tú sigues abajándote, sigues escondiendo tu rostro en el barro para que brote la nueva creación. Tu Palabra, Jesús, se puso el mejor de los trajes. Salió limpia de las manos del Padre, pero aceptó mancharse con los últimos y sentarse a comer con los pecadores. Salió verdadera para desenmascarar toda mentira. Salió como luz de vida al encuentro de las sombras de muerte. Salió con fuerza, capaz de sostener a los que tenían las rodillas vacilantes, y ahora, junto a unos olivos, nos pides la cercanía y la ternura, porque te mueres de tristeza y de angustia. ¿Nos dormiremos cansados por el miedo? Recordamos los rostros del hambre, de la enfermedad, de la guerra, de cualquier clase de violencia y abuso sobre los más pequeños. En ellos estás tú, Jesús. Lo que hagamos a ellos, te lo hacemos a ti, Jesús. Lo que dejemos de hacer a ellos, tampoco te lo hacemos a ti, Jesús. Momento de silencio. Cuando un niño con hambre pide pan, cuando llora pues nunca se lo dan. Oh, oh, oh, oh... tiemblo por Ti Jesús, sufres, lloras, mueres, con los niños de hambre mueres Tú. Cuando siento que el mundo en guerra está, que el hermano al hermano matará.
  • 4.
    4 Oh, oh, oh,oh... tiemblo por Ti Jesús, sufres, lloras, mueres, con los hombres que mueren mueres Tú. 4. “Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad”. Jesús, ¡qué bien nos enseñas el Padre nuestro en esta noche! “Danos lo que te hace vivir así”, te pedían los discípulos, cuando veían la ternura con que levantabas a todos los caídos por los caminos. Y Tú sacabas de tu corazón la perla más preciosa, tu Abbá, y lo mostrabas con gratuidad a todos. ¡Con qué gozo comunicabas a tus amigos los secretos del Padre! Ahora, en la noche y la tristeza, te brota también tu palabra orante favorita: Abbá. En medio de la noche, surge tu deseo más profundo: “Hágase tu voluntad”. Y el Reino sigue abriéndose camino en nuestra tierra por caminos secretos, misteriosos. Pronto florecerá la semilla sembrada. También nosotros queremos orar el Padrenuestro contigo, en esta noche, en este momento de nuestra vida. Cada uno escoge una palabra del Padre nuestro y la va repitiendo en su interior, unido a Jesús. Momento de silencio. Como el Padre me amó, yo os he amado; Permaneced en mi amor, permaneced en mi amor. Si guardáis mis palabras y como hermanos os amáis, compartiréis con alegría el don de la fraternidad. Si os ponéis en camino, sirviendo siempre a la verdad, fruto daréis en abundancia, mi amor se os manifestará. 5. “¡Levantaos! ¡Vamos!”. El que hace de Jesús se pone en pie, tiene en las manos un cirio encendido, mira a las personas que están orando. Así permanece unos momentos. Jesús, estás a punto de morir, pero tu fuente sigue manando amor. Jesús, estás a punto de ser clavado en la cruz, pero de tu costado sigue manando el Espíritu que nos da la vida. Jesús, estás a punto de entrar sepultado en la tierra, pero tu vida sigue siendo para nosotros una luz en la noche. Nos pedías apoyo y eres Tú quien nos da el apoyo. Nos pedías compañía, y eres Tú quien nos acompaña. Nos pedías que estuviéramos contigo, y eres Tú quien está con nosotros. ¿A dónde quieres que vayamos contigo? Juntos andemos, Señor. Compartimos con sencillez y verdad, con calma, los ecos que Jesús quiere que se queden grabados en nuestro corazón. Presentemos, en primer lugar, a Cristo a cuantos están marcados por el dolor, en su cuerpo o en su alma.
  • 5.
    5  Por losque son perseguidos y torturados. Dales tu fuerza y compasión. Escúchanos, Señor.  Por los que sufren depresión y tristeza. Dales tu fuerza y esperanza.  Por los que sienten miedo y repugnancia. Dales tu fuerza y confianza.  Por los que son fuertemente tentados. Dales tu fuerza y oración.  Por los que se sienten solos. Dales tu fuerza y tu amistad.  Por los que están desconsolados. Dales tu fuerza y tu consuelo.  Por los que son traicionados. Dales tu fuerza y tu perdón.  Por los que son cobardes. Dales tu fuerza y seguridad.  Por los que son violentos. Dales tu fuerza y tu paz.  Por los que son despojados. Dales tu fuerza y tu riqueza.  Por los que no tienen techo ni patria ni papeles. Dales tu fuerza y tu familia.  Por cuantos viven en algún infierno. Dales tu fuerza y tu liberación. Y presentemos también nuestra acción de gracias a Cristo, Siervo de Dios.  Por el misterio pascual de tu muerte y tu resurrección. Te damos gracias, Señor.  Por el pan y el vino de la Eucaristía.  Por haberte quedado con nosotros.  Por este tiempo de adoración.  Por haber bajado a nuestros infiernos.  Por habernos enseñado a vencer la tentación.  Por reafirmar tu sí al Padre.  Por tu paciencia y comprensión con los discípulos.  Por tus ejemplos de paciencia y perdón.  Por tus enseñanzas de paz y no-violencia.  Por aceptar nuestra ayuda y consuelo.  Por queremos como amigos para siempre. Oración del Padrenuestro dicha por todos, dicha con Jesús. Gracias, Jesús, por tus palabras, son testamento y herencia. Te hiciste silencio, te hiciste grito, te hiciste perdón y regalo, eres palabra-misericordia, palabra-paz, palabra-dolor, palabra-amor crucificado. Háblame, Jesús-Palabra, purifícame con tu palabra, consuélame con tu palabra, enamórame con tu palabra, conviérteme en eco vivo de tu palabra, sostenido con la fuerza de tu Espíritu. Como el Padre me amó, yo os he amado; Permaneced en mi amor, permaneced en mi amor. No veréis amor tan grande como aquel que os mostré. Yo doy la vida por vosotros. Amaos como yo os amé. Si hacéis lo que os mando y os queréis de corazón compartiréis mi pleno gozo, de amar como Él me amó.