El Impresionismo rompió con las convenciones académicas para expresar la belleza sencilla de la naturaleza y la vida cotidiana, reaccionando ante la aceleración de la industrialización y su falta de control sobre el medio ambiente natural. Pintores como Manet, Monet y Turner buscaron capturar la luz y atmósfera del paisaje a través de pinceladas sueltas y colores vibrantes.