El documento propone mejorar la competitividad de las ciudades mexicanas mediante tres estrategias: 1) Incentivar un crecimiento urbano compacto y sustentable; 2) Profesionalizar la gestión municipal; y 3) Promover una coordinación efectiva entre municipios conurbados. De no implementarse estas reformas, los municipios seguirán administrando ciudades de manera ineficiente y las urbes mexicanas perderán competitividad.