La integridad se refiere a la capacidad de actuar con rectitud y honestidad, y es fundamental para construir confianza en las relaciones interpersonales. Ser una persona íntegra implica hacer lo correcto y respetar a los demás, lo que tiene efectos positivos en la vida personal y en la gestión empresarial. La integridad se manifiesta en valores como la honradez, responsabilidad y disciplina.