El documento reflexiona sobre la conexión entre la mitología, la cultura y la agricultura de Málaga, centrándose en la importancia del almendro en la identidad local. Se explora la relación entre las fiestas tradicionales de la región, como las de invierno y la música de verdiales, y sus posibles orígenes precristianos. El autor cuestiona las raíces históricas y religiosas de estas costumbres, sugiriendo un trasfondo más antiguo relacionado con cultos y celebraciones tanto agrícolas como devocionales.