Una chica caminaba sola de noche cuando fue sorprendida y llevada a un callejón por un hombre. Ella logró zafarse y amenazarlo con una navaja, pero cuando pudo ver su rostro reconoció que era su prometido jugando una broma. Ella se enojó por la broma de casi secuestro y le reclamó por no haberle avisado por celular, pero finalmente se dejó abrazar por él.