El Padre José Kentenich vivió y propuso un sacerdocio paternal, ocupándose de los suyos como el Buen Pastor. Mantuvo el anhelo de ser manifestación del amor misericordioso de Dios a lo largo de su vida sacerdotal, dedicando su tiempo libre a la conversión de pecadores. Su convicción era que el servicio a los demás pasa por el corazón, educando con amor y conocimiento mutuo entre pastor y ovejas.