El kickingball es un deporte competitivo femenino que involucra a dos equipos de diez jugadoras con el objetivo de anotar más carreras que el adversario. Se originó en Estados Unidos alrededor de 1942 y combina elementos de fútbol, bowling y béisbol. El juego se disputará en un campo con zonas específicas y tiene una duración máxima de dos horas, finalizando al concluir la 5a entrada o 6o inning si el tiempo se agota.