La dieta mediterránea es un estilo de vida y un patrimonio cultural que integra tradiciones, paisajes y relaciones humanas en torno a la comida. Se basa en una variedad de alimentos vegetales, con énfasis en el aceite de oliva, y promueve la moderación en el consumo de productos animales. Este enfoque ha sido reconocido por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial, destacando su importancia tanto histórica como para la salud y el bienestar de la humanidad.