La drogadicción es una enfermedad crónica caracterizada por un consumo compulsivo de drogas que afecta el sistema nervioso central y se manifiesta en dependencias físicas y psíquicas. Su aumento ha generado un problema social significativo que impacta a individuos, familias y comunidades, requiriendo un enfoque conjunto para su tratamiento. La necesidad de intervención no recae únicamente en los organismos de control, sino que requiere la participación activa de la sociedad en su conjunto.