René Descartes consideró la duda como una etapa preliminar en la búsqueda de la certeza. La duda nos ayuda a no aceptar todo como verdadero y a cuestionar nuestros conocimientos. Descartes identificó cuatro motivos universales para la duda: los sentidos a veces engañan, los sueños parecen reales, un dios engañador podría engañarnos, y un genio maligno podría engañarnos en todas nuestras creencias. La duda no es definitiva sino provisional, y nos ayuda a superar lo que