Los Magos siguen la estrella hasta Belén donde encuentran a Jesús, María y José. Se arrodillan y lo adoran, ofreciéndole regalos que reconocen a Jesús como Rey, Dios y Hombre. La llegada de los Magos, que no eran judíos, muestra la vocación universal de la fe cristiana para que todos los pueblos reconozcan a Jesús.