El Papa Juan Pablo II da las gracias a Dios y a las mujeres por su dignidad y contribuciones a la humanidad. Agradece a las mujeres por sus roles como madres, esposas, hijas, hermanas, trabajadoras y religiosas. Reconoce que históricamente las mujeres han sufrido desprecios y marginación que han impedido que sean ellas mismas. Sin embargo, pide renovar la fidelidad a los mensajes de liberación y respeto de Cristo hacia las mujeres.