La esquizofrenia es un trastorno mental grave caracterizado por síntomas psicóticos como delirios y alucinaciones, así como síntomas negativos y disfunción cognitiva. Aunque su origen es multifactorial, con una combinación de factores genéticos y ambientales, la enfermedad es tratable a través de farmacoterapia y apoyo psicosocial, que son cruciales para mejorar la calidad de vida de los pacientes. La detección temprana y la intervención adecuada pueden reducir el riesgo de suicidio, que es significativamente alto entre las personas afectadas.