La gallina Carmela se niega a poner huevos como las demás gallinas y prefiere escuchar las historias del mar contadas por Pedro el Cormorán. Una noche decide ir a ver el mar por sí misma y emprende un largo viaje que la lleva a descubrir América. Allí conoce a Pitikok, con quien forma una familia y tienen un pollito llamado Carmelito, que hereda la curiosidad de su madre por explorar más allá del gallinero.