El conejo Bermejo tenía problemas de atención en la escuela porque siempre charlaba con sus amigos en lugar de escuchar las explicaciones de la maestra. Cuando quiso contar su viaje al zoológico, los otros conejos no le prestaron atención como venganza. Bermejo aprendió que debía escuchar a los demás y practicó escuchando en silencio, lo que mejoró sus relaciones en la escuela.