La intercesión es una forma poderosa de orar donde uno intercede por otros. Implica ponerse en el lugar del otro para suplicar por su caso motivado solo por amor y misericordia. Los intercesores luchan contra las fuerzas espirituales del mal que retienen las respuestas de Dios mediante la oración. Para ser efectivos, deben identificarse con la causa por la que oran, sufrir con ellos y ejercer la autoridad que Dios les ha dado.