Charlie el alpinista había intentado escalar una gran montaña nevada 30 veces sin éxito. Un día, su amigo Chisco el óptico lo acompañó y le regaló unas gafas especiales. Las gafas tenían grabada la forma de la cumbre de la montaña para motivar a Charlie a seguir subiendo a pesar de las dificultades. Esta vez, usando las gafas, Charlie logró alcanzar la cima, comprendiendo que su desánimo era el único obstáculo para triunfar.