La luz es fundamental en fotografía, ya que genera imágenes y define su estilo, siendo captada y procesada por la cámara y el sensor de imagen. Las propiedades de la luz, como absorción, reflexión y refracción, influyen en cómo percibimos los colores y la temperatura de color es clave para equilibrar la representación de la escena. El balance de blancos es una herramienta crucial que permite a los fotógrafos corregir y dramatizar las variaciones de color, potenciando el impacto visual de las imágenes.