Este artículo argumenta que muchas empresas fracasan porque se enfocan demasiado en sus propios productos en lugar de satisfacer las necesidades de los clientes. Usa ejemplos como la industria ferroviaria y cinematográfica para mostrar cómo dejaron de crecer cuando ignoraron la evolución de las necesidades de los clientes. El autor concluye que las empresas tendrían más éxito si definieran su negocio en términos de satisfacer las necesidades de los clientes en lugar de vender productos.