Carla pasa una tarde solitaria en su casa hasta que decide ir al lago donde otros jóvenes suelen reunirse. Allí es acosada por dos chicos ebrios, Rick y David, que intentan violarla. Otro chico llamado Tom interviene y la salva, diciéndole que se vaya rápido y no cuente a nadie lo sucedido. Carla huye aterrorizada y decide no volver a ese lugar ni contar a nadie sobre el incidente.