El narrador camina por la playa al atardecer cuando una chica que ha visto en la fuente de sodas lo detiene frente a su casa para devolverle una concha de mar que había olvidado. La invita a pasar y conversan, generando atracción entre ambos. Dentro de la casa, la tensión sexual aumenta hasta que terminan teniendo una relación sexual intensa y placentera.