Prométeme
-Lyan Farré-
El amor no termina al intervenir la muerte.
-Lyan Farré-
Capítulo 1.
Desperté, me levanté de mi cama y miré por la
ventana recuerdo que era un domingo más no
recuerdo la fecha exacta, había muchas cosas que
ya no recordaba era como si estuviera
experimentando otra vida, las mañana ya no me
parecían tan monótonas, incluso mi cuerpo ya no
era el mismo, y pero último concluí que no era
como experimentar, sino al contrario era otra mi
vida en este momento.
El viento pegaba en mi rostro fuertemente junto con
el olor del bosque mientras pensaba “realmente
necesitaba unas vacaciones”, una ligera brisa
quedaba atrapada en mis pestañas, las cadenas
de la bicicleta tronaban cada vez que pedaleaba,
en ese momento parecía solo que era la naturaleza
y yo.
Cerré los ojos por un momento y no me percaté de
la curva que se aproximaba, de repente abrí los
ojos de golpe y sabía que ya no podía hacer nada
así que los volví a cerrar, comencé a rodar entre las
ramas hasta que logré prenderme de un pino. Abrí
los ojos y vi una de las llantas ponchadas: ¡Genial!-
pensé y volví a cerrar los ojos.
-¡Oh por Dios! ¡Señorita! ¿Está se encuentra bien?
Abrí los ojos de nuevo y encontré la cara de
Ricardo sobre mi (Claro en ese momento no sabía
cómo se llamaba) Sus ojos grandes y expresivos
reflejaban un tremendo susto.
-¿Parece que lo estoy? Ayúdeme a levantarme,
quiero saber si no me rompí nada.
Él se enderezó con un gesto de alivio y una sonrisa
en su rostro, mientras me tendía la mano yo lo
miraba con un cierto enojo así que lo dejé con la
mano estirada y me levanté yo sola, hizo un
movimiento negativo con la cabeza y se dispuso a
levantar mi bicicleta.
-Se estropeó su bicicleta.
-¿En serio? ¿Por qué no se fija?
-¿Por qué cierra los ojos?
-Eso a usted no le interesa, si me vio venir debió de
haberse hecho a un lado.
-¿A un lado? ¿En curva?
Hice una mueca de disgusto y lo miré lo más feo
que pude, mientras le arrebataba de las manos la
bicicleta y por si fuera poco la lluvia empezaba a
hacer notar su presencia así que decidí empezar a
caminar hacia la carretera.
-Permítame llevarla, es lo menos que puedo hacer.
-Casi me mata y ahora quiere llevarme, mejor le
agradecería que se comprara unos lentes, eso es lo
mejor que puede hacer.
-Sabe que usted es muy grosera, pero bueno
volviendo a lo mismo verá que ya empezó a llover
y con su bicicleta bueno ex bicicleta no podrá
llegar se encuentra en medio de la autopista, y el
teléfono más cercano se encuentra a 1 kilómetro.
Lo mire sorprendida, no sabía que responder era
demasiado directo para decir las cosas pero ah
que bellos ojos tenía, pero volví a la realidad y
noté que la lluvia comenzaba a hacerse más fuerte.
-¿Me llamó grosera? Y usted se da la libertad de
llamarme grosera, eso también es ser grosero de su
parte.
-¿Por qué no discutimos eso mientras la llevo? Bueno
hagamos esto entraré al coche y esperaré 5 min a
que usted entre si no lo hace me voy y la dejo en
paz.
Abrió la puerta de su coche y se metió, yo no sabía
que hacer miraba en ambas direcciones de la
carretera como si esperara a que alguien conocido
apareciera o algo por el estilo la verdad no sé ni
lo que esperaba, la neblina comenzó a bajar y
sabía que no podía quedarme ahí parada así que
caminé hacía su vente y le toque el cristal.
-Sí dígame.
-Cállese y abra la cajuela del carro para meter los
restos de la bicicleta que usted destruyó.
Él puso su mano sobre el volante del carro y quedó
viendo hacía en frente mientras sonreía, se puso las
manos en la cara se talló los ojos y volvió a verme
sin decir nada, pero no me podía callar de hecho
nunca puedo, pero en fin.
-Primero está molestando de que me vaya con
usted y luego hace como el que no escucha. ¡Abra
la cajuela!
Abrió la puerta del carro y me empujo con ella –
Con permiso-dijo mientras buscaba las llaves en la
bolsa de su pantalón, abrió la cajuela y metió la
bicicleta, rodeé el carro y subimos al mismo tiempo
al coche, cuando ya estábamos ambos dentro me
vio y me dijo:
-Hola.
-Bueno ¿Qué usted está enfermo? ¡Vámonos!
-Me calla, me apura, me grita, y eso que no ha
pasado ni un par de horas de que la atropellé,
bueno claro yo iba con los ojos muy abiertos.
-¿Quiere dejar el tema?
-Ok, ya me callaré por cierto me llamo Ricardo
-Eso no me interesa.
A pesar de que sentía un espeso silencio en el
transcurso del camino también lograba percibir un
cierta calidez y una ligera tensión de quién sería el
primero en hablar. Yo no podía separar la vista de
la ventana pero de vez en cuando lo veía de reojo
y creo que lo notó, así que él fue el primero que se
animó.
-¿Así eres siempre?
-Así ¿Cómo?
-Así seria y grosera.
-Como que ya le gustó decirme grosera ¿No? Ya
hasta de “Tú” me hablas.
-Es que siento que te hago vieja si te hablo de
usted y no luces como tal, no te preocupes en unos
veinte minutos llegamos ya. Y ¿Vienes sola?
-¿Me secuestrarás?
-Jaja lo hubiera hecho desde hace una hora.
-Eso sí, no vine sólo por algún tiempo con mi mejor
amiga.
-Oh entiendo… bueno aquí es.
Ricardo apagó el auto mientras me miraba con
mucha atención, yo sentía su mirada pero no me
atrevía a voltear porque sabía que me ruborizaría,
hasta que dijo:
-¿Me das tu número de donde te estás quedando?
Digo para saber que llegaste con bien.
Sonreí y miré el piso del auto, abrí la guantera y
busqué una pluma, vi a Ricardo y comencé a
acercarme lentamente hacía su rostro, él no decía
nada se quedo petrificado y un poco nervioso, puse
mis ojos frente a los suyos, sonreí y con la pluma
escribí mi número en su frente.
-Ahí tienes mi número, abre la cajuela y gracias por
traerme.
Ricardo se quedó dentro durante unos segundos,
apoyó su cabeza en el asiento y se miró la frente
en el espejo retrovisor, y susurró: -Es ella<3
Capítulo 2.
-Ingrid ¿Crees que me llame?
-No lo sé Alexa, después del trato que le diste pero
ahora que recuerdo ¿Por qué tan preocupada eh?
Te gusto el hippie!
-Jajaja claro que no simplemente pues bueno ojalá
no me marque.
No habían pasado ni un minuto cuando sonó el
teléfono de la habitación de Alexa. Ingrid se
apresuró a tomar el teléfono.
-¿Aló?
-¿Alexa?
-¿Quién la busca?
-Ricardo me la puede comunicar por favor.
-Dame un segundo.
-¿Bueno?
-Buenas tardes señorita grosera ¿Cómo se
encuentra? ¿Llegaste con bien?
-Me llamo Alexa no grosera
-Está bien prometo ya no llamarte así ¿Llegaste con
bien?
-Si muchas gracias, disculpa por haberte tratado
así estaba un poco asustada.
-No te preocupes eso pasa ¿Tienen planes para
esta noche? Conozco un lugar tal vez les guste.
-Está bien pasa por nosotras a las 9.
-Ok hasta entonces.
No pude evitar sonreír, fue como su una linterna se
hubiera prendido en medio de la oscuridad, me
sentía ilusionada y no entendía porque, miré a
Ingrid y dijo:
-Alexa, ya caíste.
Nos arreglamos lo más aprisa que pudimos ya que
no teníamos mucho tiempo y a las 9 ya estábamos
listas en el lobby del hotel, cuando vi a Ricardo
bajar de su coche noté que me miró fijamente.
-Oye! ¿Me quedarás viendo toda la noche? A por
cierto ella es Ingrid.
-Disculpen chicas pero lucen hermosas esta noche.
-Ya lo sabemos- dijo Ingrid- Pero vamos ya que me
urge un trago.
Subimos al auto, durante el camino Ingrid y Ricardo
fueron congeniando más entre bromas y anécdotas,
me agradaba verlos era como si se conocieran de
tiempo atrás, llegamos a un bar bastante bonito,
música de guitarra, sólo el humo de los cigarrillos se
veía era como un tono sepia, nos acercamos a una
mesa cerca del escenario, cuando Ricardo se acercó
a saludar al joven de la guitarra y le dijo que se
acercara a la mesa tomar un trago cuando
terminara mientras Ingrid intercambiaba miradas
con él.
-¿Conoces al cantante? Oye no está nada mal para
tú nueva amiga eh Ricardo.
-Jajaja más tarde te lo presentaré se llama Mateo,
lleva más o menos diez años tocando aquí.
La noche fue pasando poco a poco, entre whisky y
cigarros mi mundo y el Ricardo eran realmente
distintos, mientras él vivía como le fuesen llegando
las cosas mi vida por el contrario estaban llenas de
planes la mayoría laborales pero hasta ese
momento pensaba que todo marchaba
perfectamente, que no me hacía falta nada, que
estupidez.
-Entonces esa es tu vida Alexa, que interesante
mujer, que interesante. Pero tengo una pregunta
¿Pretendientes? ¿Novios? ¿Ambas?
-Jaja que te puedo decir, mi vida amorosa no ha
sido fácil, pero no hay que llenarnos de tristezas la
noche aún no termina mira a Ingrid parece que
congenió bastante bien con Mateo.
Sentía la mirada de Ricardo atravesando mi mente,
como si tratara de adivinar todo lo que escondía en
ella, sentía miedo que después de tan maravillosa
noche fuera la última para ambos no entendía tan
absurdo miedo ¿Cómo podía ser posible? Que
alguien de un día de conocerlo ya estaba
generando semejantes huracanes de sentimientos
dentro de mí. Pero sabía que pasara lo que pasara
esa noche nunca la olvidaría.
Sus ojos revelaban la tranquilidad que a mí me
hacía falta para sentirme plena, para completar
algo que hacía muchos años le había estado
corriendo, para poder descubrir el amor
nuevamente desde otro punto.
Capítulo 3.
La noche anterior no podía dejar de rondar por la
mente de Alexa, la mirada de Ricardo la había
dejado en otro lugar que no era el mundo en sí,
pero también se conocía ese sentimiento que nacía
en su corazón que había decidido endurecer hace
mucho tiempo pero al final sólo lo que habitaba
dentro de él era el miedo a ser quebrantado de
nuevo, era una lucha constante consigo misma
quería necesitaba mantenerse firme pero al
recordar su mirada otra vez se debilitaba.
La vida amorosa de Alexa había sido un desastre;
la mayoría de sus relaciones habían sido
enfermizas entre celos, prohibiciones y hasta
golpes, y por esos hombres que la lastimaron
generalizó que todos eran iguales, así que su último
recurso fue enamorarse de su trabajo per esto
había hecho de ella una persona dura, una persona
fría y una persona solitaria, realmente no sabía si
necesitaba de su soledad o disfrutaba de ella.
Ricardo por el contrario el Arte se convirtió en su
único amor, su vida amorosa había sido corta pero
no por el hecho de que le lastimaran sino que era
difícil encontrar una chica que viera la vida de
distinta forma a como todos la ven, necesitaba
alguien que le hiciera irse de esta realidad y que
le compartiera de lo que veía y formaran un mundo
que sólo ellos pudiesen entender que sólo fueran
ellos dos y su creación.
-Ingrid ¿Qué opinas de él?
-Que es hermoso y toca la guitarra igual que él.
-Hablo de Ricardo.
-¡Ah! Alexa ¿No será qué...? ¡Oh por Dios!
-Es extraño sabes somos tan diferentes, pero tan
iguales, es simplemente extraño.- Alexa miró hacía
el horizonte mientras prendía un cigarro la mente la
daba vueltas.- Quizá es un capricho solamente.
-No amiga te conozco desde que tenemos 15 años,
y conozco cada uno de tus gestos, y ese que haces
cuando mencionas a Ricardo hacía años que no lo
veía. Yo sólo te puedo aconsejar que le pidas un
permiso a tu cabeza y que te deje confiar en una
corazonada más, sentir algo por alguien por muy
repentino que sea no tiene nada del otro mundo si
es corazón quien lo ordena, quien altera ese instinto
que te grita por dentro que confíes, el tiempo y los
sentimientos son muy sabios Alexa, el tiempo sabe
cuando ya es momento de que algo te haga
aprender y los sentimientos saben cuando
despertar.
-Eres muy bella Ingrid, pero es mejor que no me
ilusione.
-No es una ilusión ya lo verás.
Ricardo al mismo tiempo que dibujaba esos ojos
color miel que le habían robado un trozo de su
alma, pensaba mucho acerca también de lo que
quería, de su vida, de todo lo que había pasado a
sus 24 años de edad.
-¿Qué hubo mi hermano?
-¿Por dónde entraste?
-La puerta estaba abierta pensé que tú la habías
abierto, que ojos tan bellos tiene esa mujer.
-Pero no sabes la tristeza que está detrás de ellos,
y me da miedo.
-¿Miedo? Ni a la muerte joven las mujeres
parecerán malas en ocasiones, o muy tristes o muy
felices o muy lo que quieras pero créeme lo piensan
mucho para hacerte un daño muchas veces
prefieren dejar las cosas por la paz y así no se
hacen un daño a ellas mismas. Debes conocer más a
las mujeres si realmente amas el Arte.
-Eso es verdad, las mujeres son Arte. Pero Alexa es
no sé como algo abstracto. Tengo que hablar con
ella.
-Pues toma tu celular hermano y haz lo tuyo.
Ricardo se levantó y buscó en su chamarra el
celular buscó el número de Alexa y se detuvo un
momento. –Hazlo- Dijo Mateo.
-¿Bueno?
-Hola Alexa ¿Cómo estás?
-Hola Ricardo es buen oírte. Digo bueno es que
pues no te agradecí por anoche.
-No es nada, oye necesito hablarte.
-¿Sobre qué?
-Una idea que tengo que quiero echar a andar y
no me decido necesito ayuda.
-Claro que sí, si quieres ven a verme aquí al hotel y
vamos a un café
-Conozco uno muy bueno con música hermosa.
-Perfecto a las 5 entonces.
Había llegado el momento de empezar un juego
juntos que cambiaría sus vidas totalmente.
Capítulo 4.
Llegaron al café donde Ricardo había decidido
llevarla, llegaron y decidieron tomar una mesa del
patio del café.
-¡Que hermoso lugar! Gracias por traerme.
-De nada, aquí solía venir cuando tenía 15 años a
leer, pintar, escribir o solo observar.
-¿Siempre fuiste así muy “artístico”?
-No, solo trataba de ser quien soy.
-Ok. Bueno ¿De qué quieres hablar conmigo?
-Alexa… -Titubeó- Alexa…
-¿Si?
-Algo pasa.
-¿Sobre?
-Bueno yo se que n hay mucho tiempo de que te
encontré, pero algo pasa, en mi interior que
provocas tú.
-Ok, esto no me lo esperaba y creo que no estoy
preparada en este momento para esta plática.-
Ella se levantó.
-Espera, no te vayas… sólo quiero preguntarte
algo y no quiero que lo respondas ahorita.
-Dime.
-¿Crees en al amor a primera vista?
-Eso te lo respondo ahora, no ni siquiera creo en el
amor, hace mucho tiempo que eso lo congelé, lo
maté y decidí que nadie podría despertarlo, creo
en el amor solo hacía mi trabajo, hacía mi vida,
hacia Ingrid que es mi única familia.
-Tranquila, te pido por favor que te sientes y que
escuches mi propuesta que no es de matrimonio, ven
siéntate.
Alexa lo miró con desconfianza y poco a poco se
fue sentando sin quitarle sus grandes ojos de
encima, suspiró y bajo la mirada mientras jugaba
con una servilleta.
-Habla…
-Bueno, muchas gracias, mira en una semana tengo
un evento de pintura que se celebrará en una playa
que está aquí cercana y me gustaría que me
acompañaras claro si tu quieres y tal vez conozcas
otro ambiente y te agrade. ¿Qué te parece?
¿Vienes?
Alexa sonrió y lo miro:
-Está bien pero con una condición.
-¿Cuál?
-Que no podré mirarte hasta tal día.
-Ok, acepto, pero bueno de eso hablamos después.
Pasaron la tarde juntos hablando de cosas que al
parecer no tenían ningún sentido, pero ante sus ojos
y sus oídos podían parecer las cosas más
coherentes que hayan podido conocer, se entendían
aunque fueran diferentes, se querían aunque fuera
por instantes, en cada mirada compartían un latido
al mismo tiempo, se notaba claramente que eran el
uno para el otro, sólo que el tiempo les haría ver
las cosas más tranquilamente.
Al notar que el cielo ya se había bañado de
estrellas decidieron regresar a la morada donde
Alexa se estaba quedando.
-Gracias por esta tarde Ricardo.
-De nada, señorita, la veré en una semana ¿Cierto?
-Una semana. Me vas a extrañar- dijo Alexa en un
tono burlón mientras que Ricardo con una mirada
fija y una expresión seria le dijo –Claro que sí-
mientras que se acercaba y postraba un dulce beso
en su mejilla.
-Ingrid han pasado 3 días y no me ha llamado, ni
un mensaje, ni ha pasado por aquí, que estúpida
soy me puse a prueba a mí misma.
-Lo siento amiga, pero está muy bien para que
aprendas a cerrar la boca cuando debas, ve el
lado positivo: ambos se extrañan, además se irán a
la playa juntos ¿Qué más quieres?
-Pues sí, pero como en un día vamos a recuperar lo
de una semana, eso es casi imposible.
-Ricardo es inteligente y muy creativo, veras como
en un día remediará lo de una semana.
Hasta que por fin llegó el día esperado.
Capitulo 5.
Ese día Alexa se despertó muy temprano, se sentía
ilusionada y no entendía porque pero le agradaba
esa sensación, el volver a ver esos ojos que le
estaban despertando sentimientos después de hacía
mucho tiempo ya; mientras pensaba en eso el
timbre de su habitación sonó:
-Alexa hola ya estoy abajo corre que el mar nos
espera.
-Si en 5 minutos bajo.
Mientras que Ingrid prendía un cigarro solo la
observaba desde su cama con una sonrisa que
delataba todo lo que le quería decir.
-Me voy Ingrid, regreso mañana por la mañana,
pórtate bien y no bebas mucho.
-¿Crees que tengo 5 años? –Rió Ingrid mientras se
aproximaba a ella y la abrazaba tiernamente-
Diviértete.
Bajó rápidamente los escalones hacía el vestíbulo
cuando vio de lejos a ese chic que le había robado
su pensamiento durante la última semana.
-Buenos días.
-¡Alexa! Hola me da mucho gusto verte de nuevo
-A mí también ¿Nos vamos?
-Claro.
Acomodaron las cosas y subieron al auto juntos,
cuando un flashback llegó a la mente de Alexa y al
mismo tiempo sonreía de su recuerdo, comenzaron a
platicar de cómo había estado su semana y de
anécdotas pasadas de su vida y así entre risas y
pláticas llegaron después de un par de horas a una
pequeña cima que se encontraba frente a una
preciosa playa.
-Bueno ¿Qué te parece?
-Simplemente me parece precioso.
-Sabía que te gustaría ven tenemos que dejar las
cosas en el hotel antes de salir a ver a qué hora me
toca pintar y sirve que comemos algo.
Llegando al hotel se aproximaron a bajar las cosas
con la sorpresa de que solo quedaba una
habitación libre ya que el evento había empezado
desde la noche anterior.
-Podemos dormir en mi coche.
-No digas tonterías, pido la cama a ti te toca en el
suelo.
Salieron del hotel y comenzaron a caminar a orilla
de la playa, cuando se encontraron una mesa larga
con una serie de materiales para pintar y de frente
los lienzos y bastidores, cuando se escucha un grito
detrás de ellos:
-Ricardo, sabía que te vería aquí.
-Vanessa, sabes que no me lo perdería por nada
me enviaron la invitación a mi casa, disculpa te
presento a Alexa una amiga.
-Que mal educada, Alexa mucho gusto Vanessa.
-Alexa para servirte- dijo en tono muy serio y sin
quitarle los ojos de encima, sentía celos y al mismo
tiempo experimentaba una sensación de confusión.
-¿Pintaras?- dijo Ricardo para romper el hielo.
-Supongo que sí, de hecho iba hacía mi auto a
traer mis cosas, sabes que nunca me ha gustado
pintar con lo que no es mío, no es el mismo amor…
bueno tú me entiendes. Te veo en la cena esta
noche, será en el bar del hotel. Con permiso chicos.
Y un gusto Alexa.
Ricardo la miró con extrañeza miró a Alexa y
decidieron volver al hotel a cambiarse y a que
Ricardo prepara sus materiales.
-¿Estarás presente? Es un proceso largo, puedes
caminar un rato o descansar.
-Estaré bien, eso de venir a la playa y no entrar al
agua es casi un sacrilegio; cero nervios, yo se que
tú puedes.
Ricardo sonrió la miró y le dio un beso en la frente
mientras la abrazaba y le agradecía el estar no
solo en el lugar si no en su vida.
-Más tarde quiero hablarte de algo. Te veré en un
par de horas ahí mismo.
Ambos salieron de la habitación pero tomando
rumbos diferentes. Ricardo iba tratando de planear
cual sería el concepto de su pintura pero su mente
solo la ocupaba ella. Llegó de nuevo al lugar
donde se encontró con los demás pintores, escogió
el bastidor de en medio donde se apreciaba el
inicio de una bella puesta de sol pero Ricardo aún
no tenía ni la menor idea de cómo empezar
mientras que los otros competidores ya había
comenzado, en eso miró a su izquierda y a lo lejos
se veía una silueta de rasgos muy finos, su cabello
se encontraba bailando con el viento, -Alexa-
susurró, mientras que como una luz le iluminó su
mente y se dio cuenta que la única persona que en
ese momento le robaba su mente era la única
inspiración y motivación, así que no perdió más
tiempo y comenzó a pintar aquella silueta que de
fondo tenía el azul del mar y el blanco de la
espuma pegando en las piedras juntos con los
últimos rayos con los que el Sol se despedía.
Capítulo 6.
Sus manos empezaron a cobrar magia a partir de
ese momento y de esa silueta que veía a lo lejos y
así se hipnotizó hasta que la luz de él Sol se
desvanecía poco a poco hasta quedar en la
oscuridad sólo con una luz tenue de las veladoras
que se encontraban alrededor de ellos.
-Suelten pinceles- Se escuchó una voz detrás de
ellos.- Pueden volver a sus habitaciones y dentro de
dos horas les esperamos en restaurante del hotel,
ahí les daremos los resultados.
Ricardo alzó la mirada, echó de nuevo un vistazo al
mar y se dirigió a la mesa, recogió su material y
empezó a caminar por la orilla de la playa hasta
llegar la andadera que llevaba a su habitación,
tocó la puerta y quedó atónito de lo hermosa que
se veía Alexa esa noche, entró poco a poco sin
poder dejar de mirarla:
-¿Qué me ves?
-Discúlpame, pero te ves realmente preciosa.
-Muchas gracias, debes de bañarte, ya no tienes
mucho tiempo. Por cierto ¿Cómo te fue? ¿Podré ver
tu pintura?
-Claro que sí, pero me la regresarán en la
premiación, tengo una sorpresa para ti gane o
pierda.
Ricardo la miró y con una dulce sonrisa le mandó un
beso y se dirigió a darse un baño. Después de un
rato salieron juntos de la habitación, el cielo esta
bañado de estrellas y los andadores estaban
cercados con varias velas, Alexa agarró del brazo
a Ricardo y llegaron a las escaleras que daban al
patio del restaurante ella se detuvo de golpe, miró
a Ricardo mientras que el la miraba a ella.
-¿Entonces? Bajamos.
-Claro que sí.
Comenzaron a bajar y a pasar entre la gente,
buscaron un lugar en un barandal de madera que
daba hacía la playa, la noche estaba bañada en
estrellas, el sonido de las olas y el violín que
tocaban en la cena parecía algo celestial.
-Oye Alexa, necesito que…
En eso uno de los jueces que se encontraba en el
evento tomó el micrófono pidiendo que todos los
concursantes pasaran al frente.
-Suerte, yo sé que ganarás dijo Alexa- mientras
acariciaba su mejilla.
Se dirigió al frente, el sonido de las voces fue
disminuyendo poco a poco hasta quedarse silencio,
donde solo hablaba el mar y el juez.
-Muchos de nosotros los presentes vemos la vida con
gran dificultad por diversas cosas que nos han
pasado a lo largo de nuestras vidas y en lo
personal me sorprende la sencillez y delicadeza
con la que nuestro ganador la ve, me es un honor
presentarles a nuestro ganador: Ricardo Oliveira
con su obra “La silueta del Sol” levantando la
manta que cubría la obra. Ricardo miró a Alexa
como comenzaba a caminar entre la gente hacía el
frente con una mano cubriéndose la boca de la
sorpresa de verse pintada en un cuadro.
-Buenas noches, me alegra mucho ver a todos
ustedes veo unas caras conocidas, otras no mucho,
hay quienes nunca he visto en mi vida, pero hay
sólo un rostro que ha cambiado la vida estos últimos
días y es quien me inspiró a pintar este cuadro. La
vida es cuento difícil de entender más no difícil de
leer de eso cada quien se encarga y creo que si no
hubiera sido por ella este premio, esta noche, este
cuadro, este momento simplemente no hubiera sido
posible.
Cogió el cuadro lo quitó del bastidor y se aproximó
a ella al tiempo que Alexa no podía borrar esa
expresión su corazón latía fuerte sentía que salía
de su pecho, sus ojos derramaban ternura y
emoción; la gente se encontraba aún en silencio.
-Nunca había visto una silueta tan perfecta, gracias
por ser mi inspiración de hoy. Y pues bueno a
divertirse que la noche es bella.
El público comenzó a disolverse, algunos se
aproximaban a Ricardo para felicitarle, otros para
ofrecerle algunas ofertas d trabajo y otros solo a
cortejar a Alexa. Dieron las 2 de la mañana y
ambos decidieron irse a descansar, regresaron por
el andador caminando muy despacio Alexa llevaba
en una mano el cuadro y en otra sus zapatos y
Ricardo una botella de vino y algunos materiales
finos que le había obsequiado.
-¿No me dirás nada?- Dijo Ricardo.
-No tengo mucho que decir sólo te puedo
agradecer, por el ese momento, por haberme
pintado y aunque se escuche raro por atropellarme
ese día.
Los dos comenzaron a reír, llegaron a la habitación
dejaron todo en la cama y se pusieron ropa más
cómoda. Ricardo tomó una copa del bar de su
habitación y también una cobija miró a Alexa que
se encontraba viendo hacia la ventana y notó como
una lágrima corría en su mejilla.
-¿Quieres robarte las velas del andador y esperar
el amanecer conmigo?
Ella se pasó sus manos sobre su rostro, respiró
profundamente y con una sonrisa y sus pómulos
sonrojados asintió con la cabeza, tomó otra copa
del bar y salió con él.
Capítulo 7.
Juntaron las velas de su corredor y la pusieron
alrededor de la hamaca formando un círculo con
ellas, abrieron la botella de vino, se pusieron la
cobija en su regazo y centraron su mirada hacia el
mar.
-¿Por qué lo hiciste?- Dijo Alexa mientras recargaba
su cabeza en el hombro de Ricardo.
-Porque a lo largo de mi carrera siempre pinto lo
que mi imaginación me dicta y hoy que te vi en la
playa pude pintar lo que mi corazón me dictaba.
¿Y tú porque llorabas?
-Porque no puedo creer todo esto.
-Debes de creerlo, no fue para menos que me
echaras una semana de tu vida.
-Jajaja… mejor calla y escuchemos lo que nos
canta el mar.-Y poco a poco fue quedándose
dormida.
Después de un rato Alexa despertó y alzo la
mirada para observar a Ricardo sin que se diera
cuenta, lo encontraba tan perfecto, su mirada
hundida perdida en su pensamiento.
-Buenos días. Ya no tarda en salir el Sol.
-Buenos días. ¿No has dormido nada verdad?
-No, pero he pensado mucho.
-¿Y en qué pensaste?
-Quiero pedirte algo y proponerte algo
dependiendo de lo que digas de lo primero y que
me prometas algo después de que sepas las dos
cosas anteriores.
-¡Jajaja! A ver parte por parte dime.
-Lo primero que pensé y que concluí es que no
quiero que te vayas del pueblo, pasé toda la
madrugada tratando de imaginar el cómo sería el
día que decidas irte y no pude hacerlo, así que te
pido que no te vaya.
-Continúa.
-Segundo, si tu aceptas no irte quiero que conozcas
los cinco lugares más bellos que he conocido a lo
largo de mi vida.
-Ok… ¿Qué más?
-Quiero que me prometas si aceptas cuando
terminemos nuestro recorrido volveremos o volverás
o volveré a donde iniciamos, osea aquí en donde
estamos ahorita, sin importar lo que pase.
-Ok Ricardo, parte por parte. Se escucha muy fácil
pero sabes que no lo es, sabes que yo debo de
regresar a una vida que tengo aparte, sabes que
tengo que regresar a arreglar cosas que me hacen
falta.
-¿Qué no puedes dejar un lado la monotonía y
arriesgarte un tanto? La buena vida es eso, dejar
que las cosas pasen como deben de pasar, dejar
que la gente te cambie cuando sea necesario y
para ti es muy necesario, no seremos nada si tú
quieres pero sólo quiero sentirte cerca, sentir la
misma inspiración que sentí hace unas horas, tenerte
aquí como ahora sin hacer nada imaginando mil
cosas y ver a las personas desde arriba.
Alexa lo miró con tristeza se levantó y le dio un
beso en la frente al mismo tiempo que susurraba:
Algún día me entenderás. Entró a la habitación
juntó sus cosas y comenzó a meterlas en la maletas
al igual que Ricardo, salieron juntos del hotel y
emprendieron el viaje de regreso a casa; ninguno
de los dos dijo nada durante la vuelta aunque sus
mentes estaban muy ruidosas. Alexa sabía que
Ricardo tenía la razón sólo que le costaba aceptar
esa realidad y Ricardo trataba de entender el
cómo podría seguir cuando ella decidiera regresar,
no era fácil.
-¿Entonces? ¿Cuándo te vas?
-No lo sé, creo que Ingrid tiene el vuelo para
mañana.
-Pues no hay más que decir, espero que te pueda
volver a ver si regresas en algún momento no
dudes en llamarme, te quiero Alexa de verdad lo
hago.
Ella no dijo más, sus ojos se nublaron de nuevo y sin
ningún tipo de despedida bajó del auto, se
apresuró a subir a su habitación y mientras
buscaba sus llaves se quedó perpleja al ver salir a
Mateo de la habitación.
-Alexa, hola… este, pues…- titubeó.- Bueno pasé a
saludar a Ingrid y pues me tengo que ir ¿Estás
bien? ¿Y Ricardo?
-Se fue me imagino a su casa.
-Ok, bueno me tengo que ir lo iré a alcanzar, se
cuidan.
Ingrid conocía perfectamente a su amiga y con solo
mirarle comprendía lo que pasaba en su interior ni
siquiera preguntó qué había pasado y la abrazó
fuertemente, y sin más que necesitase Alexa
comenzó a llorar como una pequeña niña y entre
sollozos decía:
-Él quiere que me quede, que no me vaya… -Ingrid
sólo sonreía y le pedía de que se tranquilizara.
-¿De qué te ríes?
-De una par de cosas… sonrío porque me da
felicidad irónicamente el verte llorar por alguien
que te hace volver a sentir y también porque sé
que aunque le hayas dicho que no, no podrás estar
así por mucho tiempo.
-¿Entonces dime qué debo hacer?
-¿Y todavía me lo preguntas?
-Pero qué pasará con mi casa, con el trabajo, con
mis cosas pendientes.
-¿Alguna vez te he dejado sola? Yo lo arreglo, pero
¿De cuánto tiempo estamos hablando? Bueno eso es
lo de menos, Alexa no porque otros hombres te
hayan fallado significa que este será lo mismo, no
generalices un daño por las acciones de otros,
mejor limpia esas lagrimitas y ayúdame a hacer mi
maleta.
Alexa la observó por un segundo, tomó un pañuelo
y mientras se secaba sus lágrimas le pidió a Ingrid
que abriera una de las bolsas que había traído,
Ingrid sacó la pintura.
-¿Eres tú?
-Así es, ganó el evento anoche con esa pintura. Oye
pero ¿Qué pasará contigo y con Mateo?
-No te preocupes ya lo arreglamos el irá una
temporada y yo vendré otra, lo que deba de darse
se dará a su debido tiempo.
-Gracias por todo Ingrid y bueno ya no hay más
que pensar, te hablaré todos los días que pueda.
-Aún falta que hagas una llamada.
Más tarde la haré. Y sin más que pensar Alexa
decidió quedarse.
Capítulo 8.
Alexa se quedó sentada en la orilla de su cama, se
sentía un poco confundida con respecto a la
decisión que acababa de tomar pero algo en su
corazón le decía que era lo correcto que había
llegado el momento de darle una nueva
oportunidad al amor. Tomó su celular y le escribió
un mensaje de texto a Ricardo:
“Necesito que vengas pronto tengo algo que
decirte”
Al leer esto Ricardo salió inmediatamente de su
casa y en menos de 20 minutos ya se encontraba en
la puerta de donde se encontraba hospedada pero
Alexa ya se encontraba afuera se abalanzó sobre
él y lo abrazó fuertemente como si hubiese pasado
mucho tiempo sin verlo.
-Quiero quedarme aquí, quiero saber de la vida
que me he perdido y que estos últimos días a tu
lado he encontrado, tengo miedo Ricardo, tengo
mucho miedo- Sollozaba Alexa.
Ricardo sólo percibía la ternura y la mezcla de
sentimientos que Alexa lograba transmitir, le
acariciaba la cabeza tratando de calmarla y
comenzó a caminar despacio hasta sentarse en una
banca que se encontraba frente a ellos.
-Todo va salir bien ¿Ok?
-Ok, dime a ¿Dónde iremos primero?
-Eso es lo de menos déjame sorprenderte. Pero
empezaremos mañana que no tenemos mucho
tiempo. ¿Estás segura que quieres iniciar esto? Pero
desde ahora debes prometerme que cumplirás
cada cosa que te planteé en cada lugar. Pero a la
primera cosa que no accedas se termina el viaje.
¿De acuerdo?
-Estoy más que segura y si… de acuerdo.
-Entonces me voy y paso por ti mañana a las 2 de
la tarde.
Ricardo se levantó miró a Alexa y acarició su
mejilla y se fue.
Amos sentían sensaciones diferentes pero hasta un
cierto punto comunes. El corazón de Alexa sediento
de amor y de vida y el corazón de Ricardo
derramando lo que ella necesitaba y ansioso por
entregarlo todo.
Al día siguiente Ricardo llegó por ella media hora
antes, marcó a su celular para saber si ya estaba
lista y así poder llegar temprano y disfrutar más de
la estancia, Alexa al salir quedó sorprendida por el
carro que traía Ricardo era una combi roja que
tenía un estilo de los 60’tas se bajó para abrirle la
puerta a Alexa y dijo:
-¡Sorpresa!
-Jajaja ¿Es una excursión de hippies o algo por el
estilo?
-jajaja para nada ya verás cómo nos servirá.
Subieron a la combi y aunque era extraño su
interior tenía un ligero aroma a cereza había
muchas estampas viejas pegadas en la guantera,
en lugar de los asientos traseros había una
colchoneta y unas sábanas que combinaban con
forro de los asientos delanteros, era un lugar
bastante acogedor.
Empezaron a entrar en un camino con muchos
desniveles pero rodeado de pinos, los rayos del sol
que sobresalían de entre las ramas le daban la luz
a todo el lugar y aunque estaba completamente
sólo Alexa se sentía acompañada de todo eso que
le rodeaba y se sentía segura por el simple hecho
de encontrarse a lado de Ricardo.
Llegaron al final del camino que iban recorriendo
Ricardo se estacionó y bajaron del auto, Alexa
quedó sorprendida de lo que se postraba ante sus
ojos.
-¿Qué opinas? ¿Te gusta?
-Esto es tan, tan, bello.
-Lo sé, pero ven hay que juntar algunas ramas para
poder encender una fogata aquí a la orilla.
Se adentraron juntos a una parte del bosque,
Ricardo sabía cada cosa sobre plantas, bichos,
ramas, hojas, que encontraban en su camino
mientras que Alexa se sentía un poco tonta a su
lado porque no entendía lo que él trataba de
explicarle.
Regresaron a la combi y sacaron algunas salchichas
y unas bolsas de bombones para cuando
oscureciera, armaron unas sillas y se sentaros a ver
el sol.
-La combi es de mi mamá, dice que la tiene desde
que era joven ella siempre ha sido una mujer
bastante liberal, amante de la naturaleza y del
arte, desde pequeño me enseñó a apreciar todo lo
que veía y de guardarle el respeto que merece,
nunca se ha querido deshacer del carro la ha
mandado a arreglar cientos de veces.
-¿Y qué ha de tú papá?
-¿De mi papá? Jaja… de él no sé nada desde hace
muchos años. ¿Y tú tienes familia?
-Ingrid es mi única familia, ella siempre ha estado a
mi lado desde que me separé de mis padres, jamás
entendieron lo que yo quería hacer y nunca llevé
una buena relación con ellos, fui hija única y ni así,
se dedicaron tanto a su trabajo que empecé a
hacer mi vida sola.
-Ahora entiendo muchas cosas.
-¿Tanto se me nota?
-Alexa, tus ojos eso denotan, la falta de muchas
cosas que tu no le das oportunidad de salir de
tomar un espacio en tu vida, necesitas de emociones
de todo tipo para balancearlas con la felicidad y
poder alcanzarlas.
Ella lo miró y con eso le dijo todo. Prendió un
cigarro y se paró de la silla, le costaba mucho
cederle a sus sentimientos, pero sabía que tarde o
temprano le cedería el paso a Ricardo.
-Comamos bombones mejor.- dijo ella
La noche empezó a caer pero las palabras entre
ellos ya no eran muchas, hasta que Ricardo rompió
el hielo.
-Quiero que m prometas la primera cosa Alexa.
Ella hizo como que no escuchó y Ricardo la tomó
por los brazos y la puso frente a él, le quitó el
cigarro y lo echó a la fogata.
-Esta cosa te va a matar. Quiero que me prometas
la primera cosa. Quiero que vengamos o vengas
aquí con tus padres, quiero que los busques al
terminar este largo viaje.
-Ricardo, por favor no me pidas eso. Hace 10 años
que no sé nada de ellos. ¿Con qué cara crees que
llegaré? ¿Ah? No, no lo haré.
-Pues tú sabías cual es el trato, si no estás dispuesta
esto termina aquí y en este mismo instante nos
marchamos a casa.
-Dame una idea de cómo diablos lo haré, nunca
debí contarte nada acerca de ellos.
-Alexa, necesitas sacar eso que te bloquea y el
buscar a tus padres es un buen inicio. Por favor
prométeme que volveremos aquí pero con tus
padres.
-Ok! Te prometo que lo intentaré.
Ricardo hizo una sonrisa de satisfacción la
temperatura comenzaba a bajar por lo fresco de
los árboles así que decidieron entrar a la parte
trasera de la combi, Ricardo se acostó boca arriba
y Alexa se acomodó sobre su pecho.
-Jajaja ¿También tienes quemacocos?
-¡Pues claro! Mi madre es una hippie moderna.
-Tú madre debe de ser una mujer sorprendente.
-La conocerás cuando volvamos. Pero quiero
mostrarte algo que sé que nunca olvidarás. Pero
debes cerrar los ojos.
Alexa hizo caso inmediatamente mientras que
Ricardo se levantaba y abría despacio el
quemacocos.
-Ya puedes abrirlos.
Alexa sonrió al ver la danza que hacías las
luciérnagas entre las ramas de los árboles.
-Nunca olvidaré este momento ¿Sabes?
-Tampoco quiero que me olvides a mí. Pero tenemos
que dormir ya que mañana empezaremos un nuevo
destino.
Y entre luces y la calidez de sus dos cuerpos se
quedaron dormidos abrazados.
Capítulo 9.
Abrí mis ojos y me quedé observando a Ricardo
detenidamente, como se encontraba perdido en un
profundo sueño, pasé mi mano por su mejilla
dándole una dulce caricia, quisiera o no sabía que
estaba enamorada de él así de sencillo, mientras
pensaba esto él fue abriendo sus ojos lentamente.
-Hola bella ¿Dormiste bien? Tenemos que partir
para ir a nuestro siguiente destino.- Me dijo
mientras pasaba su mano entre mi cabello.
-Ricardo pero debo de volver hay necesito algo
más de dinero y ropa.
-Alexa venimos al mundo sin nada, a lo largo de
nuestra vida estamos con cosas que tienen un lapso
de tiempo definido y ¿Sientes que no puede
continuar por no traer ropa y dinero extra? Hay
que aprender a no mirar atrás ¿Ok?
-Está bien.- Me levanté y me quedé sentada a su
lado, nos miramos fijamente por un momento sentí
como sus grandes ojos buscaban ansiosamente
alguna partitura en mi corazón para poder sanarla
pero el sin darse cuenta lo estaba logrando.
Nos levantamos y salimos de la camioneta caminé
hacía la orilla de la colina y observé mí alrededor
por un momento después sentí como las manos de
Ricardo rodeaban mi cintura, apoyó su barbilla en
mi hombro:
-¿Has visto el Sol?
-Ricardo no hay Sol ya viste está todo nublado.
-¿Estás segura que no hay Sol?
-Si…
-Anda cierra los ojos.
-Ricardo ya vámonos.
-Sólo será un momento lo prometo anda ciérralos-
Lo vi de reojo y cerré mis ojos confiando así
ciegamente en él.- Sólo dime asiente con la cabeza
acerca de lo que te preguntaré.
-Está bien.-Susurré tomando su mano por mi
espalda.
-¿Sientes el viento?-Asentí.- ¿Sientes los sonidos de
lo que te rodea?
-Ricardo los sonidos no se sienten se escuchan- dije
con un tono de obviedad y una sonrisa tonta.
-Los sonidos se sienten Alexa un ejemplo-hizo una
pausa- ¡Hmm! Esa canción que al escucharla te
eriza la piel, pero eso no es justamente lo que
quiero mostrarte, imagina el Sol sobre nosotros,
brillante, quemando, imagínalo con toda la
potencia de tu mente ¿Sientes una calidez? ¿Ves
una claridad sobre el párpado de tus ojos?
Yo mantenía mis ojos presionados lo más fuerte que
podía, su voz era tan convincente para mí que
inexplicablemente logré sentir ese calor a percibir
esa luz incandescente sobre mis párpados y
sonriendo dije: -Si.
-Ahora abre tus ojos y mírame.- Los abrí y parecía
que el cielo caería a pedazos en cualquier
momento, giré lentamente, lo miré con atención
mientras que Ricardo me tomaba por los hombros y
quitaba mi cabello de mi rostro.
–Alexa hay algo que quiero que nunca olvides y
que siempre tengas presente: Si tú lo crees, tú lo
eres y tú lo solo lo vives, la vida y la vista no sólo se
trata de atender solo lo que tus ojos alcanzan a ver
o de las posibilidades y oportunidades crees tener
o conseguir; tu alrededor y tu mente está lleno de
cosas intangibles que solamente tú decidirás cuando
verlas acabas de ver un sol en un cielo que está por
colapsar. Cree, imagina y que sorpresa te llevarás.
Lo abracé y planté un beso en su mejilla lo tomé
de la mano y caminamos juntos a la combi pues un
nuevo destino nos esperaba
Capítulo 10.
¿Creer o no creer? ¿Confiar o no arriesgarse? ¿Oír
pero no escuchar? Él era lo que inexplicablemente
yo había estado buscando durante mucho tiempo,
estaba segura que había llegado a transformar mi
vida pero es extraño pensar como la transforma no
del modo que se espera.
Echamos a andar nuestro nuevo destino realmente
no tenía ni la menor idea y tampoco la mayor
seguridad por la tormenta que se avecinaba pero
conforme avanzábamos el sol fue iluminando todo
a nuestro paso, los paisajes fueron cambiando sus
tonalidades del verde de los pinos se fue
desvaneciendo a un naranja llamativo de las hojas
de maple, yo me deleitaba con el movimiento tan
coordinado cada que el viento soplaba y me di
cuenta que jamás había prestado atención a tan
hermoso movimiento.
…de lo que me he perdido-Susurré.
-¿Mande?- Preguntó Ricardo.
-Las hojas me parecen hermosas-Contesté
tímidamente.
-Vendremos el próximo otoño y el otro mundo que
se forma aquí.
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo-Contestó con una dulce voz y una
sonrisa mientras me regala una mirada.
Nos estacionamos a una orilla de la carretera
debajo de un enorme árbol, todo parecía desierto
a mi alrededor.
-Llegamos.
-Dime antes de que me baje por favor que no
volveremos a acampar
-¿Confías en mi verdad?
-Con los ojos cerrados.
-Es una sorpresa ven anda baja lo que vayas a
bajar.
Tomé un cambio de ropa aunque no traía mucho
aún podía soportar alrededor de tres días antes de
que despilfarrara el único dinero que me quedaba,
tomé una cajetilla de cigarrillos y escondí lo demás
debajo del asiento.
-Dame la mano y cuando diga que cierres los ojos
los cierras ¿De acuerdo?
-De acuerdo.
Comenzamos a caminar entre los árboles solo el
crujido de las hojas que pisábamos se escuchaba
junto con el canto de algunos pájaros que se
desplazaban de una rama a otra.
-Son como niños jugando ¿No te parece?
-¡Sí! Es como si jugaran Policías y ladrones ¿Alguna
vez lo jugaste?
-¡Jajaja! Si… nunca… ¡Oye ya tienes que cerrar los
ojos!
-Pero… ¡Ok! Accedí.
Cerré los ojos y comenzamos a caminar lentamente,
otra vez la emoción se derramaba por mis poros
pasaron alrededor de diez minutos cuando se
detuvo, ya no se escuchaban las hojas tronar ni los
pajarillos, una leve brisa se atoraba en mis
pestañas
-¡Listo! Abre los ojos.
Los abrí lentamente y a mis pies estaba situado un
camino hacía una cabaña que lucía algo vieja como
si fuese a caerse pero fuera de todo era un lugar
realmente precioso.
-¿Qué lugares nos esconde el mundo verdad? Ven
vamos a entrar.
Comenzamos a andar por el corredor e
inconscientemente seguía tomada de la mano de
Ricardo tenía un poco de miedo pues el corredor
era de madera y sentí que en cualquier momento
rompería, al llegar a la cabaña Ricardo abrió y
entramos, todo estaba cubierto con sábanas
blancas un ligero olor entre madera y moho se
percibía en el ambiente.
-Ayúdame a quitar esto mientras busco una escoba.
Coloqué mis cosas en una silla cerca de la
chimenea, había una repisa con algunas fotografías
viejas.
-Ellos son mis padres.- Dijo Ricardo mientras
quitaba algunas de las sábanas.
-No me habías comentado nada de tu papá
Ricardo.
-Aún no es tiempo Alexa pero ya después
hablaremos por lo pronto ayúdame que hoy la
cena la preparo yo donde me harás la segunda
promesa.
Capítulo 11.
Terminamos de limpiar la cabaña rápidamente y
conforme el día iba pasando el frío se hizo cada
vez más intenso, prendí un cigarrillo y me quedé
mirando a través de una ventana que daba hacía
el lago, las aves seguían jugando entre sí y mi
mente seguía divagando haciéndose preguntas
acerca de la familia de Ricardo, realmente tenía
mucha curiosidad, saqué la poca ropa que tenía en
la maleta y encontré un vestido que hacía mucho no
lo usaba, me di un baño y al salir encontré una nota
sobre la cama:
“Apaga las luces que la misma oscuridad te puede
guiar”
P.d. El vestido es precioso.
Mientras me vestía analizaba la nota, ¿Qué quería
decir? Entonces hice lo único que había entendido:
Apagué las luces, y al apagarlas un camino de
estrellas fluorescentes a lo largo del piso formaban
un camino, aquello era hermoso, como si hubiera
robado las estrellas para que no me perdiera,
como una niña curiosa me iba agachando y
recogiendo todas las que encontraba a mi paso,
realmente desconocí a la Alexa que se mostraba
curiosa, ilusionada y alegre… desconocía esa mujer
que al inicio de este viaje no pretendía desde hacía
mucho que alguien entrara a su corazón, que
alguien la enamorara y la descubriera, pues como
muchas mujeres tenía el mismo miedo que llegara
me enamorase y se fuera tarde o temprano, al final
del camino de estrellas se encontraba un par de
velas, frente a ellas tres papeles doblado y una
nota más:
“Elige solo uno (Léelo y recoge los otros dos y
guárdalos más tarde me los darás)”
Así que tomé el de en medio, los otros dos los
arrugue y me los guarde en la mano mientras que
leía el escogido:
“En la oscuridad plena, encontrarás una vela y a lo
mejor otro par de estrellas”
¿Qué? Me levanté del piso de verdad no entendía
nada, hasta que noté que la puerta estaba
entreabierta y noté que una vela colgaba dentro
de una botella, así que seguí mi camino, descolgué
la vela y un par de luces brillaban dentro de lo que
parecía ser una especie de cuarto abandonado,
fue cuando entendí lo de las estrellas y abrí
aquella puerta, unas cuantas velas y luces de una
serie alumbraban aquel lugar, un par de copas
adornaban la mesa, ahí estaba Ricardo atrás de la
puerta dándome la bienvenida, con una sonrisa de
satisfacción pues su plan había resultado como
esperaba, me tomó de la cintura y me invitó
sentarme, sirvió las copas de vino, me acercó un
cigarro pero lo negué, seguía impresionada
realmente impresionada.
-¿Por qué?
-Porque necesitabas recuperar la luz que las
estrellas te habían robado.
No dije más, estiré mi mano tomé la suya y le di las
gracias, una mirada tan llena de ternura y dulzura
respondía aquel agradecimiento, comenzamos a
cenar y entre risas y charla Ricardo me pidió que le
diese el otro par de papeles.
-¿Cuál quieres que lea primero? ¿Izquierda o
derecha?
-¡Izquierda!
Ricardo dejó el papel que sostenía en su mano
derecha por un lado y leyó:
“El siguiente destino es tuyo”
-¿Qué significa eso?
-Es muy simple, había planeado un lugar después
de mañana pero quiero que tú elijas nuestro
siguiente destino, quiero que me sorprendas y que
me lleves a donde tu corazón mande, no importa si
es muy cerca o muy lejos, sólo llévame.
-¿Pero cómo es posible? Ricardo me siento como si
estuviese en medio de la nada por no conocer.
-Entonces elígelo en el instante y no se discuta más.-
Tomó un sorbo de vino y abrió el siguiente papel,
sonrió.
“Róbale la luz al sol, róbale la luz a la luna, róbale
la luz a una estrella e ilumina el camino de quien se
ha perdido. (He aquí la tercera promesa)”
-¿Me lo explicas? El vino empieza a ejercer su
efecto sobre mí.
Ricardo río dobló el papel y la miró.
-En resumen, prométeme que si yo no soy para ti
harás que alguien más encuentre su camino a tu
lado.
-Lo prometo, pero… -Hice una pausa y bebí el
resto del vino.
-¿Pero?...
-Pero… ¿Podemos ir adentro? Tengo mucho frío.
Ricardo se levantó, hizo mi silla para atrás abrió la
puerta y yo sin previo aviso me abalancé sobre él,
el vino de alguna manera me hizo agarrar el valor
de besarlo, un beso que me supo a agradecimiento,
un beso que me supo a libertad, un beso que me
supo a un verdadero amor, un beso en el que le
dije que yo quería que fuera él a quien quería
iluminar su camino con la luz de las estrellas, la luna
y el sol. Él me miró con extrañeza y amor, me dio un
beso en la frente, sonrió y dijo:
-Gracias.
Capitulo 12.
Al día siguiente me levanté temprano, salí a la sala
y le puse una manta encima a Ricardo, tomé un
cigarrillo de mi bolso y me dirigí a la parte de
atrás de la casa. Prestaba atención a las aves
jugar entre ellas, el viento con ligera caricia
húmeda sobre mis rostro, todo aquello era perfecto,
amaba a Ricardo, amaba ese lugar, amaba ese
momento, amaba a las aves, amaba el destino pero
¿Qué sabemos sobre el destino? En ese momento yo
podría amar todo aquello que estuviera
relacionado con la noche anterior, con Ricardo, con
las aves, el viento pero ¿Mañana lo amaría?
¿Estaría presente? El recorrido en algún momento
tenía que terminar ¿Sería lo mismo después?
¿Cumpliría las promesas? Y ¿Si no son junto a él?
¿Sería especial? No pude evitar entristecerme al
pensar todo esto, no podía evitar lo que sería el
regreso a mi realidad cuando decidiera regresar a
mi vida real, aunque para mí, sería mejor no
regresar.
-Buenos días señorita ¿Qué tal esa resaca?- Al
darme la vuelta noté que Ricardo andaba con
dificultad, su rostro se veía pálido y tenía un
residuo de sangre en la nariz.
-Bien ¿Qué te sucede?- Dije alarmada
-Tranquila, estoy bien sólo… te molesta si viajamos
más tarde?
-¡Debemos ir a un doctor!
-¡No! Ya se me pasará, esto me pasa una vez al
mes… tranquila.
-Pero… está bien, como tú digas… vamos adentro.
Lo tomé de el brazo y nos fuimos caminando
tranquilamente hacía dentro, nos sentamos en un
sillón y le coloqué una manta sobre las piernas.
-Abre una botella de vino y acércame un cigarro.
-¿Qué? Lo que te acercaré será un té y un
emparedado- Él sonrió, se recostó mientras se
cobijaba, sentía una presión al verlo tan débil ante
mí y no poder hacer nada.
-Tenía diez años cuando papá me dejó con mamá
aquí, al principio yo no entendía nada y mamá me
trataba de explicar que se había ido porque tenía
trabajo, eso lo creí hasta que cumplí los quince,
pero también en ese tiempo me la pasé perdido en
los alrededores, observando los atardeceres,
entiendo el sonido que emitían las aves, el sonido
de los árboles, fue cuando comencé a pintar,
pintaba a mi mamá cuando la veía dormir, pintaba
sobre el agua cuando la veía en calma, y pinté mi
visión del cómo sería mi vida a partir de ese
momento, a partir de que supe que él ya no
volvería, y lo pinté de tan real que entendí que mi
vida no sería así, que mi yo no abandonaría como
él lo hizo… Entonces fue cuando mamá decidió que
lo mejor sería que nos fuéramos de esta casa,
encontró una escuela de arte y ahí pasé mi juventud
hasta que me gradué, conocí a varias mujeres,
mujeres inteligentes, mujeres que ahora son muy
reconocidas, mujeres que cualquier hombre podía
haberlas querido, pero a mí siempre me parecían
incompletas, el día que casi te mato- hecho una
risilla con dificultad- venía de una exposición en la
que me dieron la noticia que había sido
seleccionado para el evento en la playa, yo había
luchado ya varios años atrás para que me dejaran
participar, venía contento más no feliz, y de
repente me apareces tú en el camino, con tus
cabellos enredados y tu rostro lleno de tierra,
agarrada de un árbol como si fueras a caer un
acantilado, ese día yo me di cuenta que aun
conociendo a todas esas mujeres, tú serías la
primordial para mí… Una mujer tan dura al
principio, tan idealista y perfeccionista, hermosa,
pero sin duda abierta para un cambio…
Yo mantenía la boca cerrada, tenía el té y el
emparedado en las manos pero no quería mirarlo
pues mis ojos se habían llenado de lágrimas, de
repente se detuvo, volví la mirada hacía él pero se
había quedado dormido, así que me dirigí a su
cuarto, busqué entre su ropa algo que me ayudara
a entender el cambio tan repentino si una noche
antes lo había encontrado bien, pero me llevé una
enorme sorpresa ya que encontré una carpeta con
alrededor de diez pinturas tamaño carta de
momentos que había pasado con él, las luciérnagas,
el número de teléfono en su frente, la silueta de la
playa… pequeños lapsos de tiempo inmortalizados
en papel.
-¡Alexa!
Me paré de inmediato y guardé todo en su lugar,
salí de la habitación y me acerqué a él.
-¿Qué pasó?- Le dije mientras le acariciaba su
cabello, el me tomó de la mano y me observaba
con sus hermosos y dulces ojos.
-Nada, quería asegurarme que seguías aquí.
-Y aquí estaré, tranquilo- Me recosté a su lado.
-¿Te sabes alguna canción? ¿Me puedes cantar
algo? Hace mucho nadie me canta.
-Pero Ricardo…
-¿Por favor?
-Como decirle que no a esa carita ¿Verdad? Está
bien… a ver…- Recordé una canción de cuna que
más o menos decía así:
“…Otros pueden iluminar mi camino, pero no voy a
olvidar esa noche, cuando me enseñó a bailar, años
atrás con los ojos empañados, cada paso y la
mirada en silencio, cada movimiento una dulce
sorpresa, alguien debió haberte enseñado bien,
para esta noche emitir tu hechizo y enseñarme a
bailar…”
-Hermosa… gracias. Mañana podremos continuar.
-Si estás bien, claro que sí.
-Lo estaré, ya no tenemos mucho tiempo.
-¿Tiempo? ¿Por qué dices eso?
-Ya lo sabrás. Duerme.
Capítulo 13.
A la despertar la mañana siguiente me percaté que
Ricardo lucía mucho mejor que el día anterior, su
color rosado en sus labios había regresado.
-¿Ricardo? ¡Levántate!- Le susurré, mientras me
sentaba a la orilla del sillón y me recogía el
cabello en un chongo.- ¿Cómo te sientes? ¿Quieres
desayunar algo? Entonces abrió sus hermosos ojos
cafés obsequiándome una bella sonrisa…
-Eres más hermosa cada mañana… cada que el
tiempo avanza.
-¿No te cansas de decirme tanta cosa?
-¡Para nada mujer! Quiero que estos últimos suspiros
de mi vida sean sólo para ti.
-¿Últimos? ¿Por qué dices eso?
-Por nada… ven vamos a desayunar- Dijo
levantándose con trabajo.
-¿Qué es lo que pasa? ¡Primero lo mal que estabas
ayer! Y ahora me dices esto ¿Qué me estás
ocultando?
-Nada…- Decía con una voz seria mientras me
daba la espalda y buscaba café entre las bolsas
viejas que se encontraban arrumbadas ahí.
-¿Nada? ¡Nada! Pues te la pondré fácil ¡Si no me
dices que tienes no me moveré de aquí!
-¡ME ESTOY MURIENDO! ¡¿CONTENTA?!- Gritó.
-¿Pero qué diablos estás diciendo?
-¡Y POR TI TAMBIÉN! Y no sé si eso es lo peor… te
amo… que daría lo que fuera por estar toda mi
vida contigo pero podremos estar juntos sólo eso…
un suspiro de la vida.
-¡Ricardo no entiendo nada!- Y me senté a llorar
cubriéndome el rostro, él se me acercó y comenzó a
acariciarme el cabello.- ¿Qué pasa? Dime por
favor ¿Qué pasa? Ayer… encontré todas esas
pinturas sobre nosotros…
-¿No entiendes o no quieres entender? Alexa… yo
sólo quiero disfrutar y que disfrutes el tiempo
conmigo… Nada más me importa si es a tú lado.
-¡Vámonos! Coge tus cosas y vámonos… por favor
¡Vámonos!
Me levanté con rapidez limpiándome las lágrimas
con las mangas del suéter, el dio un suspiro me tomó
por la cintura y me abrazó fuertemente.
-Jamás podré dejar de agradecerte.
-¡Vámonos!
Tomé lo que pude y lo metí en la bolsa que traía, la
lluvia comenzaba a caer, salimos corriendo de la
casa hacía el carro.
-¿Ya tienes tu destino?
-No… aún lo decidiré, arranca.
Anduvimos en carretera por horas, pensaba en
cada palabra desde el día que nos conocimos e
imaginarme otro lapso de mi vida sin él no me
entraba en la cabeza, las lágrimas no paraban de
salir hasta que decidió detenerse en una orilla en
medio de lo que parecía estar en la nada.
-Para de llorar por favor.
Vi con detenimiento el solitario lugar donde a lo
lejos un árbol se distinguía sobre una colina.
-¡Vamos allá!
-¡Ahora el que no te entiende soy yo!- Dijo mientras
abría la puerta de su lado y se aproximaba al mío,
empezamos a caminar sobre el campo, la lluvia
había desaparecido y sólo una brisa se atoraba en
las pestañas, al llegar debajo de aquel árbol el
sonido del viento era como nuestra música de
ambientación, Ricardo exploraba el lugar con
detenimiento y buscó entré su sus bolsas un plumón
que siempre llevaba consigo.
-Alexa préstame tu hombro.
-¿Cómo dices?
-Que me prestes tu hombro.-Dijo mientras se
sentaba al pie del árbol, yo me acerqué y el bajó
la manga de mi hombro derecho, comencé a sentir
un cosquilleo.
-No te muevas… mejor cuéntame algo que no sepa
de ti.
-Algo que no sepas de mí… tengo un diario que he
escrito desde que era pequeña, siempre fui muy
cuidadosa con mis cosas y a lo largo de todos estos
años he ido agregándole hojas… ¡Ya te imaginarás
cuán grande es!
-¡Oh! Excelente de eso me basaré para mi siguiente
promesa.
-¡Ni sueñes que te lo mostraré!
-¡No! ¡No! Nada de eso, quiero que me prometas
que cuando todo esto haya terminado iniciarás uno
nuevo y contarás nuestra historia.
-¿Contarás o contaremos? Está bien te lo prometo-
Esta vez la sensación, el momento fueron diferentes
y una lágrima corrió por mi mejilla, ya no
necesitaba imaginar mucho lo que en realidad
pasaba.
Capítulo 14.
-¡Listo! He terminado.
Me levante del piso y pase mi mano por el rostro.
-¿Qué es lo que pasa? ¡Ven siéntate!
-No es nada Ricardo.
-Alexa llevas horas llorando anda acercarte…
Di un enorme suspiro, me aproximé a él y puse mi
regazo entre su estomago y su pecho, él me tomo
entre sus brazos y comenzó a mecerse hacia atrás y
hacia adelante como si arrullara a un bebe.
-¡Shh! Tranquila… Valora el presente, valora que
estemos aquí en este preciso instante, en este
precioso lugar. ¿Por qué lloras?
-Nos queda solo un lugar Ricardo ¿Qué pasara
después?
-Yo ya lo tengo planeado…
-¿A dónde iremos?
-He pensado mucho acerca de este lugar, pero sé
que será perfecto, tendremos que regresar al
pueblo para que todo salga como yo lo tengo
previsto.
-Pues vamos ya que tengo frío.
Nos levantamos del suelo y emprendimos el viaje
de regreso. A llegar al hotel donde me había
hospedado desde un principio Ricardo cargó mis
cosas y me dejó hasta mi habitación:
-¿Quieres pasar?
-No… tengo que buscar a Mateo.
-¡Pero aún falta un lugar!
-¿Confías en mi?
-Ciegamente.
Se acercó tomo mi rostro entre sus manos frías y me
dio un dulce beso en la frente.
-¿Te sientes bien? Estás muy frío.
-¡SI! Es sólo eso… el frío. Te llamo mas tarde.
Cerré la puerta de la habitación y me dejé caer
sobre la cama, feliz, tomé el teléfono y le pedí a la
recepcionista que me comunicara a otro estado.
-Hola Ingrid soy Alexa…
-¡Alexa! De seguro que me hablas para apurarme
pero apenas estoy haciendo la maleta…
-¿De qué diablos hablas tú? ¿Vienes para acá?
-¡Sí! ¿No lo sabías?
-¡NO! Apenas llegué del viaje con Ricardo.
-¡Pues si él fue el que le dijo a Mateo que
necesitaba que fuera! Pensé que algo había
pasado.
-Algo traman… pues bueno te hablaba para
contarte todo pero si ya vienes…Te extraño mucho.
-¿Estás enamorada? ¿Ya se besaron? ¿Lo hicieron?
-¡Ingrid! ¡Por favor!
-¡Lo estás! Ya tengo que enterarme de todo, agarro
el próximo vuelo, te marco cuando llegue al hotel.
Te amo.
-¡También yo…!
Al colgar el teléfono, llamaron a la puerta.
-Hola Mateo, pasa…
-Hola Alex que alegría verte…
-Gracias igualmente ¿Qué se te ofrece?
-Nada… ¿Has hablado con Ingrid?
-¡Sí! Acabo de colgar con ella… ¿Para qué la
llamaron?
-Alexa… Ricardo se puso un poquito mal esta
tarde, me mandó para avisarte que la había
llamado, era como una sorpresa.
-¿Pero está bien?
-Si- Contestó dudoso.- Esta semana no podrá
verte…
-¡Pero si apenas es Lunes! Tenemos algo pendiente.
-¡Lo sé! Pero… no podrá, debes seguirle la
corriente.
-¡Está bien! Pero quiero ir a verlo para saber que
no es nada grave.
-No lo es, me contó que había tenido un episodio
mientras estaba contigo…
-Si… Mateo ¿Qué es lo que tiene?
-No me corresponde a mi decírtelo, bueno me
tengo que ir paso el día de mañana con noticias y
sirve que veo a Ingrid. Te necesito lista la próxima
semana.
-¿Lista para qué?
-Ya lo sabrás.
Capítulo 15.
Por la noche Ingrid por fin llegó, al escuchar la
puerta me aproximé a abrirla y la abracé, me
sentía preocupada las facciones de Mateo no me
habían dejado del todo tranquila.
-¡Alexa! ¿Cómo estás?
-No lo sé… ¿Cómo estuvo tu vuelo?
-¡Fastidio total! Niños llorando, una señora con
pánico a las alturas, bueno por lo menos ya
estoy aquí. ¿Cómo que no sabes? ¿Qué pasó?
¡Cuéntamelo todo!
-No sé ni por donde empezar… Ingrid yo quiero
estar toda mi vida con él.
-¿Qué? A ver… te pido que me cuentes lo que
pasó entre ustedes y me dices que quieres
hacerte anciana con él… ¡Eso es amor! Pero me
abandonarás…
-Sabes que par mí eres mi única familia, jamás
te dejaré.
-¿Cuándo lo verás?
-En una semana, Ingrid él no está bien, no sé
que hacer, no puedo estar así.
-Préstame tu teléfono.
Saqué el celular mi bolso y se lo di a Ingrid.
-¿Mateo? ¡Hola! Soy Ingrid. Acabo de llegar.
-¡Ingrid! Que lindo escucharte, necesito verte,
tengo que hablarte de algo. ¿Bajas al bar en
unos veinte minutos? Por favor pídele a Alexa
que te espere en la habitación.
-Está bien. Ahorita bajo.
Después de que colgó, tomó su abrigo y me
pidió que esperara, al principio me negué pero
prefería quedarme y que ella hablar con Mateo,
solo así podría dormir tranquila esa noche.
Al poco rato Ingrid se encontró con Mateo, él le
abrazó fuertemente y pidió dos tequilas al
encargado del bar.
-¿Por qué tanto misterio Mateo? ¿Qué diablos
pasa? Alexa está preocupada y encima le dices
que verá a Ricardo en una semana.
-Ingrid… Ricardo no está bien… nada bien. Me
pidió que le hicieras un favor.
-¿Qué tiene? ¿Qué favor? ¡Claro que si!
-Aún no puedo decirte, pero necesito que lleves
a Alexa a comprarse un vestido.
-¡NO TE PASES!-Gritó Ingrid levantándose de la
silla.
-¡Baja la voz mujer! Siéntate. Ricardo se
encargó durante este tiempo de llevar a Alexa a
diferentes lugares, pero falta esta última, la más
importante. Él quiere casarse con ella antes que…
-¿Antes que qué?
-Antes… antes… ¡Antes de que te regreses!
-¡Que malo eres para mentir! ¿Para cuando la
quieren vestida de blanco? ¿A dónde debo de
llevarla? ¿Cuándo se lo dirá? ¿Qué pretexto
pongo?
-Este es el plan, ahorita que llegues te dirá para
que te querías, no le menciones nada de esto,
dile… dile que quería hablar a solas contigo
porque decidiríamos nuestro futuro, que te invité a
una fiesta el próximo lunes y que todas las
mujeres irán de blanco.
-¿Y si me pregunta por Ricardo?
-¿Qué no sabes improvisar?
-¡No! ¡Me conoce perfectamente bien! De hecho
no sé que haré cuando le diga todo esto. Pero
está bien, acompáñame a la habitación que estoy
un poco cansada, trae tu trago, ven.
Al abrir la puerta noté que Ingrid venía abrazada
de Mateo y algo borracha, después él se
despidió y yo ayudé a Ingrid a sentarse en la
cama, saque otra una botella de vino que
Ricardo me había obsequiado y prendí un
cigarrillo.
-¿Y?
-¡Se me declaró! Y nos invitó a una fiesta.
-¿Qué? ¿No te dijo nada de Ricardo?
-¡No amiga para nada! ¿Me regalas de tu
vino?- Tomé otra copa y le serví- Me dijo que
teníamos que ir de blanco.
-¿De blanco? Yo no traigo ropa blanca.
-¡Pues compramos!
-¿De verdad no te dijo nada de Ricardo?
-¡No! Y que pasan por nosotras el Lunes.
-¿Pasan? ¿Quiénes?
-¡No sé! Eso dijo. Oye, yo también amo a ese
hombre.
-¿A quién? ¿A Mateo? ¡Pero si apenas lo
conoces!
-¿Y qué? Le pediré que se case conmigo así
como a ti…
-¿A mi qué? ¡Estás borracha!
-¡Deberías de estarlo tú también!
Y cayó dormida.
Capítulo 16.
Me quedé observando la ventana, la luz de la
luna no tardaba en desaparecer, un presentimiento
me invadía el alma, me acosté a lado de Ingrid
y me quedé dormida. Al día siguiente visitamos
algunas boutiques que estaban cerca del hotel
consiguiendo dos hermosos vestidos blancos, ese
día había despertado con un presentimiento, al
regresar al hotel Ingrid se quedó ordenando algo
de comer, al llegar a la puerta de la habitación
el pétalo de una rosa blanca se encontraba al
pie de la puerta, lo recogí y saqué las llaves
con rapidez, al entrar una pequeña corona de
flores se encontraba postrada sobre la cama, en
medio se encontraba un papel café doblado, con
miedo me acerqué como si se tratara de un
bomba o algo por el estilo entonces lo tomé y
leí:
“Sé que has de estar molesta conmigo, hoy no
se trata de una promesa al menos que tú lo
quieras. ¿Recuerdas donde nos conocimos? Anda
y encontraras una respuesta” Ricardo.
Aventé las bolsas por un lado, cerré la puerta de
la habitación y me encontré a Ingrid en el
pasillo:
-¡Estuvo aquí! Necesito que me acompañes a un
lugar.
-¿Qué pasa? ¿A dónde?
Le quité los platos de las manos y los puse
afuera de una habitación, toqué y salí corriendo
con Ingrid, tomamos el primer taxi y le fui
indicando hacía donde, al llegar al lugar, le pedí
al taxista que esperara, Ingrid bajó conmigo del
carro y me reconstruí la escena por un momento,
identifiqué la altura de donde había caído, de
lejos vi una torre de piedras con una rosa blanca
atorada entre ellas, corrí y encontré otra nota
pero esta ves iba acompañada de una caja de
color blanco, me dejé caer sobre las hojas con
Ingrid a mi lado, abrí el papel y comencé a leer
en voz alta.
“¿Recuerdas las noches de las luciérnagas? Esa
noche me di cuenta de algo, Alexa aquí está mi
última promesa o tal vez no, todo de ti depende,
cuando llegaste a mí el frío de mi vida era más
que evidente pero tú me cobijaste, toda mi vida
había planeado ese largo viaje, sabía que tenía
que ser con alguien realmente especial, había
creído que nunca lo encontraría, que era más mi
imaginación y mi amor verdadero era sólo al
arte, pero entonces llegaste tú y lo cambiaste
todo, entonces enfermé, lo extraño es que nunca
quise saber de qué, quería saber cuanto era el
tiempo que me quedaba pero ahora sé que aún
me queden 10 minutos de vida quiero que sean
a tu lado y agradezco por ello, a veces me
pregunto si en otras circunstancias, en otro
tiempo tal vez tú me hubieras amado, pero no
importa lo pasado o lo futuro, importa lo que en
este momento estás sintiendo y lo que me has
hecho sentir, importa que hoy me dormiré
amándote y que si mañana no despierto me
habré ido con tu risa, tu presencia, tu mirada, tu
pelo, tu amor cobijando mi alma y poder seguir
queriéndote en una vida eterna, dentro de esa
caja está una promesa, si quieres cumplirla
tómala y te espero mañana con la corona de
flores, si no, no te preocupes, me has hecho
tan feliz, gracias a ti supe el valor hacía la vida
y los pequeños lapsos de tiempo, supe que no
es imposible quebrar una carcasa de piedra
alrededor de un corazón que por mucho tiempo
ha sido herido. Ricardo.”
Arrugué el papel y lo coloqué en las piernas de
Ingrid, quité otra piedra de la torre, tomé la cajita
y al abrirla, saqué la hermosa sortija que estaba
sobre un pedazo de papel con una leyenda: “Lo
prometo”, la coloqué en mi dedo y la observé
por un minuto, una lágrima corrió silenciosamente,
Ingrid me abrazó de costado y me dijo:
-¿Entonces que harás?
Capítulo 17.
-Vámonos por favor.- Miré detalladamente el
anillo y la torre de piedras, doblé la carta y la
metí en mi bolsillo, durante el regreso al hotel
recordé cada una de las promesas y los
momentos que había pasado con Ricardo, al
llegar a la habitación observé el vestido colgado
a lado de la ventana, lo tomé y lo puse sobre
la cama junto con la corona de flores, prendí un
cigarrillo y me senté frente a él, Ingrid me
miraba con tristeza, entonces le dije:
-¿Tú sabías de esto verdad?
-Si… pero no pensé que te entristecería tanto
por eso no te lo dije.
-No es tristeza ¿Sabes? Es como impacto,
increíble, pensar que a veces te levantas tomas
una decisión de ir a algún lugar alejado de todo
y de todos, sin pensar que puede convertirse en
un sitio que puede definir el resto de tu vida.
-¿Entonces irás mañana?
-¡Por su puesto que iré!
Ingrid la abrazó de nuevo y le susurró al oído:
“Serás tan feliz”
Al día siguiente dadas las cuatro de la tarde
Mateo se encontraba en la puerta del hotel, le
pedí a Ingrid que bajara a recibirlo y en un
momento le alcanzaba, me quedé observando al
espejo, desde hacía mucho había decidido no unir
mi vida con nadie, tomé el anillo y lo coloqué
en mi mano, lo acaricié, en ese aro tan pequeño
sentía a Ricardo tan cerca, tomé la corona de
flores y la puse en mi cabeza, al ir bajando las
escaleras sentía las miradas sobre mí, Mateo se
acercó a la orilla de las escaleras y me sonrió:
-Tan perfecta para él, de verdad te ves
hermosa.
Nos subimos al auto y comenzó a conducir, aún
no tenía conocimiento de hacia donde íbamos
cuando mi mente tomó forma y mecánicamente
susurré: “El sol sigue brillando aunque esté
nublado”
-¿Mande? Estamos por llegar- Dijo Mateo
-No, no nada. Está bien.
-¿Ansiosa?
-No, tranquila, muy tranquila.
-¡Yo no lo estaría si supiera que estoy por
casarme!
Al llegar, había algunas personas, Mateo se
apresuró a abrirme la puerta de inmediato:
-Antes de bajar ¿Puedes buscar a Ricardo?
-Cla…- No había terminado la frase cuando él
apareció.
-Ya no es necesario que me busquen, tú me
has encontrado, déjanos solos amigo, más tarde
quiero hablarte así que no te pierdas.- Mateo
tomó de la mano a Ingrid y se alejaron, Ricardo
se subió al coche conmigo, me miró, tomó mi
mano y noté como sus ojos se cristalizaban, su
semblante era distinto, su mirada estaba llena de
amo.
-Luces hermosa.
-¿Por qué aquí?
-Porque aquí iniciamos ¿Estás segura de que
quieres hacer esto?
-¿Tú lo estás?
-Más que el destino que tenemos asegurado,
entonces ¿Vienes?
Capítulo 18.
Me acerqué a él lo besé en la mejilla:
-Vamos.
Salimos del auto y al empezar a andar juntos las
pocas personas que se encontraban nos
comenzaron a seguir, el sol del atardecer era
radiante pero el clima se percibía húmedo por los
árboles, había algunas sillas adornadas de blanco,
una brisa suave y acogedora hacía de aquel
momento algo perfecto, al llegar a lo que sería
el altar noté que hacía falta algo:
-Te quieres casar conmigo y no hay alguien que
lo haga.
-Esto será diferente como nosotros.
Le dio a Mateo una señal, él se acercó a
ambos y le dio un anillo envuelto en un pequeño
trozo de tela, entonces Ricardo comenzó a
hablar:
-Hace algunos meses atrás conocí a esta bella
dama por accidente y digo que fue un accidente
porque casi la atropello, después de un tiempo
comenzamos a hablar y después le invité a ella
y a Ingrid su mejor amiga que esta tarde esta a
su lado desde no sé hace cuantos años, al
principio aquí la señorita presente se me hizo
mujer más ambiciosa y prepotente que haya
conocido, pero sin embargo, había un cierto
encanto en esa ambición, en esa prepotencia…”
Entonces Mateo interrumpió:
-A los pocos días mi mejor amigo, mi mano
derecha… mi hermano, me dijo que estaba
enamorado de ella, que iniciarían un viaje
juntos…”
Y prosiguió Ricardo, noté que su respiración se
escuchaba entre cortada como si el aire le
faltara:
-Un viaje… que sólo había decidido que sería
con una persona, que sería con la otra parte que
faltaba para sentirme completo, muchas veces
pensé que nunca lo encontraría…
-Incluso pensaba que era yo- Gritó Mateo y la
gente comenzó a reír.
-¡Eso deseabas!-Contestó Ricardo y prosiguió-
Pensé que tal vez como muchas veces todos
pensamos: “Tal vez esto no fue para mí.” Pero
entonces aquella tarde a la orilla de la carretera,
en una bicicleta y con los ojos cerrados,
simplemente apareció; ese día supe que ella era
con quien debía de compartir esta porción de vida
que me sobre, se han de preguntar el por qué
no hay un cura o alguien que una nuestras
vidas, bueno durante ese viaje nos hicimos una
serie de promesas y hoy… hoy frente a ustedes
quiero hacerle la última porque sé que una
promesa es mucho más poderosa que cualquier
tipo de unión… -Se giró hacía a mí, tomó mi
mano y sacó la sortija que había encontrado un
día antes entre la piedra- Alexa… Yo prometo
darte una historia que jamás olvides, prometo
enmendar tus heridas y tus malas experiencias,
prometo estar por ti y para ti. Al terminar estas
palabras yo sólo pude abrazarlo, sin que nada
más importara, después de un hermoso beso, el
colocó la sortija en mi dedo, la observé con
detenimiento y noté que se encontraba grabada
con una leyenda: “Yo te prometo”
Después de esto la gente comenzó a aplaudir,
había lágrimas en algunos rostros, cuando nos
disponíamos a andar por el pasillo en medio de
la gente Ricardo simplemente se desvaneció;
Mateo corrió hacía él, yo quise hincarme pero
Ingrid me tomó de la cintura, algunos compañeros
de él lo cargaron y lo metieron al auto en el
que me habían traído:
-¡Esperen aquí!- Gritó Mateo.
Me dejé caer entre el camino de flores y
comencé a llorar.
Capítulo 19.
Durante el tiempo que estuve ahí acostada hice
un recorrido desde el primer día que vi, no podía
entender como alguien tan perfecto, tan ejemplar
como él tendría que estar pasando por eso y yo
alguien, que durante mi pasado le había hecho
daño a mi familia, a mis padres, que con el
paso de los años me había vuelto una persona
soberbia había tenido de oportunidad de conocer,
amar y ser amada por alguien como él, creía
que no me lo merecía pero al mismo tiempo
pensaba que si la vida me lo estaba arrebatando
de la construcción que había creado en mi
corazón desde que llegó también me la merecía,
pensaba que me estaban haciendo sentir un poco
del dolor que ya había causado. Después de un
par de horas Mateo llegó, yo seguía acostada, se
acercó y se hincó junto a mí:
-Alexa… llegó el momento.
-No… Mateo… por favor no…
-Si pequeña pregunta por ti… vamos.
Ingrid me ayudó a levantarme y subimos al auto,
al llegar al hospital tenía un pavor de entrar a la
habitación donde se encontraba Ricardo, al
asomarme su madre estaba al pie de la cama
tomando su mano pero sin embargo, no lloraba.
Al verme él con sonrió con dificultad pero aun
así su sonrisa no dejaba de ser hermosa.
-Hey… ven, acércate.- Me aproximé a él
sosteniendo las lágrimas por el dolor de verlo
así.- ¡Shh! Tranquila no quiero que llores que yo
me enamoré de tu sonrisa no de tus lágrimas…
-Creo que necesitan estar solos.- Dijo la madre
de Ricardo.- Salieron todos de la habitación y
Mateo se detuvo al pie de la cama, le sonrió y
con una señal como de militar le dijo: Gracias
por esta vida, se acercó y le dio un beso en la
frente, le tomó la mano ambos se sonrieron y el
salió.
Él regresó la mirada hacía a mí, pasaba su
mano sobre mi mejilla mientras que yo tomaba su
otra mano con fuerza, con una calamidad sonreía
y yo no podía ni hablar, entonces me pidió:
-Todas mis pinturas, mi casa del lago, lo poco
que tengo y esta pequeña parte de mi vida,
ahora todo te pertenece… quiero que seas muy
feliz Alexa y que no dudes de que me estás
fallando si te vuelves a enamorar, esto que
tuvimos nosotros fue más allá de cualquier gran
amor pero no sabemos cuándo la vida va a
interferir y hoy…hoy lo hizo… sé muy feliz de
verdad.
Me acerqué a él lo bese, al separarme de su
rostro noté que una última sonrisa, una última
facción estaba plasmada en su rostro, en sus
labios pero en ese último momento él
simplemente se había ido, me levanté, tomé su
mano y también la besé, lo miré por un segundo
y le dije: -Te prometo que jamás en mi vida te
olvidaré. Salí de la habitación con la corona en
la mano, al verme Mateo se dejó caer en el
piso y lloró, lloró con tanto sentimiento después
de todo lo que había soportado, había sido una
persona demasiado fuerte, Ingrid me abrazó y
también lloraba pero yo tenía que ser fuerte pues
como me dijo: Se había enamorado de mi sonrisa
y no de mis lágrimas, le pedí a Ingrid que me
dejara salir, necesitaba un cigarrillo, comencé a
caminar y entre recuerdos escuchaba su risa, sus
letras, sentí como me tomaba la mano y andaba
conmigo aquella noche, tomé un taxi y le pedí
que me llevara al hotel, saqué la maleta, me
cambié de ropa y guardé todo, salí del hotel
entonces pagué la cuenta, le pregunté a la
recepcionista donde podía conseguir un auto esa
misma noche me dio una dirección y me dirigí
hacía allá, eran autos en renta usados, elegí uno
y empecé a conducir hasta el amanecer pero sin
darme cuenta llegué a aquel árbol donde Ricardo
había pintado un paisaje en mi espalda.
Nunca sabes a donde te llevará la vida, los
lugares, las historias que vives, a mí la muerte y
el amor me trajo aquí, debajo de este árbol, han
pasado un par de años desde que él no está,
pero en cada lugar de cada promesa ahí te
encuentro, pero este lugar, este árbol y desde
que se sucedió vengo aquí una vez al mes. Los
veranos siguen pasando, los sitios no cambian de
posición, la misma gente, la misma cama, la
misma vida pero no la misma percepción de ella,
tampoco los mejores recuerdos pero si lo mejor
de ellos, yo estoy presente y sé que tú también
lo estás por mucho tiempo sea el que pase, hoy
te amo y lo haré cada día.
Alexa cerró aquel diario y lo enterró
profundamente al pie de aquel árbol, se levantó
miró hacía el horizonte, lanzó un suspiro junto
con un sonrisa y una lágrima corría en su
mejilla, entonces comenzó a andar colina abajo
mientras se perdía en aquel paisaje lejano.
Como siempre quiero agradecer la gran
oportunidad que ustedes me dan. Esta novela va
dedicada a una persona que cambió en mi vida y
la sigue cambiando cada día.
Por otro lado va dedicada a cada uno de ustedes,
por creer en mí, por brindarme el apoyo que a
veces ni las personas que me rodean me brindan.
Les deseo lo mejor hoy y siempre.
Con amor.
Lyan.-

Prométeme.

  • 4.
  • 5.
    El amor notermina al intervenir la muerte. -Lyan Farré-
  • 6.
    Capítulo 1. Desperté, melevanté de mi cama y miré por la ventana recuerdo que era un domingo más no recuerdo la fecha exacta, había muchas cosas que ya no recordaba era como si estuviera experimentando otra vida, las mañana ya no me parecían tan monótonas, incluso mi cuerpo ya no era el mismo, y pero último concluí que no era como experimentar, sino al contrario era otra mi vida en este momento. El viento pegaba en mi rostro fuertemente junto con el olor del bosque mientras pensaba “realmente necesitaba unas vacaciones”, una ligera brisa quedaba atrapada en mis pestañas, las cadenas de la bicicleta tronaban cada vez que pedaleaba, en ese momento parecía solo que era la naturaleza y yo. Cerré los ojos por un momento y no me percaté de la curva que se aproximaba, de repente abrí los ojos de golpe y sabía que ya no podía hacer nada así que los volví a cerrar, comencé a rodar entre las ramas hasta que logré prenderme de un pino. Abrí los ojos y vi una de las llantas ponchadas: ¡Genial!- pensé y volví a cerrar los ojos.
  • 7.
    -¡Oh por Dios!¡Señorita! ¿Está se encuentra bien? Abrí los ojos de nuevo y encontré la cara de Ricardo sobre mi (Claro en ese momento no sabía cómo se llamaba) Sus ojos grandes y expresivos reflejaban un tremendo susto. -¿Parece que lo estoy? Ayúdeme a levantarme, quiero saber si no me rompí nada. Él se enderezó con un gesto de alivio y una sonrisa en su rostro, mientras me tendía la mano yo lo miraba con un cierto enojo así que lo dejé con la mano estirada y me levanté yo sola, hizo un movimiento negativo con la cabeza y se dispuso a levantar mi bicicleta. -Se estropeó su bicicleta. -¿En serio? ¿Por qué no se fija? -¿Por qué cierra los ojos? -Eso a usted no le interesa, si me vio venir debió de haberse hecho a un lado. -¿A un lado? ¿En curva? Hice una mueca de disgusto y lo miré lo más feo que pude, mientras le arrebataba de las manos la bicicleta y por si fuera poco la lluvia empezaba a hacer notar su presencia así que decidí empezar a caminar hacia la carretera.
  • 8.
    -Permítame llevarla, eslo menos que puedo hacer. -Casi me mata y ahora quiere llevarme, mejor le agradecería que se comprara unos lentes, eso es lo mejor que puede hacer. -Sabe que usted es muy grosera, pero bueno volviendo a lo mismo verá que ya empezó a llover y con su bicicleta bueno ex bicicleta no podrá llegar se encuentra en medio de la autopista, y el teléfono más cercano se encuentra a 1 kilómetro. Lo mire sorprendida, no sabía que responder era demasiado directo para decir las cosas pero ah que bellos ojos tenía, pero volví a la realidad y noté que la lluvia comenzaba a hacerse más fuerte. -¿Me llamó grosera? Y usted se da la libertad de llamarme grosera, eso también es ser grosero de su parte. -¿Por qué no discutimos eso mientras la llevo? Bueno hagamos esto entraré al coche y esperaré 5 min a que usted entre si no lo hace me voy y la dejo en paz. Abrió la puerta de su coche y se metió, yo no sabía que hacer miraba en ambas direcciones de la carretera como si esperara a que alguien conocido apareciera o algo por el estilo la verdad no sé ni lo que esperaba, la neblina comenzó a bajar y
  • 9.
    sabía que nopodía quedarme ahí parada así que caminé hacía su vente y le toque el cristal. -Sí dígame. -Cállese y abra la cajuela del carro para meter los restos de la bicicleta que usted destruyó. Él puso su mano sobre el volante del carro y quedó viendo hacía en frente mientras sonreía, se puso las manos en la cara se talló los ojos y volvió a verme sin decir nada, pero no me podía callar de hecho nunca puedo, pero en fin. -Primero está molestando de que me vaya con usted y luego hace como el que no escucha. ¡Abra la cajuela! Abrió la puerta del carro y me empujo con ella – Con permiso-dijo mientras buscaba las llaves en la bolsa de su pantalón, abrió la cajuela y metió la bicicleta, rodeé el carro y subimos al mismo tiempo al coche, cuando ya estábamos ambos dentro me vio y me dijo: -Hola. -Bueno ¿Qué usted está enfermo? ¡Vámonos! -Me calla, me apura, me grita, y eso que no ha pasado ni un par de horas de que la atropellé, bueno claro yo iba con los ojos muy abiertos.
  • 10.
    -¿Quiere dejar eltema? -Ok, ya me callaré por cierto me llamo Ricardo -Eso no me interesa. A pesar de que sentía un espeso silencio en el transcurso del camino también lograba percibir un cierta calidez y una ligera tensión de quién sería el primero en hablar. Yo no podía separar la vista de la ventana pero de vez en cuando lo veía de reojo y creo que lo notó, así que él fue el primero que se animó. -¿Así eres siempre? -Así ¿Cómo? -Así seria y grosera. -Como que ya le gustó decirme grosera ¿No? Ya hasta de “Tú” me hablas. -Es que siento que te hago vieja si te hablo de usted y no luces como tal, no te preocupes en unos veinte minutos llegamos ya. Y ¿Vienes sola? -¿Me secuestrarás? -Jaja lo hubiera hecho desde hace una hora. -Eso sí, no vine sólo por algún tiempo con mi mejor amiga.
  • 11.
    -Oh entiendo… buenoaquí es. Ricardo apagó el auto mientras me miraba con mucha atención, yo sentía su mirada pero no me atrevía a voltear porque sabía que me ruborizaría, hasta que dijo: -¿Me das tu número de donde te estás quedando? Digo para saber que llegaste con bien. Sonreí y miré el piso del auto, abrí la guantera y busqué una pluma, vi a Ricardo y comencé a acercarme lentamente hacía su rostro, él no decía nada se quedo petrificado y un poco nervioso, puse mis ojos frente a los suyos, sonreí y con la pluma escribí mi número en su frente. -Ahí tienes mi número, abre la cajuela y gracias por traerme. Ricardo se quedó dentro durante unos segundos, apoyó su cabeza en el asiento y se miró la frente en el espejo retrovisor, y susurró: -Es ella<3
  • 12.
    Capítulo 2. -Ingrid ¿Creesque me llame? -No lo sé Alexa, después del trato que le diste pero ahora que recuerdo ¿Por qué tan preocupada eh? Te gusto el hippie! -Jajaja claro que no simplemente pues bueno ojalá no me marque. No habían pasado ni un minuto cuando sonó el teléfono de la habitación de Alexa. Ingrid se apresuró a tomar el teléfono. -¿Aló? -¿Alexa? -¿Quién la busca? -Ricardo me la puede comunicar por favor. -Dame un segundo. -¿Bueno? -Buenas tardes señorita grosera ¿Cómo se encuentra? ¿Llegaste con bien? -Me llamo Alexa no grosera
  • 13.
    -Está bien prometoya no llamarte así ¿Llegaste con bien? -Si muchas gracias, disculpa por haberte tratado así estaba un poco asustada. -No te preocupes eso pasa ¿Tienen planes para esta noche? Conozco un lugar tal vez les guste. -Está bien pasa por nosotras a las 9. -Ok hasta entonces. No pude evitar sonreír, fue como su una linterna se hubiera prendido en medio de la oscuridad, me sentía ilusionada y no entendía porque, miré a Ingrid y dijo: -Alexa, ya caíste. Nos arreglamos lo más aprisa que pudimos ya que no teníamos mucho tiempo y a las 9 ya estábamos listas en el lobby del hotel, cuando vi a Ricardo bajar de su coche noté que me miró fijamente. -Oye! ¿Me quedarás viendo toda la noche? A por cierto ella es Ingrid. -Disculpen chicas pero lucen hermosas esta noche. -Ya lo sabemos- dijo Ingrid- Pero vamos ya que me urge un trago.
  • 14.
    Subimos al auto,durante el camino Ingrid y Ricardo fueron congeniando más entre bromas y anécdotas, me agradaba verlos era como si se conocieran de tiempo atrás, llegamos a un bar bastante bonito, música de guitarra, sólo el humo de los cigarrillos se veía era como un tono sepia, nos acercamos a una mesa cerca del escenario, cuando Ricardo se acercó a saludar al joven de la guitarra y le dijo que se acercara a la mesa tomar un trago cuando terminara mientras Ingrid intercambiaba miradas con él. -¿Conoces al cantante? Oye no está nada mal para tú nueva amiga eh Ricardo. -Jajaja más tarde te lo presentaré se llama Mateo, lleva más o menos diez años tocando aquí. La noche fue pasando poco a poco, entre whisky y cigarros mi mundo y el Ricardo eran realmente distintos, mientras él vivía como le fuesen llegando las cosas mi vida por el contrario estaban llenas de planes la mayoría laborales pero hasta ese momento pensaba que todo marchaba perfectamente, que no me hacía falta nada, que estupidez. -Entonces esa es tu vida Alexa, que interesante mujer, que interesante. Pero tengo una pregunta ¿Pretendientes? ¿Novios? ¿Ambas?
  • 15.
    -Jaja que tepuedo decir, mi vida amorosa no ha sido fácil, pero no hay que llenarnos de tristezas la noche aún no termina mira a Ingrid parece que congenió bastante bien con Mateo. Sentía la mirada de Ricardo atravesando mi mente, como si tratara de adivinar todo lo que escondía en ella, sentía miedo que después de tan maravillosa noche fuera la última para ambos no entendía tan absurdo miedo ¿Cómo podía ser posible? Que alguien de un día de conocerlo ya estaba generando semejantes huracanes de sentimientos dentro de mí. Pero sabía que pasara lo que pasara esa noche nunca la olvidaría. Sus ojos revelaban la tranquilidad que a mí me hacía falta para sentirme plena, para completar algo que hacía muchos años le había estado corriendo, para poder descubrir el amor nuevamente desde otro punto.
  • 16.
    Capítulo 3. La nocheanterior no podía dejar de rondar por la mente de Alexa, la mirada de Ricardo la había dejado en otro lugar que no era el mundo en sí, pero también se conocía ese sentimiento que nacía en su corazón que había decidido endurecer hace mucho tiempo pero al final sólo lo que habitaba dentro de él era el miedo a ser quebrantado de nuevo, era una lucha constante consigo misma quería necesitaba mantenerse firme pero al recordar su mirada otra vez se debilitaba. La vida amorosa de Alexa había sido un desastre; la mayoría de sus relaciones habían sido enfermizas entre celos, prohibiciones y hasta golpes, y por esos hombres que la lastimaron generalizó que todos eran iguales, así que su último recurso fue enamorarse de su trabajo per esto había hecho de ella una persona dura, una persona fría y una persona solitaria, realmente no sabía si necesitaba de su soledad o disfrutaba de ella. Ricardo por el contrario el Arte se convirtió en su único amor, su vida amorosa había sido corta pero no por el hecho de que le lastimaran sino que era difícil encontrar una chica que viera la vida de distinta forma a como todos la ven, necesitaba alguien que le hiciera irse de esta realidad y que
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    le compartiera delo que veía y formaran un mundo que sólo ellos pudiesen entender que sólo fueran ellos dos y su creación. -Ingrid ¿Qué opinas de él? -Que es hermoso y toca la guitarra igual que él. -Hablo de Ricardo. -¡Ah! Alexa ¿No será qué...? ¡Oh por Dios! -Es extraño sabes somos tan diferentes, pero tan iguales, es simplemente extraño.- Alexa miró hacía el horizonte mientras prendía un cigarro la mente la daba vueltas.- Quizá es un capricho solamente. -No amiga te conozco desde que tenemos 15 años, y conozco cada uno de tus gestos, y ese que haces cuando mencionas a Ricardo hacía años que no lo veía. Yo sólo te puedo aconsejar que le pidas un permiso a tu cabeza y que te deje confiar en una corazonada más, sentir algo por alguien por muy repentino que sea no tiene nada del otro mundo si es corazón quien lo ordena, quien altera ese instinto que te grita por dentro que confíes, el tiempo y los sentimientos son muy sabios Alexa, el tiempo sabe cuando ya es momento de que algo te haga aprender y los sentimientos saben cuando despertar.
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    -Eres muy bellaIngrid, pero es mejor que no me ilusione. -No es una ilusión ya lo verás. Ricardo al mismo tiempo que dibujaba esos ojos color miel que le habían robado un trozo de su alma, pensaba mucho acerca también de lo que quería, de su vida, de todo lo que había pasado a sus 24 años de edad. -¿Qué hubo mi hermano? -¿Por dónde entraste? -La puerta estaba abierta pensé que tú la habías abierto, que ojos tan bellos tiene esa mujer. -Pero no sabes la tristeza que está detrás de ellos, y me da miedo. -¿Miedo? Ni a la muerte joven las mujeres parecerán malas en ocasiones, o muy tristes o muy felices o muy lo que quieras pero créeme lo piensan mucho para hacerte un daño muchas veces prefieren dejar las cosas por la paz y así no se hacen un daño a ellas mismas. Debes conocer más a las mujeres si realmente amas el Arte. -Eso es verdad, las mujeres son Arte. Pero Alexa es no sé como algo abstracto. Tengo que hablar con ella.
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    -Pues toma tucelular hermano y haz lo tuyo. Ricardo se levantó y buscó en su chamarra el celular buscó el número de Alexa y se detuvo un momento. –Hazlo- Dijo Mateo. -¿Bueno? -Hola Alexa ¿Cómo estás? -Hola Ricardo es buen oírte. Digo bueno es que pues no te agradecí por anoche. -No es nada, oye necesito hablarte. -¿Sobre qué? -Una idea que tengo que quiero echar a andar y no me decido necesito ayuda. -Claro que sí, si quieres ven a verme aquí al hotel y vamos a un café -Conozco uno muy bueno con música hermosa. -Perfecto a las 5 entonces. Había llegado el momento de empezar un juego juntos que cambiaría sus vidas totalmente. Capítulo 4.
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    Llegaron al cafédonde Ricardo había decidido llevarla, llegaron y decidieron tomar una mesa del patio del café. -¡Que hermoso lugar! Gracias por traerme. -De nada, aquí solía venir cuando tenía 15 años a leer, pintar, escribir o solo observar. -¿Siempre fuiste así muy “artístico”? -No, solo trataba de ser quien soy. -Ok. Bueno ¿De qué quieres hablar conmigo? -Alexa… -Titubeó- Alexa… -¿Si? -Algo pasa. -¿Sobre? -Bueno yo se que n hay mucho tiempo de que te encontré, pero algo pasa, en mi interior que provocas tú. -Ok, esto no me lo esperaba y creo que no estoy preparada en este momento para esta plática.- Ella se levantó. -Espera, no te vayas… sólo quiero preguntarte algo y no quiero que lo respondas ahorita.
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    -Dime. -¿Crees en alamor a primera vista? -Eso te lo respondo ahora, no ni siquiera creo en el amor, hace mucho tiempo que eso lo congelé, lo maté y decidí que nadie podría despertarlo, creo en el amor solo hacía mi trabajo, hacía mi vida, hacia Ingrid que es mi única familia. -Tranquila, te pido por favor que te sientes y que escuches mi propuesta que no es de matrimonio, ven siéntate. Alexa lo miró con desconfianza y poco a poco se fue sentando sin quitarle sus grandes ojos de encima, suspiró y bajo la mirada mientras jugaba con una servilleta. -Habla… -Bueno, muchas gracias, mira en una semana tengo un evento de pintura que se celebrará en una playa que está aquí cercana y me gustaría que me acompañaras claro si tu quieres y tal vez conozcas otro ambiente y te agrade. ¿Qué te parece? ¿Vienes? Alexa sonrió y lo miro: -Está bien pero con una condición. -¿Cuál?
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    -Que no podrémirarte hasta tal día. -Ok, acepto, pero bueno de eso hablamos después. Pasaron la tarde juntos hablando de cosas que al parecer no tenían ningún sentido, pero ante sus ojos y sus oídos podían parecer las cosas más coherentes que hayan podido conocer, se entendían aunque fueran diferentes, se querían aunque fuera por instantes, en cada mirada compartían un latido al mismo tiempo, se notaba claramente que eran el uno para el otro, sólo que el tiempo les haría ver las cosas más tranquilamente. Al notar que el cielo ya se había bañado de estrellas decidieron regresar a la morada donde Alexa se estaba quedando. -Gracias por esta tarde Ricardo. -De nada, señorita, la veré en una semana ¿Cierto? -Una semana. Me vas a extrañar- dijo Alexa en un tono burlón mientras que Ricardo con una mirada fija y una expresión seria le dijo –Claro que sí- mientras que se acercaba y postraba un dulce beso en su mejilla. -Ingrid han pasado 3 días y no me ha llamado, ni un mensaje, ni ha pasado por aquí, que estúpida soy me puse a prueba a mí misma.
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    -Lo siento amiga,pero está muy bien para que aprendas a cerrar la boca cuando debas, ve el lado positivo: ambos se extrañan, además se irán a la playa juntos ¿Qué más quieres? -Pues sí, pero como en un día vamos a recuperar lo de una semana, eso es casi imposible. -Ricardo es inteligente y muy creativo, veras como en un día remediará lo de una semana. Hasta que por fin llegó el día esperado.
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    Capitulo 5. Ese díaAlexa se despertó muy temprano, se sentía ilusionada y no entendía porque pero le agradaba esa sensación, el volver a ver esos ojos que le estaban despertando sentimientos después de hacía mucho tiempo ya; mientras pensaba en eso el timbre de su habitación sonó: -Alexa hola ya estoy abajo corre que el mar nos espera. -Si en 5 minutos bajo. Mientras que Ingrid prendía un cigarro solo la observaba desde su cama con una sonrisa que delataba todo lo que le quería decir. -Me voy Ingrid, regreso mañana por la mañana, pórtate bien y no bebas mucho. -¿Crees que tengo 5 años? –Rió Ingrid mientras se aproximaba a ella y la abrazaba tiernamente- Diviértete.
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    Bajó rápidamente losescalones hacía el vestíbulo cuando vio de lejos a ese chic que le había robado su pensamiento durante la última semana. -Buenos días. -¡Alexa! Hola me da mucho gusto verte de nuevo -A mí también ¿Nos vamos? -Claro. Acomodaron las cosas y subieron al auto juntos, cuando un flashback llegó a la mente de Alexa y al mismo tiempo sonreía de su recuerdo, comenzaron a platicar de cómo había estado su semana y de anécdotas pasadas de su vida y así entre risas y pláticas llegaron después de un par de horas a una pequeña cima que se encontraba frente a una preciosa playa. -Bueno ¿Qué te parece? -Simplemente me parece precioso. -Sabía que te gustaría ven tenemos que dejar las cosas en el hotel antes de salir a ver a qué hora me toca pintar y sirve que comemos algo. Llegando al hotel se aproximaron a bajar las cosas con la sorpresa de que solo quedaba una habitación libre ya que el evento había empezado desde la noche anterior.
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    -Podemos dormir enmi coche. -No digas tonterías, pido la cama a ti te toca en el suelo. Salieron del hotel y comenzaron a caminar a orilla de la playa, cuando se encontraron una mesa larga con una serie de materiales para pintar y de frente los lienzos y bastidores, cuando se escucha un grito detrás de ellos: -Ricardo, sabía que te vería aquí. -Vanessa, sabes que no me lo perdería por nada me enviaron la invitación a mi casa, disculpa te presento a Alexa una amiga. -Que mal educada, Alexa mucho gusto Vanessa. -Alexa para servirte- dijo en tono muy serio y sin quitarle los ojos de encima, sentía celos y al mismo tiempo experimentaba una sensación de confusión. -¿Pintaras?- dijo Ricardo para romper el hielo. -Supongo que sí, de hecho iba hacía mi auto a traer mis cosas, sabes que nunca me ha gustado pintar con lo que no es mío, no es el mismo amor… bueno tú me entiendes. Te veo en la cena esta noche, será en el bar del hotel. Con permiso chicos. Y un gusto Alexa.
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    Ricardo la mirócon extrañeza miró a Alexa y decidieron volver al hotel a cambiarse y a que Ricardo prepara sus materiales. -¿Estarás presente? Es un proceso largo, puedes caminar un rato o descansar. -Estaré bien, eso de venir a la playa y no entrar al agua es casi un sacrilegio; cero nervios, yo se que tú puedes. Ricardo sonrió la miró y le dio un beso en la frente mientras la abrazaba y le agradecía el estar no solo en el lugar si no en su vida. -Más tarde quiero hablarte de algo. Te veré en un par de horas ahí mismo. Ambos salieron de la habitación pero tomando rumbos diferentes. Ricardo iba tratando de planear cual sería el concepto de su pintura pero su mente solo la ocupaba ella. Llegó de nuevo al lugar donde se encontró con los demás pintores, escogió el bastidor de en medio donde se apreciaba el inicio de una bella puesta de sol pero Ricardo aún no tenía ni la menor idea de cómo empezar mientras que los otros competidores ya había comenzado, en eso miró a su izquierda y a lo lejos se veía una silueta de rasgos muy finos, su cabello se encontraba bailando con el viento, -Alexa- susurró, mientras que como una luz le iluminó su mente y se dio cuenta que la única persona que en
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    ese momento lerobaba su mente era la única inspiración y motivación, así que no perdió más tiempo y comenzó a pintar aquella silueta que de fondo tenía el azul del mar y el blanco de la espuma pegando en las piedras juntos con los últimos rayos con los que el Sol se despedía.
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    Capítulo 6. Sus manosempezaron a cobrar magia a partir de ese momento y de esa silueta que veía a lo lejos y así se hipnotizó hasta que la luz de él Sol se desvanecía poco a poco hasta quedar en la oscuridad sólo con una luz tenue de las veladoras que se encontraban alrededor de ellos. -Suelten pinceles- Se escuchó una voz detrás de ellos.- Pueden volver a sus habitaciones y dentro de dos horas les esperamos en restaurante del hotel, ahí les daremos los resultados. Ricardo alzó la mirada, echó de nuevo un vistazo al mar y se dirigió a la mesa, recogió su material y empezó a caminar por la orilla de la playa hasta llegar la andadera que llevaba a su habitación, tocó la puerta y quedó atónito de lo hermosa que se veía Alexa esa noche, entró poco a poco sin poder dejar de mirarla: -¿Qué me ves? -Discúlpame, pero te ves realmente preciosa. -Muchas gracias, debes de bañarte, ya no tienes mucho tiempo. Por cierto ¿Cómo te fue? ¿Podré ver tu pintura?
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    -Claro que sí,pero me la regresarán en la premiación, tengo una sorpresa para ti gane o pierda. Ricardo la miró y con una dulce sonrisa le mandó un beso y se dirigió a darse un baño. Después de un rato salieron juntos de la habitación, el cielo esta bañado de estrellas y los andadores estaban cercados con varias velas, Alexa agarró del brazo a Ricardo y llegaron a las escaleras que daban al patio del restaurante ella se detuvo de golpe, miró a Ricardo mientras que el la miraba a ella. -¿Entonces? Bajamos. -Claro que sí. Comenzaron a bajar y a pasar entre la gente, buscaron un lugar en un barandal de madera que daba hacía la playa, la noche estaba bañada en estrellas, el sonido de las olas y el violín que tocaban en la cena parecía algo celestial. -Oye Alexa, necesito que… En eso uno de los jueces que se encontraba en el evento tomó el micrófono pidiendo que todos los concursantes pasaran al frente. -Suerte, yo sé que ganarás dijo Alexa- mientras acariciaba su mejilla.
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    Se dirigió alfrente, el sonido de las voces fue disminuyendo poco a poco hasta quedarse silencio, donde solo hablaba el mar y el juez. -Muchos de nosotros los presentes vemos la vida con gran dificultad por diversas cosas que nos han pasado a lo largo de nuestras vidas y en lo personal me sorprende la sencillez y delicadeza con la que nuestro ganador la ve, me es un honor presentarles a nuestro ganador: Ricardo Oliveira con su obra “La silueta del Sol” levantando la manta que cubría la obra. Ricardo miró a Alexa como comenzaba a caminar entre la gente hacía el frente con una mano cubriéndose la boca de la sorpresa de verse pintada en un cuadro. -Buenas noches, me alegra mucho ver a todos ustedes veo unas caras conocidas, otras no mucho, hay quienes nunca he visto en mi vida, pero hay sólo un rostro que ha cambiado la vida estos últimos días y es quien me inspiró a pintar este cuadro. La vida es cuento difícil de entender más no difícil de leer de eso cada quien se encarga y creo que si no hubiera sido por ella este premio, esta noche, este cuadro, este momento simplemente no hubiera sido posible. Cogió el cuadro lo quitó del bastidor y se aproximó a ella al tiempo que Alexa no podía borrar esa
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    expresión su corazónlatía fuerte sentía que salía de su pecho, sus ojos derramaban ternura y emoción; la gente se encontraba aún en silencio. -Nunca había visto una silueta tan perfecta, gracias por ser mi inspiración de hoy. Y pues bueno a divertirse que la noche es bella. El público comenzó a disolverse, algunos se aproximaban a Ricardo para felicitarle, otros para ofrecerle algunas ofertas d trabajo y otros solo a cortejar a Alexa. Dieron las 2 de la mañana y ambos decidieron irse a descansar, regresaron por el andador caminando muy despacio Alexa llevaba en una mano el cuadro y en otra sus zapatos y Ricardo una botella de vino y algunos materiales finos que le había obsequiado. -¿No me dirás nada?- Dijo Ricardo. -No tengo mucho que decir sólo te puedo agradecer, por el ese momento, por haberme pintado y aunque se escuche raro por atropellarme ese día. Los dos comenzaron a reír, llegaron a la habitación dejaron todo en la cama y se pusieron ropa más cómoda. Ricardo tomó una copa del bar de su habitación y también una cobija miró a Alexa que se encontraba viendo hacia la ventana y notó como una lágrima corría en su mejilla.
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    -¿Quieres robarte lasvelas del andador y esperar el amanecer conmigo? Ella se pasó sus manos sobre su rostro, respiró profundamente y con una sonrisa y sus pómulos sonrojados asintió con la cabeza, tomó otra copa del bar y salió con él.
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    Capítulo 7. Juntaron lasvelas de su corredor y la pusieron alrededor de la hamaca formando un círculo con ellas, abrieron la botella de vino, se pusieron la cobija en su regazo y centraron su mirada hacia el mar. -¿Por qué lo hiciste?- Dijo Alexa mientras recargaba su cabeza en el hombro de Ricardo. -Porque a lo largo de mi carrera siempre pinto lo que mi imaginación me dicta y hoy que te vi en la playa pude pintar lo que mi corazón me dictaba. ¿Y tú porque llorabas? -Porque no puedo creer todo esto. -Debes de creerlo, no fue para menos que me echaras una semana de tu vida. -Jajaja… mejor calla y escuchemos lo que nos canta el mar.-Y poco a poco fue quedándose dormida. Después de un rato Alexa despertó y alzo la mirada para observar a Ricardo sin que se diera cuenta, lo encontraba tan perfecto, su mirada hundida perdida en su pensamiento. -Buenos días. Ya no tarda en salir el Sol. -Buenos días. ¿No has dormido nada verdad?
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    -No, pero hepensado mucho. -¿Y en qué pensaste? -Quiero pedirte algo y proponerte algo dependiendo de lo que digas de lo primero y que me prometas algo después de que sepas las dos cosas anteriores. -¡Jajaja! A ver parte por parte dime. -Lo primero que pensé y que concluí es que no quiero que te vayas del pueblo, pasé toda la madrugada tratando de imaginar el cómo sería el día que decidas irte y no pude hacerlo, así que te pido que no te vaya. -Continúa. -Segundo, si tu aceptas no irte quiero que conozcas los cinco lugares más bellos que he conocido a lo largo de mi vida. -Ok… ¿Qué más? -Quiero que me prometas si aceptas cuando terminemos nuestro recorrido volveremos o volverás o volveré a donde iniciamos, osea aquí en donde estamos ahorita, sin importar lo que pase. -Ok Ricardo, parte por parte. Se escucha muy fácil pero sabes que no lo es, sabes que yo debo de regresar a una vida que tengo aparte, sabes que
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    tengo que regresara arreglar cosas que me hacen falta. -¿Qué no puedes dejar un lado la monotonía y arriesgarte un tanto? La buena vida es eso, dejar que las cosas pasen como deben de pasar, dejar que la gente te cambie cuando sea necesario y para ti es muy necesario, no seremos nada si tú quieres pero sólo quiero sentirte cerca, sentir la misma inspiración que sentí hace unas horas, tenerte aquí como ahora sin hacer nada imaginando mil cosas y ver a las personas desde arriba. Alexa lo miró con tristeza se levantó y le dio un beso en la frente al mismo tiempo que susurraba: Algún día me entenderás. Entró a la habitación juntó sus cosas y comenzó a meterlas en la maletas al igual que Ricardo, salieron juntos del hotel y emprendieron el viaje de regreso a casa; ninguno de los dos dijo nada durante la vuelta aunque sus mentes estaban muy ruidosas. Alexa sabía que Ricardo tenía la razón sólo que le costaba aceptar esa realidad y Ricardo trataba de entender el cómo podría seguir cuando ella decidiera regresar, no era fácil. -¿Entonces? ¿Cuándo te vas? -No lo sé, creo que Ingrid tiene el vuelo para mañana.
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    -Pues no haymás que decir, espero que te pueda volver a ver si regresas en algún momento no dudes en llamarme, te quiero Alexa de verdad lo hago. Ella no dijo más, sus ojos se nublaron de nuevo y sin ningún tipo de despedida bajó del auto, se apresuró a subir a su habitación y mientras buscaba sus llaves se quedó perpleja al ver salir a Mateo de la habitación. -Alexa, hola… este, pues…- titubeó.- Bueno pasé a saludar a Ingrid y pues me tengo que ir ¿Estás bien? ¿Y Ricardo? -Se fue me imagino a su casa. -Ok, bueno me tengo que ir lo iré a alcanzar, se cuidan. Ingrid conocía perfectamente a su amiga y con solo mirarle comprendía lo que pasaba en su interior ni siquiera preguntó qué había pasado y la abrazó fuertemente, y sin más que necesitase Alexa comenzó a llorar como una pequeña niña y entre sollozos decía: -Él quiere que me quede, que no me vaya… -Ingrid sólo sonreía y le pedía de que se tranquilizara. -¿De qué te ríes?
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    -De una parde cosas… sonrío porque me da felicidad irónicamente el verte llorar por alguien que te hace volver a sentir y también porque sé que aunque le hayas dicho que no, no podrás estar así por mucho tiempo. -¿Entonces dime qué debo hacer? -¿Y todavía me lo preguntas? -Pero qué pasará con mi casa, con el trabajo, con mis cosas pendientes. -¿Alguna vez te he dejado sola? Yo lo arreglo, pero ¿De cuánto tiempo estamos hablando? Bueno eso es lo de menos, Alexa no porque otros hombres te hayan fallado significa que este será lo mismo, no generalices un daño por las acciones de otros, mejor limpia esas lagrimitas y ayúdame a hacer mi maleta. Alexa la observó por un segundo, tomó un pañuelo y mientras se secaba sus lágrimas le pidió a Ingrid que abriera una de las bolsas que había traído, Ingrid sacó la pintura. -¿Eres tú? -Así es, ganó el evento anoche con esa pintura. Oye pero ¿Qué pasará contigo y con Mateo?
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    -No te preocupesya lo arreglamos el irá una temporada y yo vendré otra, lo que deba de darse se dará a su debido tiempo. -Gracias por todo Ingrid y bueno ya no hay más que pensar, te hablaré todos los días que pueda. -Aún falta que hagas una llamada. Más tarde la haré. Y sin más que pensar Alexa decidió quedarse.
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    Capítulo 8. Alexa sequedó sentada en la orilla de su cama, se sentía un poco confundida con respecto a la decisión que acababa de tomar pero algo en su corazón le decía que era lo correcto que había llegado el momento de darle una nueva oportunidad al amor. Tomó su celular y le escribió un mensaje de texto a Ricardo: “Necesito que vengas pronto tengo algo que decirte” Al leer esto Ricardo salió inmediatamente de su casa y en menos de 20 minutos ya se encontraba en la puerta de donde se encontraba hospedada pero Alexa ya se encontraba afuera se abalanzó sobre él y lo abrazó fuertemente como si hubiese pasado mucho tiempo sin verlo. -Quiero quedarme aquí, quiero saber de la vida que me he perdido y que estos últimos días a tu lado he encontrado, tengo miedo Ricardo, tengo mucho miedo- Sollozaba Alexa. Ricardo sólo percibía la ternura y la mezcla de sentimientos que Alexa lograba transmitir, le acariciaba la cabeza tratando de calmarla y comenzó a caminar despacio hasta sentarse en una banca que se encontraba frente a ellos. -Todo va salir bien ¿Ok?
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    -Ok, dime a¿Dónde iremos primero? -Eso es lo de menos déjame sorprenderte. Pero empezaremos mañana que no tenemos mucho tiempo. ¿Estás segura que quieres iniciar esto? Pero desde ahora debes prometerme que cumplirás cada cosa que te planteé en cada lugar. Pero a la primera cosa que no accedas se termina el viaje. ¿De acuerdo? -Estoy más que segura y si… de acuerdo. -Entonces me voy y paso por ti mañana a las 2 de la tarde. Ricardo se levantó miró a Alexa y acarició su mejilla y se fue. Amos sentían sensaciones diferentes pero hasta un cierto punto comunes. El corazón de Alexa sediento de amor y de vida y el corazón de Ricardo derramando lo que ella necesitaba y ansioso por entregarlo todo.
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    Al día siguienteRicardo llegó por ella media hora antes, marcó a su celular para saber si ya estaba lista y así poder llegar temprano y disfrutar más de la estancia, Alexa al salir quedó sorprendida por el carro que traía Ricardo era una combi roja que tenía un estilo de los 60’tas se bajó para abrirle la puerta a Alexa y dijo: -¡Sorpresa! -Jajaja ¿Es una excursión de hippies o algo por el estilo? -jajaja para nada ya verás cómo nos servirá. Subieron a la combi y aunque era extraño su interior tenía un ligero aroma a cereza había muchas estampas viejas pegadas en la guantera, en lugar de los asientos traseros había una colchoneta y unas sábanas que combinaban con forro de los asientos delanteros, era un lugar bastante acogedor. Empezaron a entrar en un camino con muchos desniveles pero rodeado de pinos, los rayos del sol que sobresalían de entre las ramas le daban la luz a todo el lugar y aunque estaba completamente sólo Alexa se sentía acompañada de todo eso que le rodeaba y se sentía segura por el simple hecho de encontrarse a lado de Ricardo.
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    Llegaron al finaldel camino que iban recorriendo Ricardo se estacionó y bajaron del auto, Alexa quedó sorprendida de lo que se postraba ante sus ojos. -¿Qué opinas? ¿Te gusta? -Esto es tan, tan, bello. -Lo sé, pero ven hay que juntar algunas ramas para poder encender una fogata aquí a la orilla. Se adentraron juntos a una parte del bosque, Ricardo sabía cada cosa sobre plantas, bichos, ramas, hojas, que encontraban en su camino mientras que Alexa se sentía un poco tonta a su lado porque no entendía lo que él trataba de explicarle. Regresaron a la combi y sacaron algunas salchichas y unas bolsas de bombones para cuando oscureciera, armaron unas sillas y se sentaros a ver el sol. -La combi es de mi mamá, dice que la tiene desde que era joven ella siempre ha sido una mujer bastante liberal, amante de la naturaleza y del arte, desde pequeño me enseñó a apreciar todo lo que veía y de guardarle el respeto que merece, nunca se ha querido deshacer del carro la ha mandado a arreglar cientos de veces.
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    -¿Y qué hade tú papá? -¿De mi papá? Jaja… de él no sé nada desde hace muchos años. ¿Y tú tienes familia? -Ingrid es mi única familia, ella siempre ha estado a mi lado desde que me separé de mis padres, jamás entendieron lo que yo quería hacer y nunca llevé una buena relación con ellos, fui hija única y ni así, se dedicaron tanto a su trabajo que empecé a hacer mi vida sola. -Ahora entiendo muchas cosas. -¿Tanto se me nota? -Alexa, tus ojos eso denotan, la falta de muchas cosas que tu no le das oportunidad de salir de tomar un espacio en tu vida, necesitas de emociones de todo tipo para balancearlas con la felicidad y poder alcanzarlas. Ella lo miró y con eso le dijo todo. Prendió un cigarro y se paró de la silla, le costaba mucho cederle a sus sentimientos, pero sabía que tarde o temprano le cedería el paso a Ricardo. -Comamos bombones mejor.- dijo ella La noche empezó a caer pero las palabras entre ellos ya no eran muchas, hasta que Ricardo rompió el hielo.
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    -Quiero que mprometas la primera cosa Alexa. Ella hizo como que no escuchó y Ricardo la tomó por los brazos y la puso frente a él, le quitó el cigarro y lo echó a la fogata. -Esta cosa te va a matar. Quiero que me prometas la primera cosa. Quiero que vengamos o vengas aquí con tus padres, quiero que los busques al terminar este largo viaje. -Ricardo, por favor no me pidas eso. Hace 10 años que no sé nada de ellos. ¿Con qué cara crees que llegaré? ¿Ah? No, no lo haré. -Pues tú sabías cual es el trato, si no estás dispuesta esto termina aquí y en este mismo instante nos marchamos a casa. -Dame una idea de cómo diablos lo haré, nunca debí contarte nada acerca de ellos. -Alexa, necesitas sacar eso que te bloquea y el buscar a tus padres es un buen inicio. Por favor prométeme que volveremos aquí pero con tus padres. -Ok! Te prometo que lo intentaré. Ricardo hizo una sonrisa de satisfacción la temperatura comenzaba a bajar por lo fresco de los árboles así que decidieron entrar a la parte
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    trasera de lacombi, Ricardo se acostó boca arriba y Alexa se acomodó sobre su pecho. -Jajaja ¿También tienes quemacocos? -¡Pues claro! Mi madre es una hippie moderna. -Tú madre debe de ser una mujer sorprendente. -La conocerás cuando volvamos. Pero quiero mostrarte algo que sé que nunca olvidarás. Pero debes cerrar los ojos. Alexa hizo caso inmediatamente mientras que Ricardo se levantaba y abría despacio el quemacocos. -Ya puedes abrirlos. Alexa sonrió al ver la danza que hacías las luciérnagas entre las ramas de los árboles. -Nunca olvidaré este momento ¿Sabes? -Tampoco quiero que me olvides a mí. Pero tenemos que dormir ya que mañana empezaremos un nuevo destino. Y entre luces y la calidez de sus dos cuerpos se quedaron dormidos abrazados.
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    Capítulo 9. Abrí misojos y me quedé observando a Ricardo detenidamente, como se encontraba perdido en un profundo sueño, pasé mi mano por su mejilla dándole una dulce caricia, quisiera o no sabía que estaba enamorada de él así de sencillo, mientras pensaba esto él fue abriendo sus ojos lentamente. -Hola bella ¿Dormiste bien? Tenemos que partir para ir a nuestro siguiente destino.- Me dijo mientras pasaba su mano entre mi cabello. -Ricardo pero debo de volver hay necesito algo más de dinero y ropa. -Alexa venimos al mundo sin nada, a lo largo de nuestra vida estamos con cosas que tienen un lapso de tiempo definido y ¿Sientes que no puede continuar por no traer ropa y dinero extra? Hay que aprender a no mirar atrás ¿Ok? -Está bien.- Me levanté y me quedé sentada a su lado, nos miramos fijamente por un momento sentí como sus grandes ojos buscaban ansiosamente alguna partitura en mi corazón para poder sanarla pero el sin darse cuenta lo estaba logrando. Nos levantamos y salimos de la camioneta caminé hacía la orilla de la colina y observé mí alrededor por un momento después sentí como las manos de
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    Ricardo rodeaban micintura, apoyó su barbilla en mi hombro: -¿Has visto el Sol? -Ricardo no hay Sol ya viste está todo nublado. -¿Estás segura que no hay Sol? -Si… -Anda cierra los ojos. -Ricardo ya vámonos. -Sólo será un momento lo prometo anda ciérralos- Lo vi de reojo y cerré mis ojos confiando así ciegamente en él.- Sólo dime asiente con la cabeza acerca de lo que te preguntaré. -Está bien.-Susurré tomando su mano por mi espalda. -¿Sientes el viento?-Asentí.- ¿Sientes los sonidos de lo que te rodea? -Ricardo los sonidos no se sienten se escuchan- dije con un tono de obviedad y una sonrisa tonta. -Los sonidos se sienten Alexa un ejemplo-hizo una pausa- ¡Hmm! Esa canción que al escucharla te eriza la piel, pero eso no es justamente lo que quiero mostrarte, imagina el Sol sobre nosotros, brillante, quemando, imagínalo con toda la
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    potencia de tumente ¿Sientes una calidez? ¿Ves una claridad sobre el párpado de tus ojos? Yo mantenía mis ojos presionados lo más fuerte que podía, su voz era tan convincente para mí que inexplicablemente logré sentir ese calor a percibir esa luz incandescente sobre mis párpados y sonriendo dije: -Si. -Ahora abre tus ojos y mírame.- Los abrí y parecía que el cielo caería a pedazos en cualquier momento, giré lentamente, lo miré con atención mientras que Ricardo me tomaba por los hombros y quitaba mi cabello de mi rostro. –Alexa hay algo que quiero que nunca olvides y que siempre tengas presente: Si tú lo crees, tú lo eres y tú lo solo lo vives, la vida y la vista no sólo se trata de atender solo lo que tus ojos alcanzan a ver o de las posibilidades y oportunidades crees tener o conseguir; tu alrededor y tu mente está lleno de cosas intangibles que solamente tú decidirás cuando verlas acabas de ver un sol en un cielo que está por colapsar. Cree, imagina y que sorpresa te llevarás. Lo abracé y planté un beso en su mejilla lo tomé de la mano y caminamos juntos a la combi pues un nuevo destino nos esperaba Capítulo 10.
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    ¿Creer o nocreer? ¿Confiar o no arriesgarse? ¿Oír pero no escuchar? Él era lo que inexplicablemente yo había estado buscando durante mucho tiempo, estaba segura que había llegado a transformar mi vida pero es extraño pensar como la transforma no del modo que se espera. Echamos a andar nuestro nuevo destino realmente no tenía ni la menor idea y tampoco la mayor seguridad por la tormenta que se avecinaba pero conforme avanzábamos el sol fue iluminando todo a nuestro paso, los paisajes fueron cambiando sus tonalidades del verde de los pinos se fue desvaneciendo a un naranja llamativo de las hojas de maple, yo me deleitaba con el movimiento tan coordinado cada que el viento soplaba y me di cuenta que jamás había prestado atención a tan hermoso movimiento. …de lo que me he perdido-Susurré. -¿Mande?- Preguntó Ricardo. -Las hojas me parecen hermosas-Contesté tímidamente. -Vendremos el próximo otoño y el otro mundo que se forma aquí. -¿Me lo prometes?
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    -Te lo prometo-Contestócon una dulce voz y una sonrisa mientras me regala una mirada. Nos estacionamos a una orilla de la carretera debajo de un enorme árbol, todo parecía desierto a mi alrededor. -Llegamos. -Dime antes de que me baje por favor que no volveremos a acampar -¿Confías en mi verdad? -Con los ojos cerrados. -Es una sorpresa ven anda baja lo que vayas a bajar. Tomé un cambio de ropa aunque no traía mucho aún podía soportar alrededor de tres días antes de que despilfarrara el único dinero que me quedaba, tomé una cajetilla de cigarrillos y escondí lo demás debajo del asiento. -Dame la mano y cuando diga que cierres los ojos los cierras ¿De acuerdo? -De acuerdo. Comenzamos a caminar entre los árboles solo el crujido de las hojas que pisábamos se escuchaba
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    junto con elcanto de algunos pájaros que se desplazaban de una rama a otra. -Son como niños jugando ¿No te parece? -¡Sí! Es como si jugaran Policías y ladrones ¿Alguna vez lo jugaste? -¡Jajaja! Si… nunca… ¡Oye ya tienes que cerrar los ojos! -Pero… ¡Ok! Accedí. Cerré los ojos y comenzamos a caminar lentamente, otra vez la emoción se derramaba por mis poros pasaron alrededor de diez minutos cuando se detuvo, ya no se escuchaban las hojas tronar ni los pajarillos, una leve brisa se atoraba en mis pestañas -¡Listo! Abre los ojos. Los abrí lentamente y a mis pies estaba situado un camino hacía una cabaña que lucía algo vieja como si fuese a caerse pero fuera de todo era un lugar realmente precioso. -¿Qué lugares nos esconde el mundo verdad? Ven vamos a entrar. Comenzamos a andar por el corredor e inconscientemente seguía tomada de la mano de Ricardo tenía un poco de miedo pues el corredor
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    era de maderay sentí que en cualquier momento rompería, al llegar a la cabaña Ricardo abrió y entramos, todo estaba cubierto con sábanas blancas un ligero olor entre madera y moho se percibía en el ambiente. -Ayúdame a quitar esto mientras busco una escoba. Coloqué mis cosas en una silla cerca de la chimenea, había una repisa con algunas fotografías viejas. -Ellos son mis padres.- Dijo Ricardo mientras quitaba algunas de las sábanas. -No me habías comentado nada de tu papá Ricardo. -Aún no es tiempo Alexa pero ya después hablaremos por lo pronto ayúdame que hoy la cena la preparo yo donde me harás la segunda promesa.
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    Capítulo 11. Terminamos delimpiar la cabaña rápidamente y conforme el día iba pasando el frío se hizo cada vez más intenso, prendí un cigarrillo y me quedé mirando a través de una ventana que daba hacía el lago, las aves seguían jugando entre sí y mi mente seguía divagando haciéndose preguntas acerca de la familia de Ricardo, realmente tenía mucha curiosidad, saqué la poca ropa que tenía en la maleta y encontré un vestido que hacía mucho no lo usaba, me di un baño y al salir encontré una nota sobre la cama: “Apaga las luces que la misma oscuridad te puede guiar” P.d. El vestido es precioso. Mientras me vestía analizaba la nota, ¿Qué quería decir? Entonces hice lo único que había entendido: Apagué las luces, y al apagarlas un camino de estrellas fluorescentes a lo largo del piso formaban un camino, aquello era hermoso, como si hubiera robado las estrellas para que no me perdiera, como una niña curiosa me iba agachando y recogiendo todas las que encontraba a mi paso, realmente desconocí a la Alexa que se mostraba curiosa, ilusionada y alegre… desconocía esa mujer que al inicio de este viaje no pretendía desde hacía
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    mucho que alguienentrara a su corazón, que alguien la enamorara y la descubriera, pues como muchas mujeres tenía el mismo miedo que llegara me enamorase y se fuera tarde o temprano, al final del camino de estrellas se encontraba un par de velas, frente a ellas tres papeles doblado y una nota más: “Elige solo uno (Léelo y recoge los otros dos y guárdalos más tarde me los darás)” Así que tomé el de en medio, los otros dos los arrugue y me los guarde en la mano mientras que leía el escogido: “En la oscuridad plena, encontrarás una vela y a lo mejor otro par de estrellas” ¿Qué? Me levanté del piso de verdad no entendía nada, hasta que noté que la puerta estaba entreabierta y noté que una vela colgaba dentro de una botella, así que seguí mi camino, descolgué la vela y un par de luces brillaban dentro de lo que parecía ser una especie de cuarto abandonado, fue cuando entendí lo de las estrellas y abrí aquella puerta, unas cuantas velas y luces de una serie alumbraban aquel lugar, un par de copas adornaban la mesa, ahí estaba Ricardo atrás de la puerta dándome la bienvenida, con una sonrisa de satisfacción pues su plan había resultado como esperaba, me tomó de la cintura y me invitó
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    sentarme, sirvió lascopas de vino, me acercó un cigarro pero lo negué, seguía impresionada realmente impresionada. -¿Por qué? -Porque necesitabas recuperar la luz que las estrellas te habían robado. No dije más, estiré mi mano tomé la suya y le di las gracias, una mirada tan llena de ternura y dulzura respondía aquel agradecimiento, comenzamos a cenar y entre risas y charla Ricardo me pidió que le diese el otro par de papeles. -¿Cuál quieres que lea primero? ¿Izquierda o derecha? -¡Izquierda! Ricardo dejó el papel que sostenía en su mano derecha por un lado y leyó: “El siguiente destino es tuyo” -¿Qué significa eso? -Es muy simple, había planeado un lugar después de mañana pero quiero que tú elijas nuestro siguiente destino, quiero que me sorprendas y que me lleves a donde tu corazón mande, no importa si es muy cerca o muy lejos, sólo llévame.
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    -¿Pero cómo esposible? Ricardo me siento como si estuviese en medio de la nada por no conocer. -Entonces elígelo en el instante y no se discuta más.- Tomó un sorbo de vino y abrió el siguiente papel, sonrió. “Róbale la luz al sol, róbale la luz a la luna, róbale la luz a una estrella e ilumina el camino de quien se ha perdido. (He aquí la tercera promesa)” -¿Me lo explicas? El vino empieza a ejercer su efecto sobre mí. Ricardo río dobló el papel y la miró. -En resumen, prométeme que si yo no soy para ti harás que alguien más encuentre su camino a tu lado. -Lo prometo, pero… -Hice una pausa y bebí el resto del vino. -¿Pero?... -Pero… ¿Podemos ir adentro? Tengo mucho frío. Ricardo se levantó, hizo mi silla para atrás abrió la puerta y yo sin previo aviso me abalancé sobre él, el vino de alguna manera me hizo agarrar el valor de besarlo, un beso que me supo a agradecimiento, un beso que me supo a libertad, un beso que me supo a un verdadero amor, un beso en el que le
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    dije que yoquería que fuera él a quien quería iluminar su camino con la luz de las estrellas, la luna y el sol. Él me miró con extrañeza y amor, me dio un beso en la frente, sonrió y dijo: -Gracias.
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    Capitulo 12. Al díasiguiente me levanté temprano, salí a la sala y le puse una manta encima a Ricardo, tomé un cigarrillo de mi bolso y me dirigí a la parte de atrás de la casa. Prestaba atención a las aves jugar entre ellas, el viento con ligera caricia húmeda sobre mis rostro, todo aquello era perfecto, amaba a Ricardo, amaba ese lugar, amaba ese momento, amaba a las aves, amaba el destino pero ¿Qué sabemos sobre el destino? En ese momento yo podría amar todo aquello que estuviera relacionado con la noche anterior, con Ricardo, con las aves, el viento pero ¿Mañana lo amaría? ¿Estaría presente? El recorrido en algún momento tenía que terminar ¿Sería lo mismo después? ¿Cumpliría las promesas? Y ¿Si no son junto a él? ¿Sería especial? No pude evitar entristecerme al pensar todo esto, no podía evitar lo que sería el regreso a mi realidad cuando decidiera regresar a mi vida real, aunque para mí, sería mejor no regresar. -Buenos días señorita ¿Qué tal esa resaca?- Al darme la vuelta noté que Ricardo andaba con dificultad, su rostro se veía pálido y tenía un residuo de sangre en la nariz. -Bien ¿Qué te sucede?- Dije alarmada
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    -Tranquila, estoy biensólo… te molesta si viajamos más tarde? -¡Debemos ir a un doctor! -¡No! Ya se me pasará, esto me pasa una vez al mes… tranquila. -Pero… está bien, como tú digas… vamos adentro. Lo tomé de el brazo y nos fuimos caminando tranquilamente hacía dentro, nos sentamos en un sillón y le coloqué una manta sobre las piernas. -Abre una botella de vino y acércame un cigarro. -¿Qué? Lo que te acercaré será un té y un emparedado- Él sonrió, se recostó mientras se cobijaba, sentía una presión al verlo tan débil ante mí y no poder hacer nada. -Tenía diez años cuando papá me dejó con mamá aquí, al principio yo no entendía nada y mamá me trataba de explicar que se había ido porque tenía trabajo, eso lo creí hasta que cumplí los quince, pero también en ese tiempo me la pasé perdido en los alrededores, observando los atardeceres, entiendo el sonido que emitían las aves, el sonido de los árboles, fue cuando comencé a pintar, pintaba a mi mamá cuando la veía dormir, pintaba sobre el agua cuando la veía en calma, y pinté mi visión del cómo sería mi vida a partir de ese
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    momento, a partirde que supe que él ya no volvería, y lo pinté de tan real que entendí que mi vida no sería así, que mi yo no abandonaría como él lo hizo… Entonces fue cuando mamá decidió que lo mejor sería que nos fuéramos de esta casa, encontró una escuela de arte y ahí pasé mi juventud hasta que me gradué, conocí a varias mujeres, mujeres inteligentes, mujeres que ahora son muy reconocidas, mujeres que cualquier hombre podía haberlas querido, pero a mí siempre me parecían incompletas, el día que casi te mato- hecho una risilla con dificultad- venía de una exposición en la que me dieron la noticia que había sido seleccionado para el evento en la playa, yo había luchado ya varios años atrás para que me dejaran participar, venía contento más no feliz, y de repente me apareces tú en el camino, con tus cabellos enredados y tu rostro lleno de tierra, agarrada de un árbol como si fueras a caer un acantilado, ese día yo me di cuenta que aun conociendo a todas esas mujeres, tú serías la primordial para mí… Una mujer tan dura al principio, tan idealista y perfeccionista, hermosa, pero sin duda abierta para un cambio… Yo mantenía la boca cerrada, tenía el té y el emparedado en las manos pero no quería mirarlo pues mis ojos se habían llenado de lágrimas, de repente se detuvo, volví la mirada hacía él pero se había quedado dormido, así que me dirigí a su
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    cuarto, busqué entresu ropa algo que me ayudara a entender el cambio tan repentino si una noche antes lo había encontrado bien, pero me llevé una enorme sorpresa ya que encontré una carpeta con alrededor de diez pinturas tamaño carta de momentos que había pasado con él, las luciérnagas, el número de teléfono en su frente, la silueta de la playa… pequeños lapsos de tiempo inmortalizados en papel. -¡Alexa! Me paré de inmediato y guardé todo en su lugar, salí de la habitación y me acerqué a él. -¿Qué pasó?- Le dije mientras le acariciaba su cabello, el me tomó de la mano y me observaba con sus hermosos y dulces ojos. -Nada, quería asegurarme que seguías aquí. -Y aquí estaré, tranquilo- Me recosté a su lado. -¿Te sabes alguna canción? ¿Me puedes cantar algo? Hace mucho nadie me canta. -Pero Ricardo… -¿Por favor? -Como decirle que no a esa carita ¿Verdad? Está bien… a ver…- Recordé una canción de cuna que más o menos decía así:
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    “…Otros pueden iluminarmi camino, pero no voy a olvidar esa noche, cuando me enseñó a bailar, años atrás con los ojos empañados, cada paso y la mirada en silencio, cada movimiento una dulce sorpresa, alguien debió haberte enseñado bien, para esta noche emitir tu hechizo y enseñarme a bailar…” -Hermosa… gracias. Mañana podremos continuar. -Si estás bien, claro que sí. -Lo estaré, ya no tenemos mucho tiempo. -¿Tiempo? ¿Por qué dices eso? -Ya lo sabrás. Duerme.
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    Capítulo 13. A ladespertar la mañana siguiente me percaté que Ricardo lucía mucho mejor que el día anterior, su color rosado en sus labios había regresado. -¿Ricardo? ¡Levántate!- Le susurré, mientras me sentaba a la orilla del sillón y me recogía el cabello en un chongo.- ¿Cómo te sientes? ¿Quieres desayunar algo? Entonces abrió sus hermosos ojos cafés obsequiándome una bella sonrisa… -Eres más hermosa cada mañana… cada que el tiempo avanza. -¿No te cansas de decirme tanta cosa? -¡Para nada mujer! Quiero que estos últimos suspiros de mi vida sean sólo para ti. -¿Últimos? ¿Por qué dices eso? -Por nada… ven vamos a desayunar- Dijo levantándose con trabajo. -¿Qué es lo que pasa? ¡Primero lo mal que estabas ayer! Y ahora me dices esto ¿Qué me estás ocultando? -Nada…- Decía con una voz seria mientras me daba la espalda y buscaba café entre las bolsas viejas que se encontraban arrumbadas ahí.
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    -¿Nada? ¡Nada! Pueste la pondré fácil ¡Si no me dices que tienes no me moveré de aquí! -¡ME ESTOY MURIENDO! ¡¿CONTENTA?!- Gritó. -¿Pero qué diablos estás diciendo? -¡Y POR TI TAMBIÉN! Y no sé si eso es lo peor… te amo… que daría lo que fuera por estar toda mi vida contigo pero podremos estar juntos sólo eso… un suspiro de la vida. -¡Ricardo no entiendo nada!- Y me senté a llorar cubriéndome el rostro, él se me acercó y comenzó a acariciarme el cabello.- ¿Qué pasa? Dime por favor ¿Qué pasa? Ayer… encontré todas esas pinturas sobre nosotros… -¿No entiendes o no quieres entender? Alexa… yo sólo quiero disfrutar y que disfrutes el tiempo conmigo… Nada más me importa si es a tú lado. -¡Vámonos! Coge tus cosas y vámonos… por favor ¡Vámonos! Me levanté con rapidez limpiándome las lágrimas con las mangas del suéter, el dio un suspiro me tomó por la cintura y me abrazó fuertemente. -Jamás podré dejar de agradecerte. -¡Vámonos!
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    Tomé lo quepude y lo metí en la bolsa que traía, la lluvia comenzaba a caer, salimos corriendo de la casa hacía el carro. -¿Ya tienes tu destino? -No… aún lo decidiré, arranca. Anduvimos en carretera por horas, pensaba en cada palabra desde el día que nos conocimos e imaginarme otro lapso de mi vida sin él no me entraba en la cabeza, las lágrimas no paraban de salir hasta que decidió detenerse en una orilla en medio de lo que parecía estar en la nada. -Para de llorar por favor. Vi con detenimiento el solitario lugar donde a lo lejos un árbol se distinguía sobre una colina. -¡Vamos allá! -¡Ahora el que no te entiende soy yo!- Dijo mientras abría la puerta de su lado y se aproximaba al mío, empezamos a caminar sobre el campo, la lluvia había desaparecido y sólo una brisa se atoraba en las pestañas, al llegar debajo de aquel árbol el sonido del viento era como nuestra música de ambientación, Ricardo exploraba el lugar con detenimiento y buscó entré su sus bolsas un plumón que siempre llevaba consigo. -Alexa préstame tu hombro.
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    -¿Cómo dices? -Que meprestes tu hombro.-Dijo mientras se sentaba al pie del árbol, yo me acerqué y el bajó la manga de mi hombro derecho, comencé a sentir un cosquilleo. -No te muevas… mejor cuéntame algo que no sepa de ti. -Algo que no sepas de mí… tengo un diario que he escrito desde que era pequeña, siempre fui muy cuidadosa con mis cosas y a lo largo de todos estos años he ido agregándole hojas… ¡Ya te imaginarás cuán grande es! -¡Oh! Excelente de eso me basaré para mi siguiente promesa. -¡Ni sueñes que te lo mostraré! -¡No! ¡No! Nada de eso, quiero que me prometas que cuando todo esto haya terminado iniciarás uno nuevo y contarás nuestra historia. -¿Contarás o contaremos? Está bien te lo prometo- Esta vez la sensación, el momento fueron diferentes y una lágrima corrió por mi mejilla, ya no necesitaba imaginar mucho lo que en realidad pasaba. Capítulo 14.
  • 68.
    -¡Listo! He terminado. Melevante del piso y pase mi mano por el rostro. -¿Qué es lo que pasa? ¡Ven siéntate! -No es nada Ricardo. -Alexa llevas horas llorando anda acercarte… Di un enorme suspiro, me aproximé a él y puse mi regazo entre su estomago y su pecho, él me tomo entre sus brazos y comenzó a mecerse hacia atrás y hacia adelante como si arrullara a un bebe. -¡Shh! Tranquila… Valora el presente, valora que estemos aquí en este preciso instante, en este precioso lugar. ¿Por qué lloras? -Nos queda solo un lugar Ricardo ¿Qué pasara después? -Yo ya lo tengo planeado… -¿A dónde iremos? -He pensado mucho acerca de este lugar, pero sé que será perfecto, tendremos que regresar al pueblo para que todo salga como yo lo tengo previsto. -Pues vamos ya que tengo frío.
  • 69.
    Nos levantamos delsuelo y emprendimos el viaje de regreso. A llegar al hotel donde me había hospedado desde un principio Ricardo cargó mis cosas y me dejó hasta mi habitación: -¿Quieres pasar? -No… tengo que buscar a Mateo. -¡Pero aún falta un lugar! -¿Confías en mi? -Ciegamente. Se acercó tomo mi rostro entre sus manos frías y me dio un dulce beso en la frente. -¿Te sientes bien? Estás muy frío. -¡SI! Es sólo eso… el frío. Te llamo mas tarde. Cerré la puerta de la habitación y me dejé caer sobre la cama, feliz, tomé el teléfono y le pedí a la recepcionista que me comunicara a otro estado. -Hola Ingrid soy Alexa… -¡Alexa! De seguro que me hablas para apurarme pero apenas estoy haciendo la maleta… -¿De qué diablos hablas tú? ¿Vienes para acá? -¡Sí! ¿No lo sabías?
  • 70.
    -¡NO! Apenas lleguédel viaje con Ricardo. -¡Pues si él fue el que le dijo a Mateo que necesitaba que fuera! Pensé que algo había pasado. -Algo traman… pues bueno te hablaba para contarte todo pero si ya vienes…Te extraño mucho. -¿Estás enamorada? ¿Ya se besaron? ¿Lo hicieron? -¡Ingrid! ¡Por favor! -¡Lo estás! Ya tengo que enterarme de todo, agarro el próximo vuelo, te marco cuando llegue al hotel. Te amo. -¡También yo…! Al colgar el teléfono, llamaron a la puerta. -Hola Mateo, pasa… -Hola Alex que alegría verte… -Gracias igualmente ¿Qué se te ofrece? -Nada… ¿Has hablado con Ingrid? -¡Sí! Acabo de colgar con ella… ¿Para qué la llamaron?
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    -Alexa… Ricardo sepuso un poquito mal esta tarde, me mandó para avisarte que la había llamado, era como una sorpresa. -¿Pero está bien? -Si- Contestó dudoso.- Esta semana no podrá verte… -¡Pero si apenas es Lunes! Tenemos algo pendiente. -¡Lo sé! Pero… no podrá, debes seguirle la corriente. -¡Está bien! Pero quiero ir a verlo para saber que no es nada grave. -No lo es, me contó que había tenido un episodio mientras estaba contigo… -Si… Mateo ¿Qué es lo que tiene? -No me corresponde a mi decírtelo, bueno me tengo que ir paso el día de mañana con noticias y sirve que veo a Ingrid. Te necesito lista la próxima semana. -¿Lista para qué? -Ya lo sabrás.
  • 72.
    Capítulo 15. Por lanoche Ingrid por fin llegó, al escuchar la puerta me aproximé a abrirla y la abracé, me sentía preocupada las facciones de Mateo no me habían dejado del todo tranquila. -¡Alexa! ¿Cómo estás? -No lo sé… ¿Cómo estuvo tu vuelo? -¡Fastidio total! Niños llorando, una señora con pánico a las alturas, bueno por lo menos ya estoy aquí. ¿Cómo que no sabes? ¿Qué pasó? ¡Cuéntamelo todo! -No sé ni por donde empezar… Ingrid yo quiero estar toda mi vida con él. -¿Qué? A ver… te pido que me cuentes lo que pasó entre ustedes y me dices que quieres hacerte anciana con él… ¡Eso es amor! Pero me abandonarás… -Sabes que par mí eres mi única familia, jamás te dejaré. -¿Cuándo lo verás?
  • 73.
    -En una semana,Ingrid él no está bien, no sé que hacer, no puedo estar así. -Préstame tu teléfono. Saqué el celular mi bolso y se lo di a Ingrid. -¿Mateo? ¡Hola! Soy Ingrid. Acabo de llegar. -¡Ingrid! Que lindo escucharte, necesito verte, tengo que hablarte de algo. ¿Bajas al bar en unos veinte minutos? Por favor pídele a Alexa que te espere en la habitación. -Está bien. Ahorita bajo. Después de que colgó, tomó su abrigo y me pidió que esperara, al principio me negué pero prefería quedarme y que ella hablar con Mateo, solo así podría dormir tranquila esa noche. Al poco rato Ingrid se encontró con Mateo, él le abrazó fuertemente y pidió dos tequilas al encargado del bar. -¿Por qué tanto misterio Mateo? ¿Qué diablos pasa? Alexa está preocupada y encima le dices que verá a Ricardo en una semana.
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    -Ingrid… Ricardo noestá bien… nada bien. Me pidió que le hicieras un favor. -¿Qué tiene? ¿Qué favor? ¡Claro que si! -Aún no puedo decirte, pero necesito que lleves a Alexa a comprarse un vestido. -¡NO TE PASES!-Gritó Ingrid levantándose de la silla. -¡Baja la voz mujer! Siéntate. Ricardo se encargó durante este tiempo de llevar a Alexa a diferentes lugares, pero falta esta última, la más importante. Él quiere casarse con ella antes que… -¿Antes que qué? -Antes… antes… ¡Antes de que te regreses! -¡Que malo eres para mentir! ¿Para cuando la quieren vestida de blanco? ¿A dónde debo de llevarla? ¿Cuándo se lo dirá? ¿Qué pretexto pongo? -Este es el plan, ahorita que llegues te dirá para que te querías, no le menciones nada de esto, dile… dile que quería hablar a solas contigo porque decidiríamos nuestro futuro, que te invité a
  • 75.
    una fiesta elpróximo lunes y que todas las mujeres irán de blanco. -¿Y si me pregunta por Ricardo? -¿Qué no sabes improvisar? -¡No! ¡Me conoce perfectamente bien! De hecho no sé que haré cuando le diga todo esto. Pero está bien, acompáñame a la habitación que estoy un poco cansada, trae tu trago, ven. Al abrir la puerta noté que Ingrid venía abrazada de Mateo y algo borracha, después él se despidió y yo ayudé a Ingrid a sentarse en la cama, saque otra una botella de vino que Ricardo me había obsequiado y prendí un cigarrillo. -¿Y? -¡Se me declaró! Y nos invitó a una fiesta. -¿Qué? ¿No te dijo nada de Ricardo? -¡No amiga para nada! ¿Me regalas de tu vino?- Tomé otra copa y le serví- Me dijo que teníamos que ir de blanco.
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    -¿De blanco? Yono traigo ropa blanca. -¡Pues compramos! -¿De verdad no te dijo nada de Ricardo? -¡No! Y que pasan por nosotras el Lunes. -¿Pasan? ¿Quiénes? -¡No sé! Eso dijo. Oye, yo también amo a ese hombre. -¿A quién? ¿A Mateo? ¡Pero si apenas lo conoces! -¿Y qué? Le pediré que se case conmigo así como a ti… -¿A mi qué? ¡Estás borracha! -¡Deberías de estarlo tú también! Y cayó dormida.
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    Capítulo 16. Me quedéobservando la ventana, la luz de la luna no tardaba en desaparecer, un presentimiento me invadía el alma, me acosté a lado de Ingrid y me quedé dormida. Al día siguiente visitamos algunas boutiques que estaban cerca del hotel consiguiendo dos hermosos vestidos blancos, ese día había despertado con un presentimiento, al regresar al hotel Ingrid se quedó ordenando algo de comer, al llegar a la puerta de la habitación el pétalo de una rosa blanca se encontraba al pie de la puerta, lo recogí y saqué las llaves con rapidez, al entrar una pequeña corona de flores se encontraba postrada sobre la cama, en medio se encontraba un papel café doblado, con miedo me acerqué como si se tratara de un bomba o algo por el estilo entonces lo tomé y leí: “Sé que has de estar molesta conmigo, hoy no se trata de una promesa al menos que tú lo quieras. ¿Recuerdas donde nos conocimos? Anda y encontraras una respuesta” Ricardo.
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    Aventé las bolsaspor un lado, cerré la puerta de la habitación y me encontré a Ingrid en el pasillo: -¡Estuvo aquí! Necesito que me acompañes a un lugar. -¿Qué pasa? ¿A dónde? Le quité los platos de las manos y los puse afuera de una habitación, toqué y salí corriendo con Ingrid, tomamos el primer taxi y le fui indicando hacía donde, al llegar al lugar, le pedí al taxista que esperara, Ingrid bajó conmigo del carro y me reconstruí la escena por un momento, identifiqué la altura de donde había caído, de lejos vi una torre de piedras con una rosa blanca atorada entre ellas, corrí y encontré otra nota pero esta ves iba acompañada de una caja de color blanco, me dejé caer sobre las hojas con Ingrid a mi lado, abrí el papel y comencé a leer en voz alta. “¿Recuerdas las noches de las luciérnagas? Esa noche me di cuenta de algo, Alexa aquí está mi última promesa o tal vez no, todo de ti depende, cuando llegaste a mí el frío de mi vida era más
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    que evidente perotú me cobijaste, toda mi vida había planeado ese largo viaje, sabía que tenía que ser con alguien realmente especial, había creído que nunca lo encontraría, que era más mi imaginación y mi amor verdadero era sólo al arte, pero entonces llegaste tú y lo cambiaste todo, entonces enfermé, lo extraño es que nunca quise saber de qué, quería saber cuanto era el tiempo que me quedaba pero ahora sé que aún me queden 10 minutos de vida quiero que sean a tu lado y agradezco por ello, a veces me pregunto si en otras circunstancias, en otro tiempo tal vez tú me hubieras amado, pero no importa lo pasado o lo futuro, importa lo que en este momento estás sintiendo y lo que me has hecho sentir, importa que hoy me dormiré amándote y que si mañana no despierto me habré ido con tu risa, tu presencia, tu mirada, tu pelo, tu amor cobijando mi alma y poder seguir queriéndote en una vida eterna, dentro de esa caja está una promesa, si quieres cumplirla tómala y te espero mañana con la corona de flores, si no, no te preocupes, me has hecho tan feliz, gracias a ti supe el valor hacía la vida y los pequeños lapsos de tiempo, supe que no
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    es imposible quebraruna carcasa de piedra alrededor de un corazón que por mucho tiempo ha sido herido. Ricardo.” Arrugué el papel y lo coloqué en las piernas de Ingrid, quité otra piedra de la torre, tomé la cajita y al abrirla, saqué la hermosa sortija que estaba sobre un pedazo de papel con una leyenda: “Lo prometo”, la coloqué en mi dedo y la observé por un minuto, una lágrima corrió silenciosamente, Ingrid me abrazó de costado y me dijo: -¿Entonces que harás?
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    Capítulo 17. -Vámonos porfavor.- Miré detalladamente el anillo y la torre de piedras, doblé la carta y la metí en mi bolsillo, durante el regreso al hotel recordé cada una de las promesas y los momentos que había pasado con Ricardo, al llegar a la habitación observé el vestido colgado a lado de la ventana, lo tomé y lo puse sobre la cama junto con la corona de flores, prendí un cigarrillo y me senté frente a él, Ingrid me miraba con tristeza, entonces le dije: -¿Tú sabías de esto verdad? -Si… pero no pensé que te entristecería tanto por eso no te lo dije. -No es tristeza ¿Sabes? Es como impacto, increíble, pensar que a veces te levantas tomas una decisión de ir a algún lugar alejado de todo y de todos, sin pensar que puede convertirse en un sitio que puede definir el resto de tu vida. -¿Entonces irás mañana?
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    -¡Por su puestoque iré! Ingrid la abrazó de nuevo y le susurró al oído: “Serás tan feliz” Al día siguiente dadas las cuatro de la tarde Mateo se encontraba en la puerta del hotel, le pedí a Ingrid que bajara a recibirlo y en un momento le alcanzaba, me quedé observando al espejo, desde hacía mucho había decidido no unir mi vida con nadie, tomé el anillo y lo coloqué en mi mano, lo acaricié, en ese aro tan pequeño sentía a Ricardo tan cerca, tomé la corona de flores y la puse en mi cabeza, al ir bajando las escaleras sentía las miradas sobre mí, Mateo se acercó a la orilla de las escaleras y me sonrió: -Tan perfecta para él, de verdad te ves hermosa. Nos subimos al auto y comenzó a conducir, aún no tenía conocimiento de hacia donde íbamos cuando mi mente tomó forma y mecánicamente susurré: “El sol sigue brillando aunque esté nublado” -¿Mande? Estamos por llegar- Dijo Mateo
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    -No, no nada.Está bien. -¿Ansiosa? -No, tranquila, muy tranquila. -¡Yo no lo estaría si supiera que estoy por casarme! Al llegar, había algunas personas, Mateo se apresuró a abrirme la puerta de inmediato: -Antes de bajar ¿Puedes buscar a Ricardo? -Cla…- No había terminado la frase cuando él apareció. -Ya no es necesario que me busquen, tú me has encontrado, déjanos solos amigo, más tarde quiero hablarte así que no te pierdas.- Mateo tomó de la mano a Ingrid y se alejaron, Ricardo se subió al coche conmigo, me miró, tomó mi mano y noté como sus ojos se cristalizaban, su semblante era distinto, su mirada estaba llena de amo. -Luces hermosa. -¿Por qué aquí?
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    -Porque aquí iniciamos¿Estás segura de que quieres hacer esto? -¿Tú lo estás? -Más que el destino que tenemos asegurado, entonces ¿Vienes?
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    Capítulo 18. Me acerquéa él lo besé en la mejilla: -Vamos. Salimos del auto y al empezar a andar juntos las pocas personas que se encontraban nos comenzaron a seguir, el sol del atardecer era radiante pero el clima se percibía húmedo por los árboles, había algunas sillas adornadas de blanco, una brisa suave y acogedora hacía de aquel momento algo perfecto, al llegar a lo que sería el altar noté que hacía falta algo: -Te quieres casar conmigo y no hay alguien que lo haga. -Esto será diferente como nosotros. Le dio a Mateo una señal, él se acercó a ambos y le dio un anillo envuelto en un pequeño trozo de tela, entonces Ricardo comenzó a hablar: -Hace algunos meses atrás conocí a esta bella dama por accidente y digo que fue un accidente
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    porque casi laatropello, después de un tiempo comenzamos a hablar y después le invité a ella y a Ingrid su mejor amiga que esta tarde esta a su lado desde no sé hace cuantos años, al principio aquí la señorita presente se me hizo mujer más ambiciosa y prepotente que haya conocido, pero sin embargo, había un cierto encanto en esa ambición, en esa prepotencia…” Entonces Mateo interrumpió: -A los pocos días mi mejor amigo, mi mano derecha… mi hermano, me dijo que estaba enamorado de ella, que iniciarían un viaje juntos…” Y prosiguió Ricardo, noté que su respiración se escuchaba entre cortada como si el aire le faltara: -Un viaje… que sólo había decidido que sería con una persona, que sería con la otra parte que faltaba para sentirme completo, muchas veces pensé que nunca lo encontraría… -Incluso pensaba que era yo- Gritó Mateo y la gente comenzó a reír.
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    -¡Eso deseabas!-Contestó Ricardoy prosiguió- Pensé que tal vez como muchas veces todos pensamos: “Tal vez esto no fue para mí.” Pero entonces aquella tarde a la orilla de la carretera, en una bicicleta y con los ojos cerrados, simplemente apareció; ese día supe que ella era con quien debía de compartir esta porción de vida que me sobre, se han de preguntar el por qué no hay un cura o alguien que una nuestras vidas, bueno durante ese viaje nos hicimos una serie de promesas y hoy… hoy frente a ustedes quiero hacerle la última porque sé que una promesa es mucho más poderosa que cualquier tipo de unión… -Se giró hacía a mí, tomó mi mano y sacó la sortija que había encontrado un día antes entre la piedra- Alexa… Yo prometo darte una historia que jamás olvides, prometo enmendar tus heridas y tus malas experiencias, prometo estar por ti y para ti. Al terminar estas palabras yo sólo pude abrazarlo, sin que nada más importara, después de un hermoso beso, el colocó la sortija en mi dedo, la observé con detenimiento y noté que se encontraba grabada con una leyenda: “Yo te prometo”
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    Después de estola gente comenzó a aplaudir, había lágrimas en algunos rostros, cuando nos disponíamos a andar por el pasillo en medio de la gente Ricardo simplemente se desvaneció; Mateo corrió hacía él, yo quise hincarme pero Ingrid me tomó de la cintura, algunos compañeros de él lo cargaron y lo metieron al auto en el que me habían traído: -¡Esperen aquí!- Gritó Mateo. Me dejé caer entre el camino de flores y comencé a llorar.
  • 89.
    Capítulo 19. Durante eltiempo que estuve ahí acostada hice un recorrido desde el primer día que vi, no podía entender como alguien tan perfecto, tan ejemplar como él tendría que estar pasando por eso y yo alguien, que durante mi pasado le había hecho daño a mi familia, a mis padres, que con el paso de los años me había vuelto una persona soberbia había tenido de oportunidad de conocer, amar y ser amada por alguien como él, creía que no me lo merecía pero al mismo tiempo pensaba que si la vida me lo estaba arrebatando de la construcción que había creado en mi corazón desde que llegó también me la merecía, pensaba que me estaban haciendo sentir un poco del dolor que ya había causado. Después de un par de horas Mateo llegó, yo seguía acostada, se acercó y se hincó junto a mí: -Alexa… llegó el momento. -No… Mateo… por favor no… -Si pequeña pregunta por ti… vamos.
  • 90.
    Ingrid me ayudóa levantarme y subimos al auto, al llegar al hospital tenía un pavor de entrar a la habitación donde se encontraba Ricardo, al asomarme su madre estaba al pie de la cama tomando su mano pero sin embargo, no lloraba. Al verme él con sonrió con dificultad pero aun así su sonrisa no dejaba de ser hermosa. -Hey… ven, acércate.- Me aproximé a él sosteniendo las lágrimas por el dolor de verlo así.- ¡Shh! Tranquila no quiero que llores que yo me enamoré de tu sonrisa no de tus lágrimas… -Creo que necesitan estar solos.- Dijo la madre de Ricardo.- Salieron todos de la habitación y Mateo se detuvo al pie de la cama, le sonrió y con una señal como de militar le dijo: Gracias por esta vida, se acercó y le dio un beso en la frente, le tomó la mano ambos se sonrieron y el salió. Él regresó la mirada hacía a mí, pasaba su mano sobre mi mejilla mientras que yo tomaba su otra mano con fuerza, con una calamidad sonreía y yo no podía ni hablar, entonces me pidió:
  • 91.
    -Todas mis pinturas,mi casa del lago, lo poco que tengo y esta pequeña parte de mi vida, ahora todo te pertenece… quiero que seas muy feliz Alexa y que no dudes de que me estás fallando si te vuelves a enamorar, esto que tuvimos nosotros fue más allá de cualquier gran amor pero no sabemos cuándo la vida va a interferir y hoy…hoy lo hizo… sé muy feliz de verdad. Me acerqué a él lo bese, al separarme de su rostro noté que una última sonrisa, una última facción estaba plasmada en su rostro, en sus labios pero en ese último momento él simplemente se había ido, me levanté, tomé su mano y también la besé, lo miré por un segundo y le dije: -Te prometo que jamás en mi vida te olvidaré. Salí de la habitación con la corona en la mano, al verme Mateo se dejó caer en el piso y lloró, lloró con tanto sentimiento después de todo lo que había soportado, había sido una persona demasiado fuerte, Ingrid me abrazó y también lloraba pero yo tenía que ser fuerte pues como me dijo: Se había enamorado de mi sonrisa y no de mis lágrimas, le pedí a Ingrid que me dejara salir, necesitaba un cigarrillo, comencé a
  • 92.
    caminar y entrerecuerdos escuchaba su risa, sus letras, sentí como me tomaba la mano y andaba conmigo aquella noche, tomé un taxi y le pedí que me llevara al hotel, saqué la maleta, me cambié de ropa y guardé todo, salí del hotel entonces pagué la cuenta, le pregunté a la recepcionista donde podía conseguir un auto esa misma noche me dio una dirección y me dirigí hacía allá, eran autos en renta usados, elegí uno y empecé a conducir hasta el amanecer pero sin darme cuenta llegué a aquel árbol donde Ricardo había pintado un paisaje en mi espalda. Nunca sabes a donde te llevará la vida, los lugares, las historias que vives, a mí la muerte y el amor me trajo aquí, debajo de este árbol, han pasado un par de años desde que él no está, pero en cada lugar de cada promesa ahí te encuentro, pero este lugar, este árbol y desde que se sucedió vengo aquí una vez al mes. Los veranos siguen pasando, los sitios no cambian de posición, la misma gente, la misma cama, la misma vida pero no la misma percepción de ella, tampoco los mejores recuerdos pero si lo mejor de ellos, yo estoy presente y sé que tú también
  • 93.
    lo estás pormucho tiempo sea el que pase, hoy te amo y lo haré cada día. Alexa cerró aquel diario y lo enterró profundamente al pie de aquel árbol, se levantó miró hacía el horizonte, lanzó un suspiro junto con un sonrisa y una lágrima corría en su mejilla, entonces comenzó a andar colina abajo mientras se perdía en aquel paisaje lejano.
  • 94.
    Como siempre quieroagradecer la gran oportunidad que ustedes me dan. Esta novela va dedicada a una persona que cambió en mi vida y la sigue cambiando cada día. Por otro lado va dedicada a cada uno de ustedes, por creer en mí, por brindarme el apoyo que a veces ni las personas que me rodean me brindan. Les deseo lo mejor hoy y siempre. Con amor. Lyan.-