El documento explora la evolución de la música y la danza en Rusia, comenzando con la primera ópera en 1836 y la influencia del ballet ruso iniciado por Diaghilev. Destaca a grandes compositores y músicos, como Rachmaninoff, Richter y Heifetz, junto con la aparición de la música pop en la era soviética. También se menciona la balalaika como un instrumento clave en la música folclórica rusa.