El documento reflexiona sobre la naturaleza de la sabiduría, la cual es vista como un don de Dios que se manifiesta en la experiencia humana y no es exclusiva de unos pocos. Se destaca que el sabio, a través del temor y respeto a Dios, busca comprender la vida y la felicidad, guiándose por el discernimiento y la sensatez en sus acciones. Finalmente, se enfatiza que la verdadera sabiduría comienza y culmina en el temor de Dios, que invita al reconocimiento y adoración del divino en la vida cotidiana.