La Peste Negra asoló Europa entre 1346 y 1353, matando aproximadamente a un tercio de la población europea. Fue causada por la bacteria Yersinia pestis transmitida por pulgas en ratas. Los comerciantes genoveses propagaron la enfermedad desde Asia a Europa a través de puertos como el de Crimea. La Peste Negra tuvo un gran impacto demográfico, social y económico en Europa durante la Edad Media.