La Peste Negra asoló Europa en el siglo XIV matando entre el 20-25% de la población inglesa y hasta el 50% en algunas ciudades alemanas. Fue causada por la bacteria Yersinia pestis y se originó en Crimea, propagándose por Europa a través de puertos genoveses. La falta de desarrollo médico y malas condiciones sanitarias facilitaron su avance, teniendo consecuencias catastróficas para la población europea.