El documento detalla la profecía bíblica de las 70 semanas, la cual establece un cronograma que señala la llegada del mesías, su importancia y los acontecimientos relacionados. A través de una cronología que comienza con la restauración de Jerusalén en 455 a.e.c., se establece que el mesías aparecería 483 años después, cumpliéndose en el año 29 e.c. Además, se explica que el mesías debía morir para ser el salvador de la humanidad y que su sacrificio se enmarca dentro de un plan divino más amplio.