La profecía de las 70 semanas de Daniel, revelada hace más de 2,500 años, indica que Israel y Jerusalén tienen un papel central en los planes de Dios para la humanidad, abarcando un período de 490 años. Daniel predijo eventos clave como la reconstrucción del templo, el nacimiento y muerte del Mesías, y la destrucción de Jerusalén, que se cumplió en el año 70 d.C. Esta restauración de Jerusalén se inició con la orden de Ciro en 539 a.C. y culminó con la reconstrucción del muro bajo Nehemías en 444 a.C.