El síndrome de la rana hervida ilustra cómo una degradación gradual puede volverse tolerable hasta que es demasiado tarde para reaccionar. A través de la alegoría, se destaca que la sociedad se ha acostumbrado a violaciones de libertades y derechos que antes habrían sido inaceptables. Se insta a no permanecer indiferente y actuar ante condiciones que se deterioran lentamente.