Durante la primera república española, se produjeron tensiones regionales que llevaron a la proclamación de repúblicas independientes y al caos en el país, culminando en la independencia de Cartagena. A pesar de la resistencia y la formación de un gobierno cantonal, el conflicto se sofocó rápidamente y las fuerzas gubernamentales recuperaron el control. Este episodio resalta problemas históricos que resuenan con desafíos contemporáneos, como crisis económicas y la falta de voluntad política.