La unificación alemana ocurrió a través de tres guerras en la segunda mitad del siglo XIX y culminó con la creación del Imperio Alemán en 1871. Prusia, bajo el liderazgo de Otto von Bismarck, derrotó primero a Austria en la guerra austro-prusiana de 1866 y luego a Francia en la guerra franco-prusiana de 1870-1871 para unificar la mayoría de los estados alemanes bajo su dominio e instaurar un estado alemán unificado y poderoso liderado por Prusia.