Las velas se han utilizado desde la prehistoria para iluminar espacios durante la noche. Inicialmente se fabricaban con cera de abejas, sebo u otras grasas, y la mecha se introducía por inmersión. Hoy en día se usan principalmente ceras de parafina y estearina, aunque el proceso básico de fabricación sigue siendo similar. Las velas han evolucionado para satisfacer las necesidades de iluminación a través de la historia.