Osho defiende que los grandes hombres de la historia han sido considerados locos por su capacidad de vivir cada momento con intensidad y alegría, sin preocuparse por trivialidades. La vida es un proceso y no un problema o filosofía, por lo que hay que vivirla plenamente en el presente sin apegarse a dogmas. Osho invita a enfrentarse a la vida con inocencia y a pintar en el lienzo en blanco de la existencia la felicidad en lugar de la infelicidad.