LA SIMBOLOGÍA ENEL LIBRO DEL APOCALIPSIS
JUAN ARMANDO BURGOS GUIO
Trabajo semestral
Presentado a:
JOSÉ ALBERTO MEDINA LOZANO. Pbro.
En el área de Sagrada Escritura
SEMINARIO CONCILIAR
V TEOLOGÍA
TUNJA
2010
1
2.
CONTENIDO
INTRODUCCIÓN.....................................................................................................3
LA SIMBOLOGÍA ENEL LIBRO DEL APOCALIPSIS...........................................4
1. LOS SÍMBOLOS EN LA BIBLIA......................................................................4
1.1 El Género Apocalíptico...............................................................................5
1.2 Categorías del Pensamiento Apocalíptico................................................6
1.3 Formas Literarias de la Apocalíptica.........................................................6
2. CÓMO ENTENDER LOS SÍMBOLOS DEL APOCALIPSIS JOÁNICO...........7
3. LLAMADO A LA ESPERANZA........................................................................8
BIBLIOGRAFÍA.....................................................................................................10
ANEXOS................................................................................................................11
2
3.
INTRODUCCIÓN
El libro delApocalipsis, en el común de la gente, genera desconcierto y pesimismo
de frente a ‘lo que está por venir’, lo cual reta a la exegesis católica para ejercer
una investigación seria y contundente de modo que explique al pueblo de Dios el
contenido de tan hermoso libro. Si bien es cierto que en su originalidad el texto fue
escrito para interpretarlo en medio de la comunidad de fe, hoy día es necesario
someterlo a los estudios que ofrece la ciencia para encontrar el modo más pleno
para una correcta interpretación.
Este trabajo busca entender de un modo más particular la riqueza de los símbolos
descritos por el autor, que se llama a sí mismo Juan (Ap. 1,1 s). En primer lugar se
define el género apocalíptico como forma literaria del judaísmo contemporáneo,
entreviendo algunos aspectos característicos; luego se proponen algunas claves
de lectura por medio de la clasificación de símbolos propuesta los autores;
finalmente se trata de abordar el texto del Apocalipsis en dirección de esperanza,
a manera de conclusión y propuesta propia. Se anexa una serie de comentarios a
algunos signos en particular, que a mi juicio resultan interesantes.
Con lo anterior queda el compromiso de seguir indagando para orientar al pueblo
de Dios respecto a la lectura orante de este libro sagrado, y tener la posibilidad de
despejar tantas interpretaciones erradas y fatalistas que pululan por ahí. Así
mismo queda el imperativo de contar con la Tradición, el Magisterio y la fe de la
Iglesia para comprender el apocalipsis, pues es evidente que fue escrito con
destino a una comunidad de creyentes, y quien este por fuera de ella no entiende
nada, y lo poco que entiende es distorsionado y oscuro.
3
4.
LA SIMBOLOGÍA ENEL LIBRO DEL APOCALIPSIS
El contenido del apocalipsis es la teología de la historia con el hecho de la
redención como base, desde la ascensión del Señor hasta su retorno para el juicio
final. Es teología en tanto que es palabra de Dios respecto a la historia de la
salvación e indica el papel que ocupa el Logos, y la forma en que Éste asume los
acontecimientos salvíficos. El contenido y la forma de este texto dejan abiertas
diversas posibilidades de representación, por eso tiene carácter de misterio y
enigma1
.
A nivel histórico la lectura del apocalipsis ha suscitado diversas reacciones y
sentimientos, sin embargo hoy día emerge como un gran reto el descifrar los
signos y el lenguaje especial que este ofrece2
. Los signos no son extraños a la
vida del hombre pues se constata la utilización de muchos de ellos, no obstante
hay que recurrir a varios aspectos: primero es necesario atenerse a lo que dice
textualmente y a su contexto de origen; por otro lado se debe buscar identificar el
mensaje concreto, es decir la emoción y/o situación concreta de aquel quien
comunica3
.
De otro lado, el apocalipsis de Juan es el único libro de la Biblia titulado así,
aunque durante toda la tradición judía este género literario era muy popular, aun
en la literatura extrabíblica. Naturalmente el contenido cristiano impone un carácter
especial a tal forma de escribir y suscitar la fe de las comunidades4
. A
continuación se estudia panorámicamente el género literario apocalíptico en el
A.T. y la utilización de los signos.
1. Los símbolos en la Biblia
La Biblia es rica en el uso de símbolos. De hecho la creación de Dios es
manifestación de su gloria, por eso el velo que envuelve a Dios es apartado poco
a poco de la creación como proceso de re-velación (Cf. 1Tm 6,16). De la misma
forma, todo es una señal ofrecida por Dios a fin de que el hombre, por las cosas
visibles y a través de ellas, reconozca y ame lo invisible. Consecuentemente la
cumbre de toda la creación, Cristo el Hijo de Dios, se presenta como signo y actúa
por medio de signos. Él mismo dirigió sus discursos por medio de comparaciones
y parábolas.
Pero, ¿Cuál es la importancia de los signos? Normalmente las imágenes superan
el contenido del concepto, de ahí que para expresar ‘un contenido inaccesible’ se
recurra al lenguaje figurado. El significado de la imagen queda en el ámbito del
1
Cf. GUTZWILLER, Richard. Los misterios del apocalipsis. Madrid: Paulinas, 1965. p. 36
2
Cf. VANNI, Ugo. Lectura del Apocalipsis, Hermenéutica, Exegesis, Teología. Estella (Navarra): Verbo Divino,
2005. p. 7 ss
3
Cf. CAHIERS EVANGILE. Cuadernos Bíblicos. El Apocalipsis. Estella (Navarra): Verbo Divino, 1992. p. 6
4
Cf. Ibid. p. 5
4
5.
misterio dice perono dice, queda algo para después suscitando el interés y el tinte
de secreto. Así, los símbolos dicen algo a aquel que los entiende, de lo contrario
no dicen nada, por eso se requiere un conocimiento previo para entender
cualquier lenguaje simbólico, de manera particular en el mundo bíblico5
.
El simbolismo se adapta a la capacidad de los sentidos del hombre, allí cobra
sentido la sentencia bíblica que dice ‘el que tenga oídos para oír y ojos para ver
que oiga y escuche’.
1.1 El género apocalíptico
La apocalíptica estaba de moda desde el siglo II a. C. y fue herencia de los
antiguos profetas, como es el caso de Oseas, Amos, Daniel, Jeremías y otros,
incluso a nivel extrabíblico; igualmente, esta forma literaria también tiene relación
con la historia judía y con la Sabiduría, y se constituye como un género muy
expresivo6
. Se interesa por unos hechos concretos, que tienen son interpretados a
la luz de Dios, que conduce los acontecimientos de la historia y les da un
significado que trasciende su propio contexto material. Tal significado es
expresado mediante un simbolismo complejo y refinado7
.
La palabra "apocalipsis" viene del griego "apokalyp-tein", que significa "quitar el
velo". Literalmente podría traducirse por "re-velación". En la tradición bíblica el
tiempo es sobre todo lineal; se trata de una historia que va progresando y
avanzando hacia un término, por eso el profeta interviene en esta historia en
nombre de Dios.
El profeta tiene la misión de hacer vivir plenamente a sus contemporáneos en el
presente, revelándoles el plan de Dios que en él se desarrolla. La palabra de Dios
que proclama el profeta va ligada ante todo a las circunstancias presentes.
También se interesa, desde luego, por el porvenir, pero en cuanto que da sentido
al presente, en cuanto que sostiene la esperanza de los oyentes recordándoles la
meta a la que se acercan, el "día" en que Dios establecerá definitivamente su
reino en el mundo. Pero ese "día" sigue estando oculto; hay un "velo" que oculta el
final de la historia a los ojos humanos.
En un tiempo de crisis, el profeta se da cuenta de que estas palabras no bastan
para sostener la esperanza. Como los tiempos son demasiado duros, como están
demasiado en contradicción con los designios de Dios, se desea, para estar
seguros, "ver" esos designios de Dios, "ver" ese final de los tiempos. Y entonces,
para ese creyente, parece como si Dios "quitara ese velo" que oculta el final8
.
Con todo, la apocalíptica surge de la expresión vivida y advertida por el pueblo al
encontrarse agredido por enemigos de mayor poderío, cuya brutalidad volvía
precaria e incierta su existencia y supervivencia. De otro lado, es el fruto de la
5
Cf. GIET, Stanislas. El Apocalipsis y la Historia. Madrid: Taurus, 1960. p. 259; MORA RIVERA, Jaime
Alfonso. Apocalipsis: Vida, Futuro y Esperanza. Santafé de Bogotá: C.B. La Palabra, 1995. p. 25
6
Cf. GIET, Stanislas. El Apocalipsis y la Historia. Madrid: Taurus, 1960. p. 251-259
7
Cf. VANNI, Ugo. Apocalipsis. Una asamblea litúrgica interpreta la historia. Estella (Navarra): Verbo Divino,
1982. p. 13
8
CAHIERS EVANGILE. Op. Cit. p. 5
5
6.
evolución literaria ydoctrinal concebida dentro del pueblo. Así mismo, tiene por
finalidad consolar a los elegidos perseguidos y abrumados que solo serán
salvados por la intervención divina y tendrá su plenitud en el esjatón (futuro de
salvación)9
.
La riqueza del género apocalíptico se apoya en ciertas categorías de pensamiento
y formas literarias que le son propias, y se exponen a continuación.
1.2 Categorías del pensamiento apocalíptico
A juzgar por lo ‘misterioso’ de los textos apocalípticos estas categorías no se
agotan, sin embargo se proponen algunas10
:
* Realidades Ocultas, pero reveladas. Los autores son conscientes de vivir en un
universo cuyas realidades fundamentales están ocultas a los ojos de los hombres;
estas realidades son reveladas a un ser privilegiado, encargado de comunicarlas a
los otros cuando él las ha recibido.
* Comunicación globalizante. La comunicación se refiere al universo cósmico, a la
historia universal y, en definitiva, al destino del pueblo de Dios, destino que debe
ser caracterizado por una intervención especial de un héroe (Cf. El Hijo del
Hombre).
* Esoterismo. Estos autores tienen conciencia de vivir una época en que la
profecía se ha extinguido. Se trata de un mensaje dirigido a un grupo de iniciados
que tienen la clave del sentido del libro y su simbolismo. Los iniciados lo
entendían, pero ahora se amplía a todo el mundo.
* Angelología. Mensajes transmitidos y explicados por ángeles que revelan al
vidente el significado de sus visiones (Cf. Dan 9,1; 10,3).
* Pesimismo, Dualismo, Sobrenaturalismo. Para la apocalíptica el mal domina a
causa de los incrédulos que persiguen a los fieles. Es el efecto del enfrentamiento
que oponen las estructuras del Maligno a la fuerza salvadora de Dios. Al final, este
dualismo que desgarra la historia cederá su lugar al reino del único Dios, al que se
debe la victoria. El profeta es capaz de visionar una nueva era.
* Nacionalismo, Dios salvará en el esjatón a los Israelitas fieles (únicamente el
resto fiel).
1.3 Formas literarias de la apocalíptica
Como todo género literario, la apocalíptica se vale de formas básicas que
inmediatamente orientan al intérprete para ver de qué se trata. Típicamente se
puede hablar de:
* El simbolismo, que es una exigencia necesaria, íntima y connatural. El símbolo
constituye el instrumento más adecuado para enlazar la integridad del mensaje
divino y la realidad histórica estricta. El punto de partida es el sueño (Cf. Sb 18,17;
9
Cf. MORA RIVERA, J. Op. Cit. p. 27. 36
10
Ibid. p. 28
6
7.
Dn 7,1), unpoco más evolucionado visión (Cf. Dn 8,1ss) y desemboca en el
contenido dado en cifras simbólicas.
* La pseudonimia. El autor apocalíptico habla en primera persona pero no revela
su nombre verdadero y se identifica con personaje antiguo de la antigüedad, esto
con el fin de dar credibilidad a su testimonio, tener carácter de pre-vision, y no
exponer directamente –ni al contenido profundo del mensaje, ni al autor, ni a los
destinatarios- a represarías del dominador.
* El estilo. Es evocativo, enigmático y ejerce sobre el lector cierta fascinación y
curiosidad. El conflicto entre fuerzas negativas y positivas constituye el gran tema
de fondo. Para suscitar la curiosidad de los lectores-oyentes el autor recurre a
concatenaciones mecánicas, a repeticiones y a imágenes horrendas y oscuras,
aquellas que causan miedo11
.
2. Cómo entender los símbolos del apocalipsis joánico
Los signos del Apocalipsis neotestamentario fueron escritos para ser leídos y
comprendidos en un contexto comunitario, en ambiente de oración y ‘meditación
hermenéutica’. Presenta dos elementos esenciales: por un lado, el elemento
objetivo, el misterio (Cf. 1,20; 17,5.7; 10,7) con el cual se indica el plan de Dios,
pero de forma cifrada; por otro lado se encuentra el elemento subjetivo, es decir la
sabiduría o inteligencia necesaria para entender adecuadamente cada uno de los
símbolos y aplicarlos a la realdad presente (Cf. 13, 18; 17,9)12
.
Siguiendo con la opinión de Ugo Vanni se deben tener claras las diferentes
constantes simbólicas por las cuales se expresa la creatividad del autor al
determinar los significados y el equivalente realista. Estas constantes abren un
gran horizonte para la interpretación del texto, y dejan espacio para lo misterioso13
.
Se pueden distinguir seis constantes que se perfilan como claves de lectura:
* El simbolismo cósmico: “el desplazamiento de significado dice que en el cosmos
hay un temblor de novedad, una fuerza propulsora que tiende a superar el nivel
actual de novedad, involucrando de algún modo la trascendencia de Dios”14
. No se
puede hablar de un emanacionismo en el Apocalipsis, pues el autor solo define
realidades trascendentes por medio de objetos celestes.
* Las conmociones cósmicas: las alteraciones de la realidad cósmica constituyen
la constante simbólica más notoria de nuestro libro (…) no concluyen en sí
mismas, sino que se vinculan explícitamente con el hombre, provocando su
reacción (por ejemplo: 6, 12-17 y la reacción humana de los vv 14-15). Las
transformaciones violentas expresan el cambio radical de la historia humana y el
11
Cf. VANNI, Ugo. Apocalipsis. Op. Cit. p. 29-32
12
Cf. Ibíd. p. 36; VANNI, Ugo. Lectura del Apocalipsis. Op. Cit. p. 83 ss
13
Cf. VANNI, Ugo. Lectura del apocalipsis. Op. Cit. p. 63
14
Ibíd. p. 41
7
8.
ambiente en elcual se desarrolla. La presencia de Dios que éstas evidencian
conduce al mundo hacia una meta novedosa, atrayente y desconocida15
.
* El simbolismo teriomorfo o animal: significa una realidad por encima del hombre
y por debajo de Dios, es en cierto sentido trascendente y se desarrolla según las
leyes trascendentales16
. En el texto los animales denotan una fuerza, positiva o
negativa, que se introduce en la historia humana siguiendo su desarrollo hasta la
conclusión escatológica17
.
* El simbolismo antropológico: en el Apocalipsis el punto de partida es que la
historia es un acontecimiento humano, por eso habla de la ‘vida’ refiriéndose al
hombre en su individualidad, pero no de forma aislada, pues el ser humano es un
ser en relación con el otro, con el absolutamente Otro, y con el mundo material18
.
* El simbolismo cromático: los colores adquieren equivalencias concretas que
trascienden la materialidad del color mismo (por ejemplo, blanco = eminente,
sobrenatural; rojo = sangre; negro = poder del mal; purpura y escarlata =
libertinaje; verde/pálido = muerte)19
.
* El simbolismo aritmético: A la base de este simbolismo está la persuasión de que
la realidad –humana y sobrehumana- puede medirse y determinarse cabalmente.
El juego de los números se convierte en un modo intelectualista de indicar los
diversos tipos de relación que se verifican en la realidad20
.
3. Llamado a la esperanza
De principio a fin, el apocalipsis es un libro que resalta el testimonio (marturia:
1,2; 1,9; 6,9 11,7; 12,11; 12,17; 19,10; 20,4), y el papel fundamental de los testigos
que están unidos al Testigo fiel (Cristou/( o` ma,rtuj o` pisto,j( 1, 5). Como es
lógico, el testigo declara lo que ha visto y oído (Cf Jn 3, 31 ss y 5, 31-40), por eso
el testimonio de Jesús es puesto en paralelo con la palabra de Dios (1,2.9) y
respaldo con el misterio pascual (1,17-18). En tal forma, quien sigue y da
testimonio del Hijo de Dios ‘lo hace ceñido a la palabra divina, con perseverancia
ante las adversidades y con ansia de infinito y plenitud’ (Cf. Lc 8,19 ss; Mc 10,29
ss). El testimonio alentador de Cristo resucitado, vencedor y primero entre todos
(Cf. 3,21), estimula la perseverancia de las comunidades cristianas y mantiene la
aspiración por el encuentro decisivo con el Señor (22, 16-17) 21
.
La victoria de Cristo y todos los que son suyos es segura, pero pasa por la pasión
y la muerte. El Jefe –llamado Cordero- fue degollado, y sus testigos asesinados
(11,1-12), pues el discípulo no está por encima del maestro (Cf. Mt 10,24; Lc
15
Cf. Ibíd. p. 42-44
16
Cf. MORA RIVERA, J. Op. Cit. p. 111
17
Cf. VANNI, Ugo. Lectura del apocalipsis. Op. Cit. p. 46
18
Cf. MORA RIVERA, J. Op. Cit. p. 111
19
Cf. Ibídem; VANNI, Ugo. Lectura del apocalipsis. Op. Cit. p.57-60; VANNI, Ugo. Apocalipsis. Op. Cit. p. 34
20
Cf. VANNI, Ugo. Apocalipsis. Op. Cit. p. 34
21
Cf. CAHIERS EVANGILE. Op. Cit. p. 40
8
9.
6,40), y losque quedan han de superar la gran tribulación (evocando al Resto de
Israel -So 3,13-, se configura un reto de vida para el siglo XXI, pues estamos
llamados a la autenticidad de vida cristiana). Toda la historia tiende a preparar,
con toda solemnidad, las bodas del Cordero con la Iglesia, fin querido por todos.
Con todo, la secuencia gramatical quiere ser muy enfática al afirmar la esperanza
cristiana pues a causa de la fe “escuchar las palabras” (1,3: avkou,ontej tou.j
lo,gouj) viene el testimonio, y de allí se desprende el triunfo (21,7), que finalmente
consiste en las bodas del cordero.
De tal modo, la lectura del Apocalipsis es válida para todos los tiempos, pues es
un mensaje lleno de aliento y esperanza para todos los seguidores de Jesucristo
que luchan contra la corriente para que las realidades del reinado de Dios –un
mundo mejor, una sociedad más justa- se vayan haciendo presentes. Con todo, la
tarea parece utópica e imposible, por eso el clamor de la Iglesia de todos los
tiempos consiste en aclamar la venida solemne del Señor (Ap 6,1; 6,3; 6,5; 6,7;
17,1; 21,9; 22,17; 22,20)22
.
22
Cf. SHÖKEL, Luis Alonso. La Biblia de Nuestro Pueblo. Bilbao – España, Ediciones Mensajero: 2006.
Introducción al Libro del Apocalipsis.
9
10.
BIBLIOGRAFÍA
CAHIERS EVANGILE. CuadernosBíblicos. El Apocalipsis. Estella (Navarra):
Verbo Divino, 1992.
CHARPENTIER, Étinne – BURNET, Régis. Para leer el Nuevo Testamento.
Pamplona (Navarra): Verbo Divino, 2006.
GIET, Stanislas. El Apocalipsis y la Historia. Madrid: Taurus, 1960.
GUTZWILLER, Richard. Los misterios del apocalipsis. Madrid: Paulinas, 1965.
MORA RIVERA, Jaime Alfonso. Apocalipsis: Vida, Futuro y Esperanza. Santafé de
Bogotá: C.B. La Palabra, 1995.
SHÖKEL, Luis Alonso. La Biblia de Nuestro Pueblo. Bilbao – España, Ediciones
Mensajero: 2006.
VANNI, Ugo. Apocalipsis. Una asamblea litúrgica interpreta la historia. Estella
(Navarra): Verbo Divino, 1982.
-----------------. Lectura del Apocalipsis, Hermenéutica, Exegesis, Teología. Estella
(Navarra): Verbo Divino, 2005.
10
11.
ANEXOS
1. LOS SÍMBOLOSDEL APOCALIPSIS23
Arco iris. Signo de la primera alianza de Dios con los hombres, la de Noé (Gn
9,13).
Animales. La paloma = Espíritu Santo. Águila = símbolo de poder, pero también
de desgracia. De manera general, los pájaros tienen un papel ambivalente:
animales puros o impuros en el judaísmo, son también auxiliares tanto del mal
como del bien. Cordero - Jesucristo: esta imagen fundamenta en una sola realidad
la imagen del «Siervo» de Is 53, que carga con el pecado de los hombres y se
ofrece como «cordero expiatorio» (Lv 14), y el rito del cordero pascual (Ex 12,4),
símbolo de la redención de Israel. León = símbolo ambivalente: el león de Judá
simboliza a Cristo, el león rugiente a Satanás. Dragón = Serpiente = el Mal
(alusión a la serpiente del Génesis). Ranas = auxiliares del mal (alusión a la 2a
plaga de Egipto, Ex 8).
Personajes. Balaán: el pérfido que trata de engañar al pueblo de Dios (Nm 22,5-
25). Jezabel: la reina que impuso la idolatría en Israel (1 Re 21,25). Dos testigos:
Pedro y Pablo, o las Escrituras y el Espíritu Santo. Mujer: frecuentemente
asimilada a María, parece que hay que ver en ella el símbolo de la Iglesia. Cuatro
vivientes: simbolismo inspirado en Ez 1,5-20. Estos vivientes son los cuatro
ángeles que presiden el gobierno del mundo físico.
Bestia. El poder político (Roma) auxiliar del mal. La comparación procede de Dn
7,23. Las siete cabezas representan quizá las siete colinas de Roma. Los diez
cuernos podrían representar a los diez emperadores que reinaron en Roma hasta
Domiciano.
Colores. Negro = pecado. Oro = pureza. Blanco = justicia y, más generalmente, lo
que procede de Dios. Rojo = sacrificio, sangre, muerte.
Sangre. «La sangre es la vida» (Lv 17,11). De ahí una serie de comparaciones:
derramar sangre, beber sangre... La sangre del Cordero simboliza a la vez su vida
y su poder.
Libro. El libro simboliza el mensaje de Dios. Leer el libro = aprender el mensaje.
Comer el libro = comprender el mensaje y ponerlo en práctica (cf. Ez 3,1-3; Jr
15,16). Abrir el libro = revelar el mensaje.
Abismo. El caos anterior a la creación (Gn 1; Jr 4,23-28).
Armas y herramientas. Arco: arma divina contra el mal (Sal 7,11-12; Sal 45,4-5).
Hoz: símbolo de juicio; Dios cosechará al final de los tiempos (Mt 13,39). Espada:
23
CHARPENTIER, Étinne – BURNET, Régis. Para leer el Nuevo Testamento. Pamplona (Navarra): Verbo
Divino, 2006. p. 165
11
12.
instrumento de juiciofrecuentemente asimilado a la Palabra de Dios (Ef 6,17; Heb
4,12).
Luz. La luz simboliza generalmente a Dios. El candelabro que arde ante el altar de
Dios en el Templo; en el Apocalipsis simboliza cada Iglesia. El sol es también un
símbolo divino. Las lámparas ardiendo ante el altar simbolizan los espíritus de
Dios.
Vestiduras. El vestido, apariencia exterior, simboliza la persona y su carácter.
Vestiduras blancas = pureza; la imagen procede de Isaías (52,1; 61,10).
Nube. La presencia y la gloria de Dios. La imagen procede del Éxodo, donde
Israel es protegido por Dios por medio de la columna de fuego y la nube (Ex
13,21). Parece que hay que distinguir entre la nube (de color blanco) y el humo (de
color oscuro), que sugiere el incendio, el fuego, el mal. El incienso, que produce
un humo blanco, evoca la presencia de Dios.
Corona. Símbolo ambivalente: no evoca solamente la realeza, sino también la
victoria, y esto tanto para lo mejor como para lo peor.
Copa. La copa es un símbolo de castigo o de prueba: beber en una copa equivalía
a sufrir el juicio de Dios o cumplir su destino, muchas veces como algo negativo
(cf. Sal 11,6; Is 51,17; Jr 25,15-17).
Tiempos. Día: en lenguaje simbólico, un día equivale a un año (cf. Nm 14,34; Gn
29,27). Tiempo: «un tiempo» = un año (Dn 7,25).
Lugares. Egipto: la tierra de la servidumbre gobernada por Satanás simboliza la
idolatría. Babilonia: otra tierra de exilio; en el Apocalipsis simboliza a Roma.
Jerusalén: la ciudad de Dios. Gog y Magog: las naciones pecadoras. Sodoma:
ciudad castigada por Dios, simboliza la inmoralidad. Armagedón: la última batalla;
el nombre evoca la catástrofe de Meguidó (609 a. C.), durante la cual el faraón
Necao derrotó a Josías, el rey de Judá.
Elementos. Fuego: elemento ambivalente, ya que simboliza a la vez la presencia
de Dios y la fuerza destructiva del mal. Agua: el agua representa la multitud de los
pueblos.
Regla. Bastón que sirve para medir, esto es, prever el juicio de Dios.
Sello. Los sellos ratifican los juicios de Dios.
Astros. Sol: símbolo divino. Estrellas: los dirigentes del pueblo de Dios (Dn 12,3;
Mt 13,43).
Números. 1 = Dios. 4 = el tiempo de Dios (los 40 años del desierto). 6 = el tiempo
del hombre pecador (666 = la cifra de la Bestia). 7 = el otro tiempo de Dios, tiempo
de la creación (49 = 7 x 7, el sábado de los sábados). 12 = el pueblo de Dios (12
tribus, 12 discípulos). 144.000 (12 x 12 x 1.000) = los salvados.
12
13.
2. LOS SÍMBOLOSDE AP. 12,1-6: LA MUJER Y EL DRAGÓN24
Dragón: explícitamente próximo a la serpiente del Génesis. Es una figura del Mal
que ataca a la Mujer.
Color rojo: sugiere su aspecto homicida.
Diez cuernos; provienen de Dn 7,7.
Hijo varón: es descrito empleando el Sal 2,9 en su versión griega y hace pensar
directamente en el Mesías. Por tanto es Jesús.
Mujer: la representación católica tradicional ve en ella a María, pero parece que la
imagen procede de los profetas: Israel representado como una mujer (Is 54,1;
66,7), Por tanto, es una imagen de la Iglesia (como decían Beda, Agustín e
Hipólito).
Doce estrellas: se puede ver en ellas una alusión a las doce tribus de Israel y a
los doce apóstoles de la Iglesia.
Dio a luz: el nacimiento evoca más la resurrección que la natividad. En efecto,
¿cómo podría dar la Iglesia nacimiento a Jesús sino pensando que él es el
Primogénito de la humanidad resucitada?
Huyó al desierto: esta huida al desierto evoca aquella de Israel ante el faraón, la
de Elías ante Jezabel, la de la Sagrada Familia y también la de los cristianos de
Jerusalén a Pella.
Mil doscientos sesenta días (Ap 11,3; 12,6) = 42 meses (meses de 30 días, Ap
11,2; 13,5) = 3 años y medio (Ap 11,9.11). Evocan a Dn 7,25 y la persecución de
Antíoco (hacia el 165 a. C). 42 es una cifra mesiánica (valor de las letras de
«David») y 3 y medio es la mitad de 7. Es un símbolo del tiempo de la prueba,
pero corregido por una cifra mesiánica.
24
CHARPENTIER, Étinne – BURNET, Régis. Para leer el Nuevo Testamento. Pamplona (Navarra): Verbo
Divino, 2006. p. 164.
13