La Locura invitó a sus amigos a jugar a las escondidas en su casa. Mientras la Locura contaba, sus amigos como la Prisa, la Timidez, la Alegría y la Tristeza se fueron escondiendo. Al terminar de contar, la Locura comenzó a buscarlos. Sin embargo, no pudo encontrar al Amor que se había pinchado el ojo con una espina de un rosal, por lo que la Locura le pidió disculpas y prometió servirlo para siempre.