El documento se pregunta dónde están las manos de Dios cuando hay injusticias en el mundo como la explotación de campesinos pobres o desastres que afectan a países pobres. Concluye que nosotros somos las manos de Dios y debemos usarlas para ayudar a los demás, buscar soluciones a los problemas, y trabajar para cambiar el mundo y aliviar el sufrimiento.