Este pasaje de Isaías 52:13-15 describe la humillación y exaltación del Siervo de Dios. Señala que el Siervo será humillado hasta quedar desfigurado, pero luego será exaltado y lo verán las naciones. Su sufrimiento será mayor que el de cualquier otro hombre. Sin embargo, a través de su sacrificio, muchos llegarán a asombrarse y creer en él.