Este documento describe la gran responsabilidad que tenemos de prepararnos para enseñar el Evangelio de manera efectiva. Nos enseña que debemos estudiar las Escrituras y orar para preparar nuestras lecciones, y que tenemos el deber de enseñar a nuestra familia, en la Iglesia y al mundo. Incluye historias que ilustran cómo pequeñas acciones como enseñar con amor a nuestros hijos y ser un buen ejemplo pueden tener un gran impacto.