La enseñanza cristiana se basa en tres principios: 1) Los maestros son llamados por Dios para enseñar las Escrituras. 2) Aunque son llamados por Dios, los maestros necesitan capacitarse constantemente para mejorar su habilidad de enseñar. 3) La Biblia es el libro de texto principal de la enseñanza cristiana, y los maestros deben enseñar su contenido para cambiar vidas hacia Cristo.