La paz armada entre 1885 y 1914 en Europa estuvo marcada por rivalidades entre las naciones, el auge del nacionalismo y la carrera armamentista. A pesar de las tensiones, no hubo grandes conflictos bélicos debido al enorme costo que significaría una guerra total entre potencias con ejércitos de cientos de miles de soldados equipados con la más moderna tecnología bélica de la época.