Dos principios han coexistido respecto al cálculo: contar con objetos y colocarlos en posiciones determinadas. Estos principios se combinaron en el ábaco, que permite realizar cálculos rápidos y precisos. En el siglo XVII se inventó la Pascalina, una de las primeras máquinas de calcular mecánicas. En el siglo XIX, Babbage diseñó principios para computadoras digitales modernas con máquinas como la diferencial. En 1944 se puso en funcionamiento la primera computadora electrónica moderna, el Mark I.