El documento describe un sueño que tuvo San Pedro Nolasco, fundador de la Orden Mercedaria, en el que veía un gran olivo que representaba la Iglesia siendo atacado. A pesar de los esfuerzos por destruirlo, cada rama cortada daba lugar a nuevos brotes, mostrando que las fuerzas del mal no podrían vencer a la Iglesia. Este sueño le dio a Nolasco la esperanza y determinación para continuar su obra de rescatar esclavos cristianos sin desanimarse ante las dificultades.