Este documento habla sobre el poder necesario para testificar efectivamente. Describe cómo los primeros cristianos recibieron poder a través del bautismo del Espíritu Santo, lo que les dio valentía para testificar. También discute cómo los creyentes modernos necesitan una experiencia similar de ser llenos del Espíritu para ser testigos poderosos. Finalmente, menciona que los milagros ocurrieron comúnmente entre los primeros adventistas y se repetirán bajo la lluvia tardía.