El documento aborda la importancia de descubrir las raíces hebreas en relación con la figura de Yahshua, enfatizando que las diez tribus de Israel no están perdidas, sino dispersas entre las naciones actuales. Se critica la idea de que el cristianismo tiene raíces hebreas, argumentando que esta religión fue creada por Constantino y que el judaísmo es otra religión humana, advirtiendo sobre la necesidad de seguir los mandamientos y volver a las enseñanzas originales del Tanaj. Además, se hace hincapié en la restauración de Israel y la importancia de guardar el Shabat y otras leyes divinas como parte de la herencia hebrea.