Madero asumió la presidencia en 1911 pero no pudo resolver los problemas de México como la concentración de la riqueza y las injusticias hacia campesinos y obreros. Esto llevó a rebeliones como la de Zapata y Orozco. Finalmente, Huerta derrocó a Madero en un golpe de estado en 1913 con el apoyo de sectores conservadores.