Un hombre tenía siete hijos que se convirtieron en cuervos después de que su padre los maldijera. Su hija menor decidió encontrar una forma de romper el hechizo y liberar a sus hermanos. Ella viajó hasta la montaña de cristal donde estaban encerrados sus hermanos y logró abrirla cortándose un dedo. Dentro, dejó pistas para que sus hermanos la reconocieran y cuando lo hicieron, recuperaron su forma humana, se reunieron alegremente y regresaron a casa.