La ciudad de Lugo se estableció originalmente como un campamento romano en el 25-24 a.C. y fue fundada formalmente como asentamiento civil en el 12 a.C., convirtiéndose en una de las tres capitales administrativas de la provincia romana de Gallaecia. Restos arqueológicos demuestran que la ciudad romana tenía una amplia plaza pública y construcciones como la muralla defensiva cuadrangular y el puente romano sobre el río Miño, que formaba parte de una importante vía romana.