En el desierto de Atacama, el más árido del mundo ubicado en Chile, se produce un fenómeno climático espectacular donde más de 200 tipos de flores únicas cubren el paisaje luego de las lluvias de invierno, transformando el desierto en un jardín multicolor. Las semillas de las plantas pueden permanecer bajo tierra por años hasta que la cantidad de lluvia les permite florecer, lo que ocurre cada 3 a 8 años dependiendo de la precipitación. Este evento aumenta notablemente la vida silvestre en la zona.